Crónicas desde una ciudad en furia

CUANDO EL TERREMOTO RESQUEBRAJÓ EL SUTIL CASCARÓN DEL SISTEMA

Eduardo Ampuero C.

Director periódico LaCélula

Restablecida la energía eléctrica y el agua, superada la tensión caótica de los primeros momentos desde el terremoto (aunque siguen fuertes réplicas), pasando por los asaltos, saqueos e incendios, nos damos a la tarea de un primer análisis de la situación que se expresa a partir de esta alteración extraordinaria del orden. Se manifiesta –más allá de las reacciones administrativas y del funcionamiento de la producción-, la brutalidad profunda de la desigualdad y el salvajismo del sistema.

Ha bastado un remesón natural, un fuerte golpe al funcionamiento de la sociedad, para dejar en evidencia realidades profundas y aparentemente ocultas. Como en un laboratorio, nos hallamos ante la reacción de los elementos sometidos a pruebas.

Sucedido el terre-maremoto de la madrugada del 27 de febrero, la reacción de la autoridad política fue desastrosa, a pesar de que el gobierno desplegó publicitadas campañas anticatástrofe, y ello le trajo otra catástrofe, esta vez política. Todo el bono reunido por Bachelet cayó por los suelos. La reacción para enfrentar las terribles consecuencias inmediatas del terremoto y de la siguiente avalancha social, resultaron acciones tardías y sin fuerza. Minimizó los efectos del terremoto, equivocó las decisiones de emergencia y no evitó la desgracia del maremoto que sobrevino, no movilizó a tiempo las fuerzas del Estado, las medidas de emergencia, sus instituciones de salubridad, etc. Pareciese ser que todo lo que actuaba era por cuenta propia. Quedó la impresión que la Concertación sólo preparaba su “bajada del barco”. Casi al instante, en cambio, las turbas vaciaron supermercados, farmacias, bencineras y lugares de alta necesidad durante catástrofes (así como otros de suntuarios). El gobierno no reaccionó o lo hizo muy mal. Los primeros dos o tres días causaron pánico en una población choqueada y aterrada por el pillaje y el desorden.

Paradojalmente, bomberos suministraba petróleo a fuerzas armadas y hospitales; mientras las comunicaciones quedaron completamente cerradas, una emisora comercial resolvía el problema básico de la comunicación y la coordinación… Quedó en evidencia que la autoridad política en todos los niveles no contaba con una red efectiva de articulación social de emergencia.

El espectáculo de las calles inmediatamente el terremoto (tsunami incluido), confundió a la mayoría, sorprendida por la invasión de millares de pobladores marginales que saqueaban todo lo que contenía algo de valor o que representaba algún lujo. Incomprensiblemente para las circunstancias, lo más codiciado fue el televisor plasma. La inseguridad sobrepasó a todo el mundo, no solamente a las villas de clase media alta, sino que también a los barrios proletarios, a los sectores de empleados… a todos. Con esta sacudida, reventó por algún lado una valla divisoria entre poblaciones socialmente segregadas. Los más pobres entre los pobres, los más ignorantes y dañados (los más vulnerables, según el renovado lenguaje de la asistencia social), saltaron el muro y corrieron a tomar todo lo que pudieron y de lo que se han sentido privados, seguidos después por otros sectores de gente. No la comida para la emergencia, no el agua que escasearía producto del colapso de las redes y del sistema energético, sino que aquello que simboliza valor en la sociedad de consumo, aquello que algunos alcanzan con mucha dificultad y que otros han tenido siempre y que no concebirían que se les pueda privar.

El alcohol más caro, la carne, sillones elegantes, televisores de alta tecnología, en fin, y dinero, el preciado y divino dinero. La sociedad del consumismo vio a sus hijos olvidados tomarse los palacios de distribución del placer y de la abundancia. Ante la ausencia de reacción, en un momento las bandas se reunieron en esos lugares y los usaron de cuarteles para determinar, en un colectivo guiado por toscos caudillos, los próximos pasos, a su manera, con su precariedad y con su instinto de manada. Si alguna fuerza les impedía apoderarse completamente de un centro comercial, lo quemaban (algunos, atrapados, purificaron de esta forma horrible todo el odio contra una sociedad cruel, ciega y desequilibrada, contra esta suerte de padre enfermo e injusto que les cría y abandona como animales).

Enseguida, se retiraron con sus carros de supermercados llevando sus botines a sectores tranquilos, donde montaron campamentos improvisados. En unos cerros, junto a exclusivas villas para la sociedad alta, uno o dos millares instalaron un verdadero pueblo, donde gozaron por un par de noches de asados y licor sin medida, compartieron sus nuevos y pequeños trofeos sentados en las sillas más elegantes. Hasta que el ejército, finalmente movilizado, y la policía, los corrieron de allí para alivio de sus vecinos espantados y escondidos en casonas. Los marginales no opusieron resistencia, porque si algo han aprendido bien es a sobrevivir, a ser “vivos”. Su problema no es el poder –aunque por momentos se extasiaron con su sabor-, su problema es el placer inmediato de una vida que se escapa cada día, el aprovechamiento ocasional y oportunista de todo lo que se les niega.

En este sentimiento de control de los más miserables se manifestaba un profundo resentimiento, no explicado en sus propios corazones, pero que tampoco sabrían por qué habrían de explicarse. Miraron a los pobladores de barrios medios y a los trabajadores menos precarios con burla y desprecio, expresaron su resentimiento en tanto tuvieron oportunidad, no con la violencia física como con las palabras: “ricachones”, dijeron, “ustedes no han pasado hambre”… Pero eran manifestaciones de sentimiento más que de claridad, confundiendo toda categoría de diferenciación social: existen la marginalidad y los “ricos”, es decir, los que algo tienen, los que, indistintamente de si con mucho o con ningún esfuerzo, pueden comprar un “plasma”.

De alguna forma, los jóvenes del lumpen han encontrado la oportunidad del caos para existir y se resisten a perder la oportunidad. Asaltan consultorios, atacan a bomberos e incluso a camiones que reparten agua para las poblaciones.

La reacción de la sociedad demoró, pero llegó. A los dos días se organizaron los que no se conocían entre sí en todos los barrios. Se armaron barricadas en todas las calles y pasajes con todo lo que hallaron, principalmente escombros del terremoto. Se armaron con palos y algunos vecinos prepararon viejas escopetas y pistolas. En los sectores más bajos con sables, guadañas e incluso armas de fuego hechizas, las mismas que se usan para defenderse en peleas callejeras o asaltos. La psicosis colectiva corrió rumores terribles acerca de invasores de barrios lejanos. Carros robados de los mismos supermercados asaltados, sirvieron para cerrar caminos en las poblaciones más miserables, para enfrentar a atacantes de barrios rivales que quisieran apoderarse de sus calles. Hubo pequeños conatos y alguna violencia, grupos disuadidos, aunque francamente con poca pelea para tanto pertrecho; hubo jóvenes ladrones heridos, apaleados por pobladores o policía. (Encontré ayer en Concepción a un lotino con una brazo inflamado, “me dispararon un escopetazo, papito, tengo la mano llena de perdigones”).

Restablecido lentamente el orden por el Ejército y el toque de queda, las detenciones y las palizas fueron marcando el compás. La gente decente –como se ha catalogado a todo el que no saqueó el comercio y que sufre la carencia- pide en la calle represión. Ante las detenciones callejeras, la masa ha gritado “¡Mátenlos! ¡Mátenlos!”

Ciudades y pueblos, con el aspecto devastado de una guerra urbana, comienzan a recuperar el control. Pero ¿qué nos deja este evento para el análisis de la realidad social?

En primer lugar, que el lumpen ha experimentado un proceso de desarrollo no atendido a cabalidad. Los más pobres han sido lanzados desde siempre y sobre todo desde la dictadura a los extremos, al margen urbano, formando gethos de marginalidad. Se han encerrado ahí los campamentos de pobladores, de obreros precarios, desempleados, casi inmovilizados en su pobreza. Las generaciones que incuban han conocido la miseria y la ignorancia, y han ido resolviendo un futuro sin expectativas a través de una sobrevivencia violenta, aprendiendo del oportunismo para obtener lo que una vida de trabajo humilde no les dará, pero que la sociedad a través de todos los medios se encarga de representarles como lo que realmente tiene valor: imagen de brillo y distinción, de éxito y placeres banales, de lujos o alta tecnificación al extremo del absurdo (sea de los electrónicos o del diseño de zapatillas); la sociedad consumista y arribista les invita todos los días a codiciar y le enseña a envidiar, les forma en la filosofía que dice que al mundo le mueve el egoísmo y que el individuo es por naturaleza competitivo. Ser “ganador” es el único y verdadero camino. La sociedad neoliberal ha levantado como ofrenda a sus nuevos dioses la hermandad crucificada sobre el altar de su devoción. El camino sufrido y no exitoso del obrero, del que probablemente seguirá cesante, sin preparación para una movilidad social elitista y esquiva, no es el camino de la juventud marginal. Desde la dictadura, el lumpen ha crecido y produce rápidas y nuevas generaciones enajenadas, sin proyecto ninguno más que el día a día. Naturalmente, la delincuencia y el narcotráfico (buen oficio para obtener lo inalcanzable), tendrán sus nidos principales en estos sectores, resignando a las viejas generaciones proletarias a su realidad aplastante.

La “política social” de los gobiernos neoliberales ha hecho la parte amable de esta construcción, cediendo cuotas o migajas de beneficios, manteniendo la pobreza, ofreciendo monedas o canastas familiares para lisonjear a quienes serán sus clientes electorales o harán su propaganda en calidad de temporeros en época electoral.

Es la contradicción y el sin sentido insultante de una sociedad que se representa a sí misma como pujante, mientras se divide entre los que tienen la mansión junto al lago para pasear una vez en el verano, ostentando sus comodidades, sus autos lujosos por todos los medios, día tras día, ante otros que apenas conciben la idea de la casa, que se saben ellos mismos y sus vergonzosas realidades, invisibles.

Se juzga la delincuencia y la barbarie del lumpen en tanto los poderosos de los bancos y de las grandes empresas hacen su propio negocio en la desgracia. Aparecen en medio del desastre ofertando a toda página créditos, sacando cuentas de nuevos negocios tanto o más provechosos para sus arcas. Las empresas constructoras que han visto caer sus nuevos edificios, algunos con seres humanos que confiaron en su oferta, se encierran por días sin decir palabra, calculando sus pasos. Inician ahora acciones legales para que los edificios que deben ser derribados, no lo sean. El jefe de la Cámara de la Construcción se mofa de las críticas diciendo que los edificios inclinados se pueden comparar en su valor cultural con la Torre de Pisa. Después de un largo silencio, SOCOVIL, la empresa que acababa de entregar el edificio tristemente emblemático (y “económico”) Alto Río, volcado horrorosamente como una caja de cartón, ha declarado la responsabilidad del ingeniero calculista y puesto en claro: la empresa está libre de toda responsabilidad.

La brutalidad del lumpen no se compara con la lógica bastarda de los empresarios. El nuevo y multimillonario presidente ha ofrecido durante la catástrofe “prestar su camioneta” para las acciones de salvataje. ¿Pero cuál será la “vuelta de mano” del empresariado para con la recuperación nacional? ¿Recordarán haber sido favorecidos por la Nación (con pretextos patrióticos), cuando no salvados en circunstancias de crisis? El país paga, los ricos solamente cobran.

El sistema neoliberal ha generado toda esta injusticia y este salvajismo, ha desunido al pueblo que de pronto siente la necesidad desesperada de reunirse para proteger sus vidas y sus mínimas propiedades. (Por otra parte, no ha logrado la izquierda resolver este problema de organización y ello es otra causa de la marginalidad política. Las organizaciones populares de antaño, como la CUT, se han visto sobrepasadas por la fuerza de la desgracia, impotentes para emprender campañas que los vendedores mediáticos y comerciales como Mario Kreutzberger toman rápidamente antes de que el “negocio” se lo apropie alguien más).

En Concepción ha caído desde su pedestal la estatua de O’Higgins. El bicentenario se inicia para el país con una desgracia y con una radiografía nítida de su miseria profunda.

NO NOS DA LO MISMO QUIEN GOBIERNE

Entrevista a dirigente de la CUT y ex candidato por el distrito Arauco-Lota, Cristian Cuevas

NO NOS DA LO MISMO QUIEN GOBIERNE

En el contexto del paso de Cristian Cuevas por Concepción y apenas entrevistado por CNN Chile en los estudios de Radio Bio Bio, el dirigente nacional de la CUT conversó con revista LaCélula acerca de temas actuales. Le consultamos por la huelga en la empresa CODELCO, por la actitud de la CUT ante la segunda vuelta presidencial y su evaluación de la última campaña parlamentaria.

¿Cómo se explica la disconformidad de los trabajadores de planta de CODELCO con el bono de 11 y medio millones de pesos, cuando la mayor parte de los trabajadores de Chile reciben bonos de término de conflicto por cantidad mucho menor?

Primero hay que quitarle dramatismo a una negociación de carácter reglada en el marco de la institucionalidad laboral de nuestro país. (…) El bono es hoy día; suena seductor, pero lo que hay que ver es el contenido y qué significa recibir ese bono, y yo le digo que los trabajadores han visto que a través de esa misma entrega de bono van perdiendo beneficios sociales inherentes, adquiridos por años, en forma de cálculo de beneficios y también de otros incentivos. Entonces, claro, el debate nacional gira entorno al bono millonario, que sin duda para cualquier trabajador que no tiene nada y que no tiene derechos elementales en nuestro país, suena un poco violento. Pero esas son las formas que lamentablemente se han impuesto como formas de negociación en nuestro país. Nosotros tenemos que avanzar hacia una forma distinta de negociación colectiva y también tenemos que mirar que en el caso de la industria privada se puede pagar esos bonos, mejorar significativamente las remuneraciones y los beneficios sociales de  los trabajadores de planta, pero también observar la situación que viven miles de trabajadores contratistas, tanto en la industria estatal como en la industria privada del cobre.

¿Cómo se relacionan los trabajadores del subcontrato con los trabajadores de planta en esta área estratégica, particularmente en CODELCO, teniendo en cuenta las huelgas que han tenido estos dos sectores? ¿Cómo se han relacionado entre sí a la hora de la solidaridad de clase?

Creo que la solidaridad de clase se ha ido perdiendo. La verdad es que nosotros no vimos, por lo menos en la huelga de los trabajadores contratistas del cobre, una solidaridad de clase activa. Yo creo que hay una conducta corporativista por parte de la conducción de los sindicatos de planta y más allá de solidaridades declarativas no vimos una reacción activa con respecto al movimiento nuestro. Es parte de la forma que se impuso en nuestro país. (Mirado) desde lo que es una huelga con características de tal en los últimos años, la única real en la industria del cobre ha sido la que desarrollamos los trabajadores contratistas del cobre. Las demás son dentro de un marco institucional y que no han puesto en jaque lo que es el tema de la institucionalidad laboral y económica en Chile.

Entonces, hay que hacer esa diferenciación. El sindicalismo de clase, que es obviamente a lo que nosotros apelamos, esa relación entre iguales: hay todavía una distancia enorme entre unos y otros. Lo que creo es más lamentable cuando hay una relación familiar, porque la mayoría de los trabajadores contratistas son hijos, hermanos o padres de un trabajador de planta.

Pero no hay que poner el énfasis en que es un problema entre trabajadores, sino que es la forma como el modelo ha generado esta distorsión social entre trabajadores.

Respecto a la segunda vuelta presidencial: ¿Por qué la Central Unitaria de Trabajadores asume como suya la campaña de Frei?

Primero, ante la (posible) llegada de la derecha al último reducto del poder político de nuestro país, que es La Moneda, nosotros estamos ante una disyuntiva, si votar o no votar por el candidato de la Concertación, entendiendo que la Concertación tiene una deuda con los trabajadores y los movimientos sociales. Pero ante esta situación del último reducto del espacio democrático en nuestro país, nosotros hemos manifestado que no podemos ser neutrales, que no nos da lo mismo quién gobierne y, por sobre todo, porque Eduardo Frei por lo menos ha ido incorporando elementos que desde el punto de vista nuestro son necesarios para avanzar y ampliar la democracia en Chile, como es la nueva institucionalidad democrática, un nuevo código laboral y otras materias.

Ahora, más bien que hablar del respaldo a Eduardo Frei, yo creo que nosotros estamos respaldando la democracia y estamos respaldando la idea de ampliar los derechos, y tenemos mayores posibilidades de ampliar esos derechos con Frei que con la derecha, que es una derecha que le ha puesto diques de contención a la democracia, que no está por favorecer a los trabajadores ni a los movimientos sociales, y que ha sido la responsable de esta distorsión de la democracia, con responsabilidad sin duda de la Concertación, pero también con responsabilidad y la ausencia nuestra como izquierda y como trabajadores en el territorio. Porque aquí las responsabilidades son compartidas: por un lado, los que administran el Estado, por otro lado, de que somos “prisioneros” y también por nuestra desidia, de haber abandonado los territorios donde desarrollamos el trabajo y donde hoy día brilla más fuertemente la derecha en sectores populares de la ciudadanía chilena.

¿Cómo se explican los resultados electorales en el distrito 46, cuando, siendo una zona que presenta con mayor agudeza las contradicciones del modelo, la derecha sube su votación asentándose en el sufragio femenino, y los trabajadores sufren una derrota en la postulación al parlamento que tú representabas?

Mira, yo no quiero ver las cosas entre negro y blanco. Yo creo que esta campaña que no contó con recursos económicos, fue una campaña que movilizó a decenas de jóvenes, de mujeres, de trabajadores, que logra un 23 por ciento, que tuvo la obstrucción del gobierno, de los empresarios, de los medios de comunicación. Para nosotros es un gran avance.

No logramos el objetivo político de elegir, pero generamos una red social que no veíamos por lo menos hace veinte años, y ese es el gran avance. Ahora bien, hay que entender que en nuestro país las elecciones en sí se han distorsionado a partir de un comportamiento mercenario por parte de las propias candidaturas del sistema y del modelo, y también por parte de quienes de alguna manera han ido generando un clientelismo al interior de los ciudadanos. Y este clientelismo lamentablemente ha sido nefasto para poder ampliar la democracia. Y también con un contingente de más de 40 por ciento de jóvenes, de hombres y mujeres no tan jóvenes, que no toman decisiones políticas, pero que se quejan a la hora de estar en una difícil situación laboral o estudiantil, y dicen que la verdad es que no son escuchados. Entonces, si no son escuchados es porque tampoco son parte de un proceso de transformación y cambio.

Respecto de lo que se viene para delante, yo no he parado desde el día de las elecciones… descansé un día y al otro día ya seguimos batallando por todo el país para que la derecha no gobierne. No es porque queramos que la derecha no gobierne, sino porque esta derecha es fascista, es la que ha mantenido esta institucionalidad. Pero también entendiendo que en la Concertación la mayoría de las fuerzas por lo menos son democráticas o bien han incorporado elementos que son necesarios para este proceso democrático, y por tanto (Frei) ya es un candidato de unidad nacional, que yo no espero realmente que vaya a resolver nuestros problemas, porque va a ser solamente la lucha de los trabajadores, la lucha de los movimientos sociales y un pueblo mucho más conciente. Nos volcamos a este trabajo en el territorio y esa es la tarea que se nos viene, y para eso necesitamos también de una CUT más fortalecida, de un Partido Comunista distinto, un partido realmente vinculado a los territorios, con direcciones regionales y comunales que sepan lo que ocurre en los fenómenos sociales, y no hacer la política tan sólo desde la teorización, sino más bien vinculado a las dinámicas sociales que ocurren en el territorio.

Entonces, se nos viene una gran batalla: se nos viene nuestro congreso como partido, se nos vienen luchas como CUT, y esta lucha política y social se va a dar durante el 2010. Esperamos nosotros que sea en un gobierno de Frei antes que de un gobierno que va a ser un retroceso, el de la derecha. Porque yo una sola cosa les digo: los compañeros que dicen “si gana la derecha, va a salir el pueblo y se va a levantar”. Eso la verdad es que es falso. La derecha sabe administrar los gobiernos y sabe cómo comprar conciencias y, en ese sentido, la verdad es que no les va a costar ni un minuto dividir lo poco que tenemos de movimiento sindical, lo pobre que tenemos de movimiento social… a muchos no les va a costar ni un segundo cambiarse de camiseta y ponerse a disposición de la derecha.

¿Algún mensaje de año nuevo para los trabajadores?

Solamente decir que hay un mundo que cambiar. Están las condiciones objetivas para seguir avanzando, tenemos que mirar la región. La política nuestra no tiene que ser una política reducida solamente a lo que ocurre en nuestro país.

Yo espero que los trabajadores asuman concientemente lo que tenemos que hacer para dar forma a un proyecto de transformaciones sociales para este siglo XXI. Aspiro a que el día de mañana podamos construir esta nueva institucionalidad. Pero, por sobre todo, que en este año nuevo el pan alcance para todos, y eso solamente va a ser posible si nos ponemos en una disposición mayor de lucha.

Finalmente, Cuevas nos informó que se haría presente el 2 de enero en Laraquete para celebrar el aniversario del Partido Comunista y para compartir ideas respecto de las batallas que se vienen para el año 2010.

¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

La larga huelga del magisterio

Olimpia Riveros Ravelo, Dirigente nacional Colegio de Profesores de Chile

Ni la más fértil de las imaginaciones habría dicho hace un año que el 2009 iba a ser testigo de grandes movilizaciones del magisterio.

El desencanto, la apatía, el cansancio, la pérdida de autoestima, la precarización del empleo, la prepotencia de los alcaldes, la promulgación de leyes atentatorias al desarrollo democrático del sistema educativo y el consiguiente predominio del mercado, las voces de autoridades denigrando el quehacer de los docentes y sordas a sus planteamientos, la crisis de la violencia creciente en la sociedad y por ende en las escuelas y liceos, las bajas pensiones, la pesada carga laboral, la evaluación docente engañosa y absurda, para qué seguir enumerando.

Un estado de ánimo que para nada indicaba que bajo ese cansancio y pérdida de credibilidad en las propias capacidades había y hay un magisterio que no ha renunciado a su mayor valor: la dignidad.

No levantó banderas de mejoramiento salarial. Fue el propio sistema que le indicó el camino de la lucha para lograr que se cumpla una ley, el pago del Bono SAE.

Fue la larga lucha por el pago del Bono SAE que culminó con un pago, cuyo seguimiento dependería de una ratificación de Contraloría .

En dicha situación el magisterio fue nuevamente burlado. La Contraloría impuso un análisis del pago del Bono que concluye que los profesores adeudan por lo pagado y en la proyección hace que este Bono desaparezca.

Hubo que volver a la carga para reparar tamaño desaguisado. No se logra todavía.

En el intertanto la demanda por la deuda histórica, originada por la suspensión de la aplicación del aumento salarial a los educadores (art. 40, decreto 3551, 1981), en virtud del traspaso de la educación fiscal a los municipios y corporaciones, había cursado diversas etapas.

Desde las demandas a los municipios organizadas por los propios docentes, sin apoyo del Colegio de profesores de la época, hasta la demanda al Fisco donde miles de docentes demandaron ante el Consejo de Defensa del estado, camino que no prosperó, diversas situaciones se fueron dando: juicios perdidos, juicios ganados y cancelados parcialmente, juicios ejecutoriados, ganados y no pagados, alcaldes encarcelados, bienes municipales rematados entre otros. Se llevó a la OIT, en el marco de la necesaria revisión del actual sistema previsional chileno. Se demostró que el magisterio fue doblemente castigado, pues se vio afectado por el traspaso a las AFP, con el ya sabido cálculo del Bono de reconocimiento sin que el total de la renta fuera imponible, y además por este concepto de la Deuda Histórica.

Cuando los parlamentarios a fines del 2008 en la Cámara interpelan al Ejecutivo para resolver la deuda el sr. Viera gallo, Velasco y sra Jiménez dan el vamos a la Comisión Deuda Histórica del parlamento.

Al fin había un reconocimiento explícito a la Deuda Histórica.

Cursado el tiempo de trabajo de la Comisión, que fue muy serio, el plazo para la respuesta del ejecutivo para definir cuál iba a ser el mecanismo de solución a esta deuda, el magisterio y el mundo político quedó atónito: no había tal deuda.

Sin embargo, se había contestado desde el Gobierno a la OIT, que la solución de la Deuda estaba radicada en la Comisión parlamentaria. El gobierno miente ante la OIT o miente al país. Pero miente. Como también mintieron los diversos personeros cuando argumentaron que la no aprobación del presupuesto de educación generaría falta de textos escolares, alimentación y de becas; para reponer los recursos contaban con el mecanismo de veto presidencial.

Entrampados en el problema semántico “DEUDA” Viera Gallo, Velasco y Jiménez, sin asco desconocen la deuda y se plantean en una negativa feroz, ante la cual, la única respuesta posible era el paro nacional.

Así fue como llegamos a esta situación. Y entonces ese magisterio deprimido, apocado, sometido, se levantó a pesar de las amenazas, a pesar de los miedos. Puso en jaque al Gobierno al apoyarse en el Parlamento, también ofendido por la voltereta del Ejecutivo. Estuvo en el centro del debate nacional el problema de la deuda histórica y los alcances del movimiento del profesorado. Son aspectos de la crisis mayúscula del sistema educativo chileno.

Todos sabemos del poder de influencia de los maestros y maestras . Esta influencia se expresa también en la posibilidad de intencionar el voto político.

Esto fue absolutamente menospreciado por el ejecutivo. Fue soberbio ante la decisión de los docentes de producir un voto de castigo por la insensibilidad y la falta de voluntad política de resolver un problema de justicia.

En un país regido por el binominalismo, donde la exclusión se ha mantenido, otra forma de reparación que no se ha logrado, las demandas del magisterio se tornaron un elemento de disputa.

Mientras los sectores de derecha corrieron a ponerse al servicio de los docentes,  el Gobierno tardó en tomar nota de este hecho. Y trató a última hora, de aparentar soluciones desde sus bancadas. Y algunos , bien intencionados, hicieron lo posible para convencer al ejecutivo de la legitimidad de nuestras demandas. No lo consiguieron. El llamado de La Moneda fue más bien criminalizando a estos parlamentarios.

La Moneda fue inflexible. Los argumentos de que no se puede reconocer la deuda pues si así se hiciera luego vendrían otros sectores organizados a reclamar otras reparaciones, nos parece indigno e inmoral. Nunca fue esgrimido el argumento de falta de recursos, pues recursos hay.

¿No es la esencia de una democracia, reparar el daño causado por una dictadura? ¿Qué oscuros acuerdos existen para desconocer esto que debiera ser el ADN de una sociedad democrática?

Para todos aquellos, insatisfechos del actual modelo imperante en el país, este dato no es un dato menor. Viera Gallo lo reitera frente a las cámaras de TV: ”No hay que pensar en el pasado, lo que pasó con Pinochet ya pasó. Miremos el futuro”. Ello explica lo insuficiente de las pocas reparaciones logradas. Y efectivamente hay otras deudas sociales pendientes en este país, cuya democracia se funda en la mantención de los grandes cambios estructurales hechos por el neoliberalismo impuesto en dictadura .

Algo muy profundo ocurrió cuando se dieron las manos sectores de derecha y de concertación para supuestamente derogar la LOCE. La LGE deja un rayado de cancha muy difícil de remontar. El mundo social, estudiantes, funcionarios ministeriales, apoderados, profesores, levantaron su voz, pero fue en vano. Una democracia que no escucha el clamor de sus organizaciones sociales, que reprime y criminaliza las movilizaciones, que no atiende a las demandas democratizadoras de su gente, definitivamente NO ES DEMOCRACIA. Se privilegian los TLC y se concibe la educación como un servicio y no como un derecho. Ya operan en el país las transnacionales a través de algunos servicios universitarios.

El país requiere transformaciones estructurales que garanticen la educación como un derecho, para todos. Ello requiere una nueva Constitución y una LGE que así lo exprese.

Por el contrario, una profunda transformación privatizadora está en curso. Coinciden en el mismo discurso un señor Velasco, Viera Gallo y Jiménez, con una sra. Mathei. Ahora dicen, hay que mirar el futuro, mejorar la calidad, como si la calidad de vida de los docentes no incidiera en el proceso educativo.

Todo indica que entre gallos y medianoche pudieran legislar sobre la Agencia para la calidad de la educación, más mercado y menos estado, y sobre la Ley de Fortalecimiento de la educación pública, más mercado y siempre los alcaldes haciendo su clientelismo con el sector educativo.

¿Cómo este magisterio, engrandecido en la lucha va a trabajar para impedir el avance de la mercantilización en educación? Se anuncia desde los programas de las candidaturas, excepto en una, la mantención de la educación bajo los municipios, la disminución radical de la ingerencia del estado en el sistema, la mantención del sistema de subvenciones, perverso y fracasado, la permanente presión por terminar con el Estatuto Docente.

¿Qué va a hacer el parlamento en este escenario? Nuevamente tendremos algunos votos honestos que mantendrán sus posiciones a pesar de ser minoría. Nuevamente los hilos de La Moneda trabajarán para mover a sus representantes cual marionetas, dejando como letra muerta aquello de la independencia de los poderes del estado.

¿Fueron los compromisos con el BID, con préstamos para la educación superior y la preescolar, los que consiguieron que la sra. Bachelet se insensibilizara tanto con las legítimas demandas de los docentes?

¿Tan poco valoran a sus profesores que intentaron engañarnos con supuestos mejoramientos que ya estaban ratificados en la ley de reajuste del sector público (…modificación en la reforma Previsional, etc.)?

¿Tan poco valoran a sus docentes que ofrecen agilizar el pago del famoso bono post laboral, que tampoco resuelve el daño previsional, como un avance? ¿Qué clase de democracia es esta que ofrece cumplir con una ley y lo presenta como una generosidad? Vean qué buenos somos, vamos a destrabar el pago pues reconocemos ciertas dificultades.

¡Ciertas dificultades! Los alcaldes se negaron a cursar los formularios donde los profesores solicitan el beneficio, que tiene plazo para impetrarlo, caso contrario, se pierde.

Este magisterio aguerrido, que hizo paros a contrapelo de todo lo que se pudo prever, (que hizo diversas formas de movilización) está llamado a mantenerse unido y además a vincularse sólidamente con otras organizaciones, pues el escenario que viene será muy complejo.

Los vínculos reales que se producen en el aula con la construcción permanente de saberes deben ligarse a la real construcción de propuestas para una sociedad más justa y participativa.

Cada docente debe transformarse en educador popular, trabajar con la comunidad. Los trabajadores organizados en los sindicatos pueden y deben abrirse para que los maestros puedan llegar hasta ellos y mostrar que el falso discurso de la calidad de la educación no es más que la mascarada para la privatización total.

Habrá que trabajar para derogar la LGE, para derogar la SEP, para desmunicipalizarnos de verdad. Para estabilidad laboral de los docentes, para generar mejores condiciones para el ejercicio de la docencia, para construir un curriculum con una mirada desde el mundo real y no tecnocrático, para vincularnos fuertemente con la comunidad organizada, en fin, para avanzar en la construcción de una sociedad distinta.

ENTREVISTA A CRISTIAN CUEVAS

“LA CONTRADICCIÓN SIGUE SIENDO CAPITAL VERSUS TRABAJO”

Entrevistamos al dirigente sindical y candidato por el distrito 46, Arauco-Lota, durante el acto de cierre de campaña en la localidad de Laraquete, que reunió a doscientas personas junto al mar.

Cristian, que lleva meses de trabajo para hacer llegar los puntos de la izquierda y animar la lucha de los trabajadores, comenzó comentando su apreciación de las condiciones del pueblo, de cómo esta campaña ha permitido contribuir a la organización, de las particularidades de una región de pescadores empobrecidos por la pesca de arrastre, de trabajadores forestales súper explotados y comunidades mapuche. Es un pueblo que tiene “una tradición de lucha centenaria”, dice, más la larga lucha del pueblo mapuche que se ha visto invadido y atacado hasta el presente. Su apreciación es que existe una disposición combativa, que yace en esa tradición.

Comenzamos preguntándole por la coyuntura social y el conflicto de los trabajadores forestales afiliados a la Unión Sindical Forestal (USINFA).

“El tema del conflicto forestal es un tema que está larvado ahí. Que si no se da la atención necesaria y las correcciones, y también el poder implementar ciertos derechos a los trabajadores, ese conflicto no termina. Acá yo siento que las cosas se han hecho mal, creo que acá la empresa principal -Bosques ARAUCO en este caso- no asume su responsabilidad social y política como empresa privada, y que mantiene a miles de hombres y de familias en condiciones de pobreza y de precarización, y que no hay un Estado que disponga de una política que proteja a esos trabajadores. (…) Entonces, este conflicto no ha terminado, este conflicto podrá haber tenido un revés, pero no derrota, porque lo que yo veo en los compañeros forestales que nos acompañan en este acto, es que ellos tienen una dignidad, que ahora necesitamos de una nueva conducción, de una nueva forma de hacer las cosas y de ciertas correcciones que ahora hay que hacer.

También yo creo que hay un terreno fértil para avanzar en un movimiento sindical de nuevo tipo que fortalece una relación de “basificación” de los liderazgos con el movimiento sindical, y no una relación de superestructura que se ha desentendido de la realidad cotidiana que viven los trabajadores forestales; lo que no ha ocurrido en los trabajadores del cobre, ahí yo hago la diferenciación, porque nosotros pudimos avanzar en nuestros derechos… no es tanto lo ganado, sería iluso decir que los trabajadores del cobre estamos todos bien y que no hay problemas. Existen los problemas, pero se han hecho las correcciones, por lo menos en la gran minería del cobre, en el caso de CODELCO. De eso yo puedo dar fe, porque en forma permanente converso con la empresa principal –con la que acá no hay esa interlocución válida- y sin ser coptados por las empresas, (porque acá) yo siento cierta coptación incluso en el movimiento. Es muy lame

ntable, porque acá hay un problema real, que está larvado, que van a tratar de invisibilizar, y la empresa principal a través de la presión a la contratista, trató de derrotar a los trabajadores, pero –de mi punto de vista- igual ellos (los trabajadores) son victoriosos. Ahora tendrán que aguantar la turbulencia, tendrán que unificarse, hacer la reflexión para hacer las correcciones, para afinar batallas que se vienen, y en un mes más –en la batalla que se viene- tendremos que acompañarlos.

Pero también tenemos que denunciar a los ciudadanos de la octava región para que no compren el diario El Sur… ¡qué manera de distorsionar la realidad! Qué manera de construir falsedad y mentira, qué manera de poner en una testera que no corresponde a parlamentarios que no hicieron gestión alguna en defensa de los trabajadores, más allá de pasearse en las asambleas, y de no hablar de quienes facilitamos efectivamente llegar a la resolución del conflicto. Ahora bien, a mí no me toca negociar por los trabajadores, porque ellos tienen su propia institucionalidad, sus propias organizaciones y sus propios liderazgos; lo que a mí me corresponde es ayudar a buscar los mejores mecanismos de solución.”

Respecto de los 400 huelguistas despedidos, comenta que si bien “hay incertidumbre”, existe “una mesa de negociación donde se está viendo la situación” y que “hay plena disposición a movilizarse si éstos no son incorporados o no se busca una rectificación de su situación”.

¿Cómo has palpado tú la crisis económica respecto de su impacto en los trabajadores y en las empresas?

“La verdad que estas grandes empresas podrán, a partir de la gran crisis económica, haber bajado los márgenes de utilidades, pero su inversión sigue desarrollándose, por tanto es una falacia plantear que la crisis económica ha golpeado al sector forestal. (…) Lo que hacen ellos es desmantelar ciertas áreas que les permita a ellos no perder tanto. En ese sentido, el único desprotegido siempre sigue siendo el trabajador.”

Ha sido electa una presidenta de la izquierda en la FEC, hay síntomas de que el movimiento social va en alza, etc. ¿Tú, como líder de la izquierda, cuál crees que es el rol de la izquierda en particular en esta zona?

“Yo creo que la izquierda tiene que aprender de las lecciones. Necesitamos de una izquierda en sintonía con los movimientos sociales, una izquierda en sintonía con los territorios, una izquierda que se vuelque al pueblo. No podemos hacer de ésta una izquierda teórica, una izquierda de alguna manera “academicista”, o una izquierda cuya relación única es vía cupular, sin vínculo con la lucha social. Donde se ha hecho bien un trabajo, los resultados son óptimos. Sin duda, se saluda el triunfo de Karol Cariola en la FEC, ¡y bienvenido!, pero también tenemos que preguntarnos qué pasa con los otros 17 mil estudiantes que no participan del proceso. Se saluda eso, es un avance, pero también tenemos que preguntarnos por qué participa menos del 25%. Esas son lecturas que tenemos que hacer también. Entonces, la tarea de Karol es cómo volcarse a conquistar los corazones, las conciencias de los estudiantes de la U. de Concepción, y no es una tarea menor.

Nosotros tenemos que desafiarnos, yo mismo en este distrito, cómo logramos que nuestro liderazgo no sea un liderazgo para tener un parlamentario, sino que sea un liderazgo político y social capaz de irradiar una propuesta de nueva mayoría, de nueva relación política. Y también tenemos que hacer las correcciones, porque después del 13 vamos a estar en una nueva etapa, y en la que vamos a tener un muy buen liderazgo y, a partir de esta construcción, tendrán que venir nuevos líderes capaces de dar solidez a esta construcción. Yo creo que la izquierda ya está comprendiendo esto y eso es lo que yo he vivido, pero eso solamente es posible a partir de estos liderazgos muy transversales en lo político con un gran contenido de clase, pero, sobre todo, que tenga un proyecto para este siglo XXI.”

¿Subsiste en este proyecto, entonces, el problema de las clases?

“Hoy día podemos tener avances en lo tecnológico, notebook, ipod, etc., pero la contradicción sigue siendo capital versus trabajo. Esa contradicción no ha cambiado y que tenga otra forma de expresión, como que no tengas sólo al obrero en las industrias sino también en los servicios, hoy día es cierto que la explotación sigue siendo la misma, y el capital ha buscado formas distintas de explotación, de cuello y corbata, pero la contradicción sigue siendo capital versus trabajo.”

Cristian Cuevas en campaña

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