Manuel Luis Rodríguez U.
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El triunfo de la derecha en Chile, el domingo 17 de enero, rompe un prolongado ciclo histórico de más de 50 años en que la derecha no había alcanzado la Presidencia por la vía electoral.
CAUSAS E (IN)CONSECUENCIAS
El triunfo de la derecha es el resultado de las divisiones dentro de la Concertación, como de una estrategia de acorralamiento de la derecha frente al Gobierno, para impedir que la ciudadanía reconozca los avances y logros alcanzados en estos 4 ó 20 años pasados. Tanto los errores propios como los errores no forzados explican la derrota de la Concertación, atravesada por la necesidad de gobernar y por el requerimiento de satisfacer la eclosión de las demandas y expectativas que sus propios gobiernos desencadenaron. Pero también cabe señalar que la coalición gobernante ha pagado el precio de tantas divisiones visibles, deslealtades internas y manejos cupulares, que terminaron agotando el proyecto y que cansaron a la ciudadanía.
El balance de la obra de la Concertación, despues de 20 años que siguieron los 17 de la dictadura y la derecha, es incontrovertible, pero el record de las insuficiencias y desigualdades economicas, territoriales y sociales es tambien contundente. La ciudadanía hoy en Chile exige respuestas inmediatas y menos burocracia, exige mas democracia y menos parafernalia marketera, demanda mas participación, exige liderazgos cercanos y eficaces, exige cambios sociales, políticos y económicos profundos y nada garantiza que sea la derecha la que los impulse.
En síntesis, los cambios inscritos en el ADN de la izquierda, del progresismo y de las fuerzas democráticas avanzadas, tendrán que venir de un amplio despliegue de la movilización social, en función de las demandas pendientes y de las promesas incumplidas.
EL NUEVO ESCENARIO
Frente a un nuevo escenario político, caracterizado por una eventual fragmentación de las fuerzas democráticas y progresistas, y especialmente por las previsibles tensiones al interior de la Concertación después de esta derrota estratégica, la izquierda permanece en su postura consecuente de oposición democrática. Mientras tanto, el señor Enriquez Ominami tendrá que explicar y asumir su parte (como moderno Catapilco…) en la responsabilidad de la derrota que él tambien en parte ocasionó.
En primer lugar deben ponerse los intereses de la ciudadanía. Se abre la perspectiva de la construcción de una poderosa mayoría, de una corriente política y social democrática y progresista que se oponga a las tentativas neoliberales de la derecha y del piñerismo, en nombre de los intereses de los trabajadores, de las clases medias, de los sectores de pequeños y medianos empresarios, de los sectores sociales afectados por las políticas públicas neoliberales, conservadoras y mercantiles.
En este período que se abre, la contradicción principal sigue siendo entre neoliberalismo y democracia, pero ahora esa contradicción se dará con un poder político y estatal administrado directamente por los dueños del poder económico.
El gobierno de Piñera no podrá fácilmente administrar el país, al no contar con todo el Poder Legislativo, y la izquierda deberá entonces profundizar su presencia y su capacidad de convocatoria del movimiento social, de todos aquellos sectores golpeados por la maquinaria capitalista y neoliberal del poder económico ahora aliado del poder político.
La izquierda ha sido oposición en Chile, desde 1973 hasta hoy…no serán cuatro años más de una política consecuente de oposición constructiva, pero firme, vigilante, democrática y socialmente respaldada, las que nos van a amilanar.
La izquierda, convertida en un amplio y complejo archipiélago de sensibilidades, partidos y segmentos político sociales, se abre nuevamente a la tarea de la lucha política y social contra el neoliberalismo por mas democracia, a una oposición política firme y democrática desde el Congreso Nacional para romper la exclusión y dar respuesta a las demandas del pueblo chileno.