LaCélula, año 1, nº 3, diciembre de 2009

LaCélula, año 1, nº 3, diciembre de 2009

Editorial

ROMPER CON EL CONSENSO SOCIAL DEL NEOLIBEREALISMO

“La caída sostenida de la protesta social tras la derrota política del “socialismo real” y tras el “consenso político” de la “transición” pos-dictadura pinochetista, parecía seguir en picada hacia cero a la par del congelamiento del movimiento de la clase trabajadora. Pero el termómetro de las luchas de masas ha marcado un repunte gradual en el último decenio.”

Son notables o, al menos, significativos los acontecimientos que tiñen el alba de este siglo XXI. Lo vemos en las luchas estudiantiles, desde la “revolución pingüina” hasta las actuales huelgas universitarias. En la U. de Concepción, ha sido doblegada la voluntad del rector Lavanchy y se han frenado las alzas arancelarias, lo que ha desencadenado similares movimientos en la UBB y en la UTFSM, y ha fortalecido el concepto de defensa de la educación pública. El Congreso Nacional de Educación que involucró a gente de diferentes sectores sociales, ha sido otro paso, alcanzando avanzadas conclusiones que incorporan el requerimiento de una Asamblea Constituyente. Por otro lado, la capacidad del Colegio de Profesores de Chile al sostener reivindicaciones legítimas legadas por la instalación del neoliberalismo, la movilización del sector público y de una serie de instituciones ligadas al Estado, evidencia la fuerza que conserva este sector organizado.” seguir leyendo>

Tras el terremoto en Wall Street,

PERSPECTIVAS PARA LA IZQUIERDA

Escriben

Patricio Malatrassi “LAS CRISIS O EL REINADO DEL TERROR”

“En una economía no planificada las llamadas crisis económicas son fenómenos ineludibles e imprevisibles. Se trata casi siempre de la acumulación de mercancías invendibles y necesidades insatisfechas. En general su aparición es precipitada por productores que han producido más de lo que pueden vender. Mientras que en formas anteriores de la sociedad el desastre económico era sinónimo de escasez insólita, la crisis hoy es una crisis de sobreproducción…” seguir leyendo>

Ramiro Trepper “La Crisis como Crisis”

“Al hablar de crisis debemos aclarar el concepto, para desde ahí comenzar a hilvanar ideas que expliquen por qué esta crisis actual del sistema neoliberal del capitalismo no ha producido los efectos revolucionarios que hubiésemos esperado en el sistema mundo contemporáneo. Dicha pregunta o preguntas sólo se constituyen en una aproximación discursiva, porque no exhaustiva. Más bien las posibles respuestas son provocaciones para el debate…” seguir leyendo>

Uliánov “El Fracaso de la Crisis como Posibilidad”

“El fracaso de las acciones de la izquierda nacional a propósito de la crisis actual del neoliberalismo, resultan impresionantes. La aspiración al poder, sea por la vía armada de la insurrección (no se asusten, es sólo argumentativo), como por la vía de una huelga de masas que culmina en una sublevación nacional (les parece conocido este discurso), o aún mejor (¿o peor ?), por la vía parlamentaria, no ha dado ningún resultado y eso nos mantiene pordioseramente pidiendo migajas políticas. La posibilidad de la gestión democrática de base, predicada, sobre el modelo de los comités de defensa de la revolución o aún de los viejos soviets; la idea de una nueva cultura de trabajo manual e intelectual unido (Gramsci), con direcciones políticas rotativas (R. Luxemburgo), con autogestión económica, política y cultural de base (Salazar y su grupo). La idea de una revolución cultural que pueda crear un hombre distinto (Mao en su lado amable) al individuo de la sociedad capitalista. La idea de abolir la constitución, el estado, la moral, la familia, el arte burgués y crear un nuevo arte, una nueva moral, una nueva ciencia, nuevas leyes que le den efectiva cabida a la soberanía popular, nada de eso se escucha hoy a propósito de la bancarrota del neoliberalismo…” seguir leyendo>

Cristian Cuevas nos habla…

“LA CONTRADICCIÓN SIGUE SIENDO CAPITAL VERSUS TRABAJO”

“Entrevistamos al dirigente sindical y candidato por el distrito 46, Arauco-Lota, durante el acto de cierre de campaña en la localidad de Laraquete, que reunió a doscientas personas junto al mar…” seguir leyendo>

CAMPAÑA OBRERA CONTRA LA EXCLUSIÓN: CRÍTICA DE LA ACCIÓN POLÍTICA

Por Marco Lara

“Desde julio de este año, hemos asumido apoyar el desarrollo de la campaña electoral del compañero dirigente sindical Crisitan Cuevas. Esta decisión la llevamos a nuestra organización sindical, SITRAMICSCH, y democráticamente se ha decidido hacer de esta tarea un desafío colectivo de toda nuestra organización, involucrando a los distintos sectores de trabajadores que agrupamos en distintas obras y faenas a nivel nacional…” seguir leyendo>

Entrevista a Karol Cariola, presidenta FEC 2010

“Cuando un conflicto tiene salida se transforma en un referente”

¿Cómo analizas la crisis de financiamiento?

“Mira, el sistema de financiamiento hoy es insuficiente para la Educación Superior (ESup) en general, que obliga al autofinanciamiento de las insituciones, es claramente una reproducción más del modelo económico que impera. El neoliberalismo ha llevado a que estos servicios, que debieran estar a disposición del pueblo, se terminen considerando mercancias transables…” seguir leyendo>

¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

La larga huelga del magisterio

Olimpia Riveros Ravelo, Dirigente nacional Colegio de Profesores de Chile

“Un estado de ánimo que para nada indicaba que bajo ese cansancio y pérdida de credibilidad en las propias capacidades había y hay un magisterio que no ha renunciado a su mayor valor: la dignidad.

No levantó banderas de mejoramiento salarial. Fue el propio sistema que le indicó el camino de la lucha para lograr que se cumpla una ley, el pago del Bono SAE…” seguir leyendo>

Octubre rojo…

ELESTADO Y LA REVOLUCIÓN” de V.I. Lenin, cometarios para un debate (aún) pendiente…

Escriben:

Eduardo Ampuero Cárdenas

“EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN: Pasado y presente de un debate ineludible”

“¿Cuál era esa cuestión esencial que reconocía Lenin en la teoría de Marx y Engels, y que marcaba la diferencia entre revolucionarios y oportunistas? Lenin parte de la idea básica de que la sociedad de clases terminará con la abolición del Estado, y que la abolición del Estado solamente es posible cuando, por medio de la lucha de clases, se construye un poder de la mayoría que somete a la clase opresora utilizando al propio Estado para imponer un nuevo orden, avanzando hacia una democracia superior y a nuevas relaciones de trabajo y colaboración social, creando una conciencia nueva, hasta que se hace innecesario el Estado. Las diferencias sustanciales que marcaron la distancia entre los partidos llamados revolucionarios estrivaba ideológicamente en este punto. Las ideas principales que Lenin recoge de Marx y Engels, y que expone contra el oportunismo respecto a esta cuestión, se encuentran desarrolladas en El Estado y la Revolución. Nos interesa aproximarnos actualmente a un debate de esta obra…” seguir leyendo>

Israel Encina

“El Estado de la Revolución o la fórmula del consenso”

“¿Debemos buscar nuevos modelos y vías hacia la transformación social, como se ha pretendido luego de la apertura del muro-telón que cerraba el escenario del este europeo y haber contemplado el desmoronamiento de la escenificación del socialismo real frente a la mirada pasiva de la clase política del Este; después del levantamiento zapatista, o luego de la aparición en escena de los movimientos altermundistas de la multitud anunciada por Negri o del acuerdo generalizado del fin de los meta relatos impulsado por los “filósofos“ posmodernos propagando la idea de una crisis de la izquierda?…” seguir leyendo>

EMOTIVOS HOMENAJES A TRES LÍDERES

Juan Segundo Leiva, corresponsal

“En el memorial a las víctimas de la dictadura en la U. de Concepción, la tarde del viernes 6 de noviembre, se realizó un acto para recordar al ex dirigente de la FEC, regidor de Concepción y dirigente del Comité Central de las JJCC, Carlos Contreras Maluje, asesinado en 1976 por la DINA.” seguir leyendo>

Editorial, diciembre de 2009

ROMPER CON EL CONSENSO SOCIAL DEL NEOLIBEREALISMO

La caída sostenida de la protesta social tras la derrota política del “socialismo real” y tras el “consenso político” de la “transición” pos-dictadura pinochetista, parecía seguir en picada hacia cero a la par del congelamiento del movimiento de la clase trabajadora. Pero el termómetro de las luchas de masas ha marcado un repunte gradual en el último decenio.

Son notables o, al menos, significativos los acontecimientos que tiñen el alba de este siglo XXI. Lo vemos en las luchas estudiantiles, desde la “revolución pingüina” hasta las actuales huelgas universitarias. En la U. de Concepción, ha sido doblegada la voluntad del rector Lavanchy y se han frenado las alzas arancelarias, lo que ha desencadenado similares movimientos en la UBB y en la UTFSM, y ha fortalecido el concepto de defensa de la educación pública. El Congreso Nacional de Educación que involucró a gente de diferentes sectores sociales, ha sido otro paso, alcanzando avanzadas conclusiones que incorporan el requerimiento de una Asamblea Constituyente. Por otro lado, la capacidad del Colegio de Profesores de Chile al sostener reivindicaciones legítimas legadas por la instalación del neoliberalismo, la movilización del sector público y de una serie de instituciones ligadas al Estado, evidencia la fuerza que conserva este sector organizado.

En el sector productivo y la empresa privada es donde el nivel de sindicalización y la continuidad de las luchas presentan mayor dificultad. Sin embargo, debe estimarse su avance más en la calidad que en la cantidad del proceso. La clase trabajadora ha logrado sobrepasar la legalidad del régimen laboral aunando luchas sectoriales e interempresa. Casos emblemáticos son la negociación por rama de los sindicatos de obreros forestales unidos en sus confederaciones y la señera lucha de los trabajadores subcontratados del cobre, agrupados en una gran Confederación, la CTC, que liderara el carismático Cristian Cuevas.

Es claro, a pesar de lo anterior, que la lucha social y la organización están lejos aún de recuperar los niveles construidos antes del golpe de Estado de 1973. No se presenta –aún- el estado de conciencia de clase más elemental que suponga una confrontación clara contra el capital y, todavía más, una disputa con el régimen político y legal que –más allá del monopolio de la violencia y del complejo control mediático- enfrente la hegemonía ideológica de la burguesía. El pueblo trabajador parece adormilado bajo el encanto de un supuesto “orden y paz social”. Lo notable es que, si bien los trabajadores no han acumulado la fuerza y la conciencia suficiente, lo conseguido en los hechos va poniendo en evidencia los oportunismos de quienes la daban por muerta.

El reventón de una crisis económica que complica al gran capital industrial, comercial y financiero, constituye un nuevo escenario. El sistema en Chile ha sostenido un equilibrio en medio de este desplome producido por la locura y la avaricia intrínseca del capital. El Estado subsidiario asesorado por el FMI ha conseguido que la desgracia de millones no toque suelo y, de esta forma, ha mantenido a las masas esclavas en vilo a la espera relativamente pasiva de una “recuperación económica” incierta. El ahorro fiscal del gobierno de Bachelet se ha puesto al servicio de la empresa privada y ha permitido cierta repartición de migajas. La cuestión es evitar el recurso de la violencia estatal, la que ha sido empleada ocasionalmente contra la movilización social o más permanentemente para reprimir al movimiento mapuche, suficientemente aislado en lo político y oculto para el conjunto de la sociedad. Toda la propaganda capitalista ha funcionado para su salvamento y el Estado ha logrado hasta aquí evitar el choque de clases. Las mediocres medidas sociales alivian la presión social y mantienen en el imaginario popular esperanzas en la bondad burguesa.

En este escenario se suscita la contienda electoral. Para la izquierda este es un problema de delicada solución. El bloque gobernante, sostenedor del modelo, se ha ido disponiendo a dar pequeños pasos de reforma a la legalidad pinochetista, que incluye terminar con el sistema electoral binominal, un paso si bien parcial, también importante. ¿Por qué importante? Porque para el libreto que sigue el modelo, el binominalismo cumple su función. Al régimen no le basta adular con bonos y subsidios habitacionales, además necesita impedir toda presencia de posiciones de clase. Producido en los laboratorios de la dictadura (bien orientados desde el imperialismo), el binominal es un candado de seguridad para contener el despertar de los oprimidos.

El intento de sortear el obstáculo binominal con el pacto Concertación-Juntos Podemos es un acto lleno de riesgos por sus implicancias y dado el momento límite en que llega a hacerse efectivo, cuando la Concertación, que gobierna 20 años, entra en crisis. También presenta sus peligros por un contexto en que la izquierda se muestra disgregada y con escasa fuerza de masas. En fin, asistimos al inmediato desenlace de esta apuesta.

De cualquier forma, el objetivo principal que la izquierda ha de alcanzar –más allá de pactos instrumentales y más allá de la desesperada ingeniería de los bloques dominantes- es aunar las reivindicaciones populares, proponiendo sin amedrentarse un norte de transformaciones profundas. La crisis, por su parte, no se resolverá en lo inmediato con acuerdos en el marco de la “democracia” en la medida del neoliberalismo salvaje. La lucha de clases, esto es, la confrontación de los explotados contra sus explotadores, tendrá su resolución en combates más abiertos y decididos, al batirse por el poder de las mayorías que despiertan a su emancipación.

La candidatura de Cristian Cuevas es correcta por esto, porque sin aislamientos suicidas ni vacíos romanticismos políticos; con base en el joven movimiento obrero, en la organización sindical que lucha, con coherencia política respecto de que cada lucha debe ser un salto hacia delante para poner fin al capitalismo. La candidatura de Cuevas ha servido a romper el silencio y la exclusión de los desposeídos en tribunas en que esta ausente la verdad de la inmensa mayoría.

Habla Karol Cariola

Entrevista a Karol Cariola, presidenta FEC 2010

“Cuando un conflicto tiene salida se transforma en un referente”

Días antes de las elecciones que se realizaran en la Universidad de Concepción para renovar la directiva de la FEC (2010), entrevistamos a Karol Cariola, estudiante del 4° año de Obstetricia, candidata a ser electa para el nuevo periodo. La dirigenta estudiantil nos recibió en la sede de la Federación ubicada en Plaza Perú y se refirió al conflicto universitario, a los planes de la organización y a su visión de la participación política.

¿Cómo analizas la crisis de financiamiento?

“Mira, el sistema de financiamiento hoy es insuficiente para la Educación Superior (ESup) en general, que obliga al autofinanciamiento de las insituciones, es claramente una reproducción más del modelo económico que impera. El neoliberalismo ha llevado a que estos servicios, que debieran estar a disposición del pueblo, se terminen considerando mercancias transables”.

¿Cómo evalúas que este conflicto se traslade a otras Us?

“Las movilizaciones de este año son muy coyunturales (…). Han aumentado los aranceles por sobre el IPC, por ejemplo, el año pasado hubo un aumento en el promedio de los aranceles del 10 por ciento a nivel nacional, lo cual implica un aumento de 200 mil pesos al año.”

“El problema de fondo claramente es el sistema de financiamiento, donde el 80% corre por parte de la familia o de los privados, y el resto se financia por aporte estatal. Hay un dato que no es menor: cuando un conflicto como éste tiene salida se transforma en un referente para el resto de las Us.”

Cuál es la repercusión que tiene en académicos, en trabajadores y en los directorios?

“Nosotros discutimos bastante de si podía esto afectar a la U en el mediano o corto plazo, considerando que es una U que se está autofinanciando. Sin embargo, es ahí donde nos caben nuestras dudas en función de la transparentación de sus gastos también. Nosotros hemos hecho la denuncia, de que hay carreras y hay facultades que no tienen las condiciones necesarias…”, “donde las carreras de medicina y odontología alcanzan los aranceles más altos, sobre los 4 millones de pesos al año”. “Consideramos que los ingresos no solamente vienen por parte de los estudiantes, sino que también hay ingresos que vienen por parte de las empresas que sustentan a la U, como en este caso LOTERIA”. “Nos cuestionamos las prioridades de esta institución y así de otras”. “Nos dimos cuenta que la U tiene una deuda de más de 20 mil millones de pesos; tampoco quedamos conformes con la justificación que nos dieron de ella. Si la U no tiene nada que ocultar, en eso nos vamos a potenciar mutuamente para dar una lucha conjunta por un mayor financiamiento por parte del Estado.”

¿Cuál es la posición de los trabajadores y de los académicos más allá de la U. de C.?

“Es que se dan situaciones distintas. Por ejemplo, en las Us estatales, son empleados públicos, en la U. de C. no. Aquí los sindicatos 1 y 3 llevan a cabo un proceso de negociación colectiva, en función de asegurar ciertas cosas en cuanto al reajuste de sus sueldos. Obtuvimos el compromiso de la U porque esto no iba a afectar de ninguna manera los reajustes de sueldos “.

“Tenemos que en las Us estatales los trabajadores reajustan en relación al reajuste del sector público y en las que, dependiendo el indicador con que se va a reajustar el arancel, también afecta el reajuste de los trabajadores”. Explica que se creó una mesa del sector público, con presencia estudiantil, y en la que se buscaba que el tema de aranceles no afectara a los trabajadores.

“Para el próximo año hay un proyecto de Ley que nace del Consejo Asesor Presidencial de Educación, en el año 2007, en la que se plantea una reforma de la Ley Orgánica Constitucional de para la ESup, donde una de las grandes discusiones que se dieron fue entorno a este avance de la ESup hacia su mercantilización”. Karol cuenta que tal proyecto fue rechazado tajantemente por el Bloque Social (CONFECH, secundarios, Colegio de Profesores y una serie de organizaciones), porque “el Consejo Presidencial pretende dar legitimidad al lucro en la Educación”. Agrega: “Se viene un año difícil. Vemos que la ESup va a tener modificaciones”. “Nosotros no podemos volver a dejar que nos pasen gato por liebre, que nos pasen una estafa tan grande como fue la LEGE. En ese sentido el desafío es crear una propuesta alternativa. Hoy día el Congreso Nacional de Educación entrega una primera base.” Respecto de este Congreso, nos dice: “El Congreso fue el primer paso. En él estaban involucrados el Colegio de Profesores, los trabajadores del Mineduc, los funcionarios públicos, los estudiantes secundarios, los universitarios, la CUT y un montón de organizaciones, que fueron parte de una discusión nacional en la que participaron más de veinte mil personas, en todas las instancias hasta el Congreso Nacional. Tanto el análisis como la propuesta que se genera en el CNE demuestran las incapacidades que han tenido quienes nos gobiernan”. “Ya no vamos a partir de cero. Lo que hay que empezar a hacer ahora es presentar una propuesta alternativa al proyecto de Ley que está elaborando el gobierno.”

¿Cuál es el programa de esta izquierda en la U?

“Nosotros hicimos un llamado amplio a continuar con el proyecto que se venía trabajando de años anteriores”. Comenta que asumió con muchas dificultades. “Hace tres años que la derecha venía gobernando esta federación, una federación que estaba muy desprestigiada”.

“Es importante la democratización interna de nuestra U. El proceso de movilizaciones que tuvimos hace poco nos dejó de manifiesto la necesidad de la transparencia económica, por ejemplo; nos dejó de manifiesto las carencias que ha tenido la administración durante los 12 años que lleva el rector Lavanchy. En ese sentido, creemos que ya es urgente que la U se construya desde la triestamentalidad”, “…nosotros queremos pensar la Universidad, qué es lo que queremos de la U. de C. y de la Universidad a lo largo del país”.

Otra parte del proyecto, señala, es “empezar a fortalecer el rol que cumple la Federación dentro del estudiantado, cual es buscar unidad y trabajo conjunto”. “Hay proyectos concretos que se deben seguir madurando desde cada vocalía”. Y subraya la necesidad de que se recupere el trabajo con la comunidad. “Esta es una U que nace de la comunidad y que hoy día está muy alejada de ella”.

Finalmente, Karol se explaya sobre la realidad política y el binominalismo electoral, diciendo que cuando la juventud se involucra y trata de generar cambios, “uno se empieza a dar cuenta de que están estas trabas: que tienes dos fuerzas políticas en el país que toman las decisiones de todo y entre cuatro paredes como lo hicieron con la LEGE”. “Son manifestaciones asquerosas que matan tantas veces las esperanzas de la gente”. “Yo creo que el sistema binominal en este país es otra evidencia más de esta democracia tutelada y camuflada que nos han pretendido hacer vivir”, sistema, dice, que resguarda “que quienes gobiernen lo hagan en función de una minoría y no del bienestar de las mayorías, que es lo que se ha demostrado en los últimos 20 años.”

“EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN” de V.I. Lenin, cometarios para un debate (aún) pendiente…

EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN: Pasado y presente de un debate ineludible

Eduardo Ampuero Cárdenas, Secretario Politico Comunal “Victor Hugo Huerta”


“Cualesquiera que sean las formas con que se encubra la república, aunque se trate de la república más democrática, si es burguesa, si en ella continúa existiendo la propiedad privada sobre la tierra y las fábricas y si el capital mantiene en esclavitud asalariada a toda la sociedad, (…) tal Estado es una máquina destinada a la opresión de unos por otros. Y esta máquina la pondremos en manos de aquella clase que debe derrocar el poder del capital. Rechazaremos todos los viejos prejuicios de que el Estado es la igualdad para todos, pues esto es un engaño: mientras exista la explotación, no puede haber igualdad. El terrateniente no puede ser igual al obrero, el hambriento no puede ser igual al harto. La máquina llamada Estado, ante la cual la gente se detiene con respeto supersticioso, dando fe a los viejos cuentos de que es el Poder de todo el pueblo, a esta máquina el proletariado la rechaza diciendo: es una mentira burguesa”.[1]

Así se planteaba Lenin en 1918, siempre atacando sin contemplación a la “izquierda” que tergiversaba el marxismo y a la que, definiéndose como “socialdemócrata” –al igual que los bolcheviques- desconocía la esencia de la teoría, de la estrategia y, por consiguiente, de la práctica de los marxistas.

¿Cuál era esa cuestión esencial que reconocía Lenin en la teoría de Marx y Engels, y que marcaba la diferencia entre revolucionarios y oportunistas? Lenin parte de la idea básica de que la sociedad de clases terminará con la abolición del Estado, y que la abolición del Estado solamente es posible cuando, por medio de la lucha de clases, se construye un poder de la mayoría que somete a la clase opresora utilizando al propio Estado para imponer un nuevo orden, avanzando hacia una democracia superior y a nuevas relaciones de trabajo y colaboración social, creando una conciencia nueva, hasta que se hace innecesario el Estado. Las diferencias sustanciales que marcaron la distancia entre los partidos llamados revolucionarios estrivaba ideológicamente en este punto. Las ideas principales que Lenin recoge de Marx y Engels, y que expone contra el oportunismo respecto a esta cuestión, se encuentran desarrolladas en El Estado y la Revolución. Nos interesa aproximarnos actualmente a un debate de esta obra.

Veamos. Con aquellos que se definían anarquistas, los antiautoritarios o “autonomistas” –¿les suena?-, polemizaba Engels y les crtiticaba en estos términos: “Estos señores creen cambiar la cosa cambiándole el nombre”. Pues claro, la idea de acabar con toda autoridad la han presentado como la esencia de toda transformación, pero este simple planteamiento resulta bastante hetéreo. La idea común entre marxistas y anarcos es la de la consecución de la sociedad sin clases, por tanto, sin Estado, sin el dominio de una clase sobre otra. Pero esto implica claridad sobre el desarrollo práctico que tendrá, sobre el proceso social real. La desaparición del Estado (y de la autoridad, si quieren) no se alcanza de un día para otro y sin encarar los problemas prácticos de su construcción.

La manera en que muchos de los nuevos autonomistas enfrentan este problema, es dejar de lado este punto principal, dejarlo al “ya veremos” y a cierta espontaneidad social. Esto les ha acarreado el vacío de sustancia y lleva inevitablemente a la confusión. Hay los que, situándose en estas posiciones, han perdido claramente el norte de su propia definición. (Por ejemplo, los que promueven la candidatura del no menos hetéreo M. Enríquez-Ominami). Otros anarquistas, principistas, echan a un lado las cuestiones propias de la lucha política y se atrincheran en movimientos que rehuyen la práctica política ante el Estado, que intentan “enfrentar al sistema” practicando la “autogestión” y la “acción directa” como claves para construir la sociedad libertaria. Pues bien, Lenin cita a Engels al respecto: “una de dos: o los antiautoritarios no saben lo que dicen, y en este caso no hacen más que sembrar la confusión; o lo saben, y en este caso traicionan el movimiento del proletariado. En uno y otro caso sirven a la reacción”[2].

El problema se hace más delicado al entrar en el campo de los socialdemócratas (algunos de los actuales socialistas y los comunistas), de los que asumen una práctica política ante la cuestión del Estado, del poder, proponiéndose cambios radicales en la sociedad. Aquí es donde Lenin, al calor de la revolución social, se plantea hacer la diferencia entre los socialdemócratas de la II Internacional y los bolcheviques, y propone llamar al partido genuinamente revolucionario, Partido Comunista, aún aceptando que la cuestión del nombre no es más que una denominación imperfecta, pero que debe servir a delimitar el carácter en desarrollo de una organización y sus ideas centrales.

Pues bien, Lenin lanza duras críticas contra los oportunistas. Parte Lenin destacando la importancia de “arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía”, lo que es “imposible sin luchar contra los prejuicios oportunistas en lo concerniente al “Estado”” (El Estado y…, pág.295). Los políticos pequeño burgueses creen, o declaran creer, que el Estado es un órgano de conciliación de clases. De aqui parte la confusión en favor de los intereses enemigos de la clase trabajadora. Para ellos, la realidad inmediata determina todo el norte de sus posibilidades, incluso de las posibilidades de todo el desarrollo histórico. De allí que muchos creen (¡y seguramente lo dicen en serio!) que el Estado democrático republicano o la democracia popular para los más “radicales”, es el estado de perfección de la sociedad. A los que se han declarado comunistas y sostienen esta idea del Estado, habría que preguntarles si acaso no quisiesen cambiar de nombre.

Con base en Marx, Lenin escribe: “el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del “orden” que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases” (Ídem, pág.299). Por ello es que contra el oportunismo Lenin debía dar una lucha que a muchos antes, desde tiempos del mismo Marx (y a otros en la actualidad), les parece innecesaria, por suponerla “utópica”. Pues bien, aquí la importancia del debate: ¿en qué orientación se encamina la lucha de los comunistas?, ¿cuáles son los “movimientos sociales”, los “sujetos históricos”, los “actores” del cambio revolucionario?, ¿qué se entiende por revolución (si le interesa a los llamados izquierdistas)?, ¿cuáles son, en definitiva, las contradicciones fundamentales que debe resolver el curso de la historia?

En su obra Lenin indica cómo el Estado se colude con los intereses del capital de forma veneal, de manera tal que engendra toda clase de corruptelas, que engendra una masa funcionaria y servil, que organiza la violencia para conservar el orden favorable a sus intereses. El Estado es el órgano para la explotación de la clase trabajadora, es el que monopoliza el poder de las armas, el uso de la violencia, como derecho exclusivo para el control de una clase en su lucha por el poder. El Estado hace patente a través de la fuerza el dominio de una clase sobre otra, “sin embargo, dice Engels, por excepción, hay periodos en que las clases en lucha están equilibradas, que el Poder del Estado, como mediador aparente, adquiere cierta independencia momentánea respecto a una y otra…”. En la República democrática “la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo tanto más seguro” (pág. 303). Estas últimas son conclusiones de gran interés. Marxistas posteriores han hecho significativos aportes para profundizar este análisis. Habrá oportunidad después para entrar en ello.

Lo indudable es que en términos históricos las aseveraciones de Marx y Engels tienen plena comprobación. Basta mirar cómo los funcionarios gubernamentales y la empresa privada se alimentan y corrompen. ¿Cuántos ministros y funcionarios (y presidentes “democráticos”) son premiados con puestos y privilegios por los grandes consorcios, por el FMI, el BM…? Baste ver cuál ha sido la función efectiva de las Fuerzas Armadas. Y vaya si es cierto aquello de que el Estado intenta lograr un aparente equilibrio entre las clases, entre intereses que son irreconciliables, domesticando a la clase trabajadora. Pero nuestros alegres y optimistas oportunistas siguen hablando del “Estado democrático” como fin, desdibujando el interés y la naturaleza de la lucha de clases en el movimiento de trabajadores e incluso dentro de los partidos que se definen marxistas.

Algunos militantes plantean con muy poca vergüenza que la discusión de estos problemas suspende las tareas inmediatas, retarda el quehacer partidario, sugieren que la base no tiene comprensión de las verdades profundas (se asemejan así a la Iglesia y su censura y tratar como ignorantes a los feligreces), llegando a abandonar ellos mismos el entendimiento del marxismo para abrazar con más energía el pragmatismo de la coyuntura, pero siempre negando a los otros este esfuerzo de la conciencia por temor a no sabemos exactamente qué. Coinciden curiosamente con el temporal anticomunista mundial, es más, se suben a su ola para impulsarse. En tiempos en que todo esto se ha relativizado… no, peor aún, se ha dado por olvidado, cuando las organizaciones así llamadas de izquierda han preferido olvidar el tema, dejar de lado estas discusiones y la educación sobre estos asuntos esenciales, es cuando –y antes de que en el escenario se agudice el conflicto de clases- la izquierda revolucionaria debe estimular el estudio y la discusión sobre ello. Un aniversario más de la Revolución de Octubre nos da la ocasión de tocar uno de estos temas en manos del propio Lenin, que concluía justamente en Acerca del Estado:

“Nosotros arrebatamos esta máquina a los capitalistas y nos apropiamos de ella. Con esta máquina o garrote destruiremos toda explotación; y cuando en el mundo no haya quedado la posibilidad de explotar, no hayan quedado más propietarios de tierra y de fábricas, no ocurra que unos se hartan mientras otros padecen hambre, solamente cuando esto ya no sea posible, entonces arrojaremos esta máquina al montón de la chatarra. Entonces no habrá Estado y no habrá explotación. Este es el punto de vista de nuestro Partido Comunista.”


[1] Acerca del Estado, V. I. Lenin, Colección 70, Edit. Grijalbo, México, 1970, Pág. 29

[2] El Estado y la Revolcuión, V. I. Lenin, Edit. Progreso, Moscú, 196…… , Pág. 342

El Estado de la Revolución o la fórmula del consenso

Israel Encina, Candidato Doctor en Estética


1. ¿Debemos buscar nuevos modelos y vías hacia la transformación social, como se ha pretendido luego de la apertura del muro-telón que cerraba el escenario del este europeo y haber contemplado el desmoronamiento de la escenificación del socialismo real frente a la mirada pasiva de la clase política del Este; después del levantamiento zapatista, o luego de la aparición en escena de los movimientos altermundistas de la multitud anunciada por Negri o del acuerdo generalizado del fin de los meta relatos impulsado por los “filósofos“ posmodernos propagando la idea de una crisis de la izquierda?

2. Nada supera al capitalismo democrático. Esta es la lección que la izquierda se empeña por aceptar y por la que se esfuerza en encontrar consensos. Del horizonte moderno de la izquierda crítica ha desaparecido casi por completo una Kapitalismuskritik en el sentido marxista (crítica al capitalismo), en lugar de ello se ha sobre-puesto una crítica al turbo-capitalismo del modelo neoliberal. La figura del demócrata se ha vuelto el actor principal de la izquierda con mayoría. Si bien es cierto que el viejo continente gira con una velocidad impresionante a la derecha, América latina es su contra-dirección aparente; en ambos escenarios rondan los parlamentarios de izquierdas en el intento de fortalecer la democracia. Los movimientos sociales también hacen lo suyo y contribuyen a la opinión en marcha de la necesidad de una profundización de la democracia, de los espacios democráticos. La izquierda democrática y los movimientos altermundistas han afianzado un proyecto común que se expresa en la fórmula: Neoliberalismo v/s Democracia.

3. La única radicalidad detrás del pasamontañas zapatista es la de ser radicalmente demócrata, la demanda de una integración plena de los “pueblos” a un Estado soberano: -la democracia persigue así con sus medios, el ideal del Estado fascista: unir a todas las clases sociales en un “nosotros” nacional, que crea y reafirma el carácter irrestricto de la soberanía estatal-. Como si fuera poco, la izquierda altermundista retoma los programas de regulación del modelo globalizado impulsando propuestas de control y redistribución como la Tasa-Tobin o la idea de la decroissance (decrecimiento) sin considerar la inmanencia ideológica ni los resultados prácticos de realización y forma política que tales programas exigen. Una crítica de este tipo podría resolverse en la siguiente fórmula: La gestión democrática de los antagonismos entre las clases y las naciones. O su equivalente mas sintetizado: Neoliberalismo v/s Democracia. En cada uno de ellos el Estado retoma su sentido más íntimo, el de ser una obra de arte que por una relación de contraste con su exterior genera una tensión entre el orden armonioso de las cosas y el caos, desierto incivilizado de aquellos y de lo que se mantiene fuera del territorio del orden y la legalidad-democrática.

4. ¿Cuál es el sistema de coordenadas que indica la crítica de esta izquierda múltiple que se asoma con sus proyectos reformistas o revolucionarios? ¿A qué elementos teóricos es posible echar mano para identificar la razón instrumental impregnada en el horizonte cultural del momento político que viene a confirmar las ventajas de la participación en el ejercicio “democrático“? ¿Cuál es el concepto de poder que mueve a la izquierda y qué tipo de corpus político se configura a partir de éste? ¿Puede la “estratégica” contradicción del momento arrojar luces sobre una estrategia a largo plazo o evidencia simplemente la distancia del partido de Lenin con una de las ideas centrales de éste formuladas en “El Estado y la Revolución” cuando las tergiversaciones del marxismo que apuntan a una salida a través del consenso?

5. Nada resulta más urgente que volver a Marx y a Lenin.

Tras el terremoto en Wall Street, PERSPECTIVAS PARA LA IZQUIERDA

LAS CRISIS O EL REINADO DEL TERROR.

Patricio Malatrassi A.

Economista. Presidente Frente Profesionales de Izquierda

En una economía no planificada las llamadas crisis económicas son fenómenos ineludibles e imprevisibles. Se trata casi siempre de la acumulación de mercancías invendibles y necesidades insatisfechas. En general su aparición es precipitada por productores que han producido más de lo que pueden vender. Mientras que en formas anteriores de la sociedad el desastre económico era sinónimo de escasez insólita, la crisis hoy es una crisis de sobreproducción. Es claro que este es la manifestación del fenómeno como lo es la  posterior transformación de la sobreproducción en su variante opuesta de la escasez, que en la crisis que estamos viviendo es escasez de dinero, dinero transformado súbitamente en un bien escaso, (De allí la escalada de intervenciónes de parte de los Bancos Centrales para bajar el valor del dinero es decir, las tasas de interés), luego escasez de puestos de trabajo, escasez de bienes de consumo etc., etc.

Desde los años ’70 el mundo ha vivido de crisis en crisis, con origen en los países desarrollados o en los países dependientes. En una sucesión  sostenida de la cual la actual es un eslabón que se convierte en la más violenta e imprevisible de los últimos cincuenta o setenta años. Es el reinado del terror. Podemos registrar una secuencia de estos eventos: la crisis monetaria en EE.UU. y la ruptura del patrón oro en 1971; el alza de los precios del petróleo en 1973 y 1979; la crisis de la deuda externa latinoamericana en 1982; el crac bursátil de Wall Street en 1987; las crisis de las cajas de ahorro estadounidenses en 1989; el crac japonés en 1990. Luego vienen las crisis periféricas de fin de siglo: la mexicana (1994), la del sudeste asiático (1997), la rusa (1998) y la brasileña (1999). Y a partir del nuevo siglo otro encadenamiento: el derrumbe de las punto.com en el 2000; las crisis en Turquía y en la Argentina (2001); la quiebras de Enron y World Com (2001 y 2002); las repercusiones financieras del atentando a las Torres Gemelas y de la invasión a Irak. La actual crisis de las subprime [1]que estalla en 2007.

El proceso de insolvencia de los deudores inmobiliarios detonó la quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversiones de EEUU, y lanzó a Wall Street en picada. La mala noticia se suma a la de la quiebra de Bear Stearn y la apresurada compra de Merril Lynch por Bank of America. Previamente, las aseguradoras Fannie Mae y Freddie Mac fueron absorbidas por el estado ante su  total insolvencia. Junto a esto, sombríos datos sobre el desempeño de la economía provocaron que el Congreso de EEUU aprobara un plan de rescate inicial  de 800 mil millones de dólares. Wall Street vive en un vaivén constante de subidas y bajadas históricas producto de la alta incertidumbre de una economía que no logra tocar piso provocando que los precios de las acciones  a la baja no detenga las pérdidas.

Esos íconos críticos, comerciales o financieras, son fenómenos económicos  que periódicamente ponen a prueba toda la vida e incluso la existencia de la sociedad capitalista. No son eventos aislados sino que forman parte del desarrollo normal de la sociedad burguesa que los genera porque forman parte de su modo de existencia. El modelo capitalista de desarrollo desemboca inevitablemente cada cierto tiempo en una catástrofe general  que afecta a todo el mundo. No es posible que suceda otra cosa cuando el sistema descansa como lo hace el capitalismo en las fuerzas ciegas del mercado y en el imperativo mercantil del lucro y el interés privado. De allí que precisamente la única forma de crear antídotos para detener el desastre es poner en marcha  los mecanismos de planificación centralizada, la nacionalización de la banca, es decir la intervención socialista del sistema a través del ejecutor de última instancia: el Estado.

Los capitalistas y sus defensores, políticos y abogados, delincuentes de cuello y corbata no hacen asco en la hora de la desgracia a aquello que continuamente denigran: la intervención del Estado y los sistemas de control social. Y esto obviamente no lo hacen porque súbitamente se conviertan al comunismo sino para lograr que el costo que las crisis que ellos provocan las paguen aquellos a quienes siempre han explotado: las trabajadoras y los trabajadores.

Esta crisis está arrastrando a millones de seres humanos a una pobreza más profunda y derivará como lo declaran personeros de la UNESCO en la muerte de miles de niños en el período. Además está demostrado históricamente que las recesiones han puesto una carga desproporcionada de ella sobre las mujeres al tener éstas empleos más vulnerables, estar subempleadas o desempleadas o carecer de protección social y tener  un acceso limitado a los recursos económicos y financieros. Las mujeres dependientes, por ejemplo, que tienen que cuidar a familias completas con menores ingresos o las mujeres trabajadoras que tienen que apoyar a sus familias sólo con sus salarios que, en promedio, son menores que los hombres.

El mismo desolador panorama se incrementa en el ámbito de los jóvenes que en promedio desde la dictadura hasta los gobiernos de la Concertación han tenido una tasa  de desempleo de alrededor del 20 %.

La  crisis y el fantasma recesivo que ya se manifiesta en Chile un incremento sistemático de la tasa de desempleo y la pérdida de más de un tercio de los fondos provisionales. Se suma a esto el tema de los alimentos básicos con un incremento de precios del 65 % desde el 2006 donde las mayores tasas la han tenido la soja, el trigo y el arroz, siendo esto último parte de la dieta básica de los chilenos.

Otro problema central es la sobreexplotación de los recursos a lo que se suma el abandono de la agricultura que tiene como meta  la seguridad alimentaria por la agroindustria capitalista neoliberal destinada  en lo esencial a la producción para el mercado mundial. Así los antiguos campos trigueros hoy están destinados a la plantación de pino, la pesca artesanal diezmada por la pesca industrial destinada a producir harina de pescado.

Para resolver el problema de la crisis no hay caminos intermedios: es necesario abandonar el modelo neoliberal creado por el sistema capitalista de desarrollo y su dogma económico basado en el aumento continuo del consumo. Deben incrementarse el reparto del trabajo, socializarse los servicios básicos, recuperar la totalidad del cobre y nacionalizar la banca. En definitiva recuperar la riqueza y la propiedad para quienes producen la riqueza cualquier otra cosa es someterse al reinado del terror que impone la dictadura de la burguesía.


[1] Un crédito subprime es una modalidad  crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo de impago  superior al resto de los créditos.

La Crisis como Crisis

Ramiro Trepper

Al hablar de crisis debemos aclarar el concepto, para desde ahí comenzar a hilvanar ideas que expliquen por qué esta crisis actual del sistema neoliberal del capitalismo no ha producido los efectos revolucionarios que hubiésemos esperado en el sistema mundo contemporáneo. Dicha pregunta o preguntas sólo se constituyen en una aproximación discursiva, porque no exhaustiva. Más bien las posibles respuestas son provocaciones para el debate.

El término crisis lo entendemos en su sentido original griego, esto es, seleccionar o decidir, que enlazado con el sentido sanscrito de limpiar o purificar nos permite entender que las crisis están cargadas de oportunidades para la “sanación” de aquello que se encuentra en  estado crítico. Pero aquí queremos ir más lejos y plantear que dichas sanaciones son posibilidades de cambio, pues implican para sus actores conscientes, juicio y decisión. En la crisis es posible purificar la escoria que ha provocado tal situación. Esa purificación para nosotros debería ser la superación del capitalismo, causa central de todo este marasmo.  Entonces, he aquí el gran cuestionamiento: ¿y los efectos revolucionarios purificadores del nuevo proyecto sanador?

La argumentación reflexiva se vuelve necesaria para no caer en el desencanto que las explicaciones aprendidas de manera panfletaria no alcanzan a cubrir, como por ejemplo: “la miseria genera protesta”.  El sistema económico ya no opera de manera autónoma, funcionando al margen del sistema político estatal, es por ello que las crisis económicas ya no aparecen como “de repente” sin que nadie les pueda dar explicación. Las crisis económicas están íntimamente unidas a la política y a las formaciones sociales respectivas.  Ello implica que no podemos esperar una crisis sistémica, pues para ello tendría que entrar en crisis al mismo tiempo todo el sistema, que va mucho mas allá de lo puramente económico, y eso no ha ocurrido. Claro que la tendencia general del capitalismo a la crisis sistémica ha sido hábilmente reprimida, para evitar precisamente la escalada del desmoronamiento general, pues en su estructura de funcionamiento el capitalismo tiende a la crisis y esto lo saben bien  no sólo los revolucionarios sino también sus enemigos. Esto genera un estado permanente de crisis que estallan cada cierto tiempo, pero que es controlada administrativamente con la intervención de políticas estatales cuando corresponda, lo que a pesar de todo no evita su aparición, pero ya no sistémica.  La posibilidad de purificación revolucionaria está fuera de esta dinámica.

Las acciones que evitan que la crisis económica capitalista se vuelva sistémica son trasladadas por la actividad administrativa del estado a la dinámica política de recambio gubernativo por incompetencia, mal manejo u otro ropaje propagandístico electoral,  ocultando al ciudadano la verdadera causa de sus padecimientos de empleo o baja en su estándar de vida. Este procedimiento se puede llevar a cabo porque las reservas de legitimidad política que el aparato administrativo ha construido le permiten operar de tal forma que la irracionalidad del sistema capitalista queda subsumida en hechos inconexos o episódicos que se refuerzan con más legitimidad  política al adoptar medidas de racionalidad gubernativa que son presentadas como las adecuadas para salvar la crisis que este mismo juego ha engendrado.

Por último, las reservas de legitimidad política vienen, en gran medida, aportadas por las motivaciones socio-culturales que las sociedades tengan. Cuando esas motivaciones no son suficientes o se ven degradadas por la sinverguenzura, el despilfarro o el aprovechamiento de la elite en el poder, entonces deben ser rápidamente reemplazadas por una “ética” fácilmente entendible de consumo y  juego. Aquí las formas de distribución de bienestar se realizan a plazo fijo con bajas tasas de interés, procurando con ello evitar que dicho procedimiento sea descubierto como expresión de intereses que no son generalizables sino que son intereses de unos pocos. Esto implica un costo extremo al sistema político administrativo, pues carece de recursos racionales de justificación, trayendo consigo un abandono, un vaciamiento de participación política, esto es, de legitimidad en el largo plazo. Pero las consecuencias de una crisis sistémica, esto es, revolucionaria, son desplazadas hacia situaciones de normas que carecen de racionalidad justificativa, redundando en el mantenimiento potencial –pero no latente- de una crisis sistémica que se repetirá rapsódicamente hasta nadie sabe cuando.

El Fracaso de la Crisis como Posibilidad

Uliánov

El fracaso de las acciones de la izquierda nacional a propósito de la crisis actual del neoliberalismo, resultan impresionantes. La aspiración al poder, sea por la vía armada de la insurrección (no se asusten, es sólo argumentativo), como por la vía de una huelga de masas que culmina en una sublevación nacional (les parece conocido este discurso), o aún mejor (¿o peor ?), por la vía parlamentaria, no ha dado ningún resultado y eso nos mantiene pordioseramente pidiendo migajas políticas. La posibilidad de la gestión democrática de base, predicada, sobre el modelo de los comités de defensa de la revolución o aún de los viejos soviets; la idea de una nueva cultura de trabajo manual e intelectual unido (Gramsci), con direcciones políticas rotativas (R. Luxemburgo), con autogestión económica, política y cultural de base (Salazar y su grupo). La idea de una revolución cultural que pueda crear un hombre distinto (Mao en su lado amable) al individuo de la sociedad capitalista. La idea de abolir la constitución, el estado, la moral, la familia, el arte burgués y crear un nuevo arte, una nueva moral, una nueva ciencia, nuevas leyes que le den efectiva cabida a la soberanía popular, nada de eso se escucha hoy a propósito de la bancarrota del neoliberalismo.  Las posibilidades revolucionarias de la crisis se desaprovechan por una evidente derechización de los análisis y discursos de la izquierda. Sí, estoy cierto que los programas se construyen en el corto, mediano y largo plazo, pero siempre (y eso Lenin y los revolucionarios triunfantes nos lo enseñaron a fuego) teniendo como objetivo central y único la superación del capitalismo en cualquiera de sus formas.

Las causas de fondo, sin embargo, siguen siendo, la lógica del crecimiento capitalista. La sociedad burguesa, con su poder ilimitado para aumentar la productividad, para aumentar la masa efectiva de productos disponibles para el bienestar, para aumentar los niveles efectivos de consumo, muestra aquí su superioridad. Es capaz por sí misma de integrar al consumo a toda fuerza contestaria. La paradoja es que las propias presiones del movimiento popular, sobre todo obrero, en la medida en que son aceptadas por la hegemonía burguesa, implican su integración progresiva y su consiguiente desmovilización como masas revolucionarias. Así, la izquierda en lugar de cambiar el mundo ha sido cambiada por él.

Este fracaso actual debe rastrearse en forma paralela a la represión de los grandes movimientos de masas que trajeron consigo el gobierno de la Unidad Popular de Allende, que significó el exterminio de miles de cuadros políticos, sindicales y militares, de miles y miles de simples militantes, significó el exilio, la cárcel, el cierre de todo espacio de discusión y creación doctrinaria tanto fuera como dentro de las orgánicas de izquierda. La fuerza, la barbarie del neoliberalismo, combinada con los intentos de refundación por parte de la burguesía nacional ligada al capital transnacional, de la vida económica, política y cultural, han significado una derechización general de la izquierda en nuestro país. Esta actitud se sustenta en autocríticas demoledoras a un supuesto maximalismo, en la pérdida general de las expectativas de cambio radical, en la integración al nuevo modelo político de democracias aparentes. Se nos enseña a pensar en las coordenadas de la resignación y la adaptación. Ya no soñar más, la política dura se impone, lo demás es voluntarismo o, peor aún, fraccionalismo.

Nada es igual. Ya la iglesia no es la del cardenal Silva. Europa no es la del movimiento estudiantil contracultural. Los yanquis ya no tienen a Malcolm X, ahora tienen un presidente negro. América Latina no tiene un Ché y Chile ya no tiene un Allende (ahora hay sólo sucedáneos).  La situación general es que el capitalismo imperialista neoliberal, le ha quitado espacio al rupturismo revolucionario. Pero ha abierto un enorme campo para la integración, la negociación, esto es, la componenda.  Se trata ahora de pedir lo posible en los espacios posibles. La pobreza de millones debe esperar, o esperar a crecer o morir; su radicalidad intrínseca debe adaptarse o lumpenizarse.  La recuperación económica traerá nuevamente buenos negocios y con ella la prosperidad para todos aquellos que sepan aprovechar las oportunidades que el sistema ofrece; la nueva racionalidad se extenderá lentamente y el ciclo se iniciará de nuevo. O quizá no, y entonces ahí estará el viejo topo revolucionario, lo quieran o no los grandes poderes y su coro de izquierdistas educados y simpáticos.

¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

La larga huelga del magisterio

Olimpia Riveros Ravelo, Dirigente nacional Colegio de Profesores de Chile

Ni la más fértil de las imaginaciones habría dicho hace un año que el 2009 iba a ser testigo de grandes movilizaciones del magisterio.

El desencanto, la apatía, el cansancio, la pérdida de autoestima, la precarización del empleo, la prepotencia de los alcaldes, la promulgación de leyes atentatorias al desarrollo democrático del sistema educativo y el consiguiente predominio del mercado, las voces de autoridades denigrando el quehacer de los docentes y sordas a sus planteamientos, la crisis de la violencia creciente en la sociedad y por ende en las escuelas y liceos, las bajas pensiones, la pesada carga laboral, la evaluación docente engañosa y absurda, para qué seguir enumerando.

Un estado de ánimo que para nada indicaba que bajo ese cansancio y pérdida de credibilidad en las propias capacidades había y hay un magisterio que no ha renunciado a su mayor valor: la dignidad.

No levantó banderas de mejoramiento salarial. Fue el propio sistema que le indicó el camino de la lucha para lograr que se cumpla una ley, el pago del Bono SAE.

Fue la larga lucha por el pago del Bono SAE que culminó con un pago, cuyo seguimiento dependería de una ratificación de Contraloría .

En dicha situación el magisterio fue nuevamente burlado. La Contraloría impuso un análisis del pago del Bono que concluye que los profesores adeudan por lo pagado y en la proyección hace que este Bono desaparezca.

Hubo que volver a la carga para reparar tamaño desaguisado. No se logra todavía.

En el intertanto la demanda por la deuda histórica, originada por la suspensión de la aplicación del aumento salarial a los educadores (art. 40, decreto 3551, 1981), en virtud del traspaso de la educación fiscal a los municipios y corporaciones, había cursado diversas etapas.

Desde las demandas a los municipios organizadas por los propios docentes, sin apoyo del Colegio de profesores de la época, hasta la demanda al Fisco donde miles de docentes demandaron ante el Consejo de Defensa del estado, camino que no prosperó, diversas situaciones se fueron dando: juicios perdidos, juicios ganados y cancelados parcialmente, juicios ejecutoriados, ganados y no pagados, alcaldes encarcelados, bienes municipales rematados entre otros. Se llevó a la OIT, en el marco de la necesaria revisión del actual sistema previsional chileno. Se demostró que el magisterio fue doblemente castigado, pues se vio afectado por el traspaso a las AFP, con el ya sabido cálculo del Bono de reconocimiento sin que el total de la renta fuera imponible, y además por este concepto de la Deuda Histórica.

Cuando los parlamentarios a fines del 2008 en la Cámara interpelan al Ejecutivo para resolver la deuda el sr. Viera gallo, Velasco y sra Jiménez dan el vamos a la Comisión Deuda Histórica del parlamento.

Al fin había un reconocimiento explícito a la Deuda Histórica.

Cursado el tiempo de trabajo de la Comisión, que fue muy serio, el plazo para la respuesta del ejecutivo para definir cuál iba a ser el mecanismo de solución a esta deuda, el magisterio y el mundo político quedó atónito: no había tal deuda.

Sin embargo, se había contestado desde el Gobierno a la OIT, que la solución de la Deuda estaba radicada en la Comisión parlamentaria. El gobierno miente ante la OIT o miente al país. Pero miente. Como también mintieron los diversos personeros cuando argumentaron que la no aprobación del presupuesto de educación generaría falta de textos escolares, alimentación y de becas; para reponer los recursos contaban con el mecanismo de veto presidencial.

Entrampados en el problema semántico “DEUDA” Viera Gallo, Velasco y Jiménez, sin asco desconocen la deuda y se plantean en una negativa feroz, ante la cual, la única respuesta posible era el paro nacional.

Así fue como llegamos a esta situación. Y entonces ese magisterio deprimido, apocado, sometido, se levantó a pesar de las amenazas, a pesar de los miedos. Puso en jaque al Gobierno al apoyarse en el Parlamento, también ofendido por la voltereta del Ejecutivo. Estuvo en el centro del debate nacional el problema de la deuda histórica y los alcances del movimiento del profesorado. Son aspectos de la crisis mayúscula del sistema educativo chileno.

Todos sabemos del poder de influencia de los maestros y maestras . Esta influencia se expresa también en la posibilidad de intencionar el voto político.

Esto fue absolutamente menospreciado por el ejecutivo. Fue soberbio ante la decisión de los docentes de producir un voto de castigo por la insensibilidad y la falta de voluntad política de resolver un problema de justicia.

En un país regido por el binominalismo, donde la exclusión se ha mantenido, otra forma de reparación que no se ha logrado, las demandas del magisterio se tornaron un elemento de disputa.

Mientras los sectores de derecha corrieron a ponerse al servicio de los docentes,  el Gobierno tardó en tomar nota de este hecho. Y trató a última hora, de aparentar soluciones desde sus bancadas. Y algunos , bien intencionados, hicieron lo posible para convencer al ejecutivo de la legitimidad de nuestras demandas. No lo consiguieron. El llamado de La Moneda fue más bien criminalizando a estos parlamentarios.

La Moneda fue inflexible. Los argumentos de que no se puede reconocer la deuda pues si así se hiciera luego vendrían otros sectores organizados a reclamar otras reparaciones, nos parece indigno e inmoral. Nunca fue esgrimido el argumento de falta de recursos, pues recursos hay.

¿No es la esencia de una democracia, reparar el daño causado por una dictadura? ¿Qué oscuros acuerdos existen para desconocer esto que debiera ser el ADN de una sociedad democrática?

Para todos aquellos, insatisfechos del actual modelo imperante en el país, este dato no es un dato menor. Viera Gallo lo reitera frente a las cámaras de TV: ”No hay que pensar en el pasado, lo que pasó con Pinochet ya pasó. Miremos el futuro”. Ello explica lo insuficiente de las pocas reparaciones logradas. Y efectivamente hay otras deudas sociales pendientes en este país, cuya democracia se funda en la mantención de los grandes cambios estructurales hechos por el neoliberalismo impuesto en dictadura .

Algo muy profundo ocurrió cuando se dieron las manos sectores de derecha y de concertación para supuestamente derogar la LOCE. La LGE deja un rayado de cancha muy difícil de remontar. El mundo social, estudiantes, funcionarios ministeriales, apoderados, profesores, levantaron su voz, pero fue en vano. Una democracia que no escucha el clamor de sus organizaciones sociales, que reprime y criminaliza las movilizaciones, que no atiende a las demandas democratizadoras de su gente, definitivamente NO ES DEMOCRACIA. Se privilegian los TLC y se concibe la educación como un servicio y no como un derecho. Ya operan en el país las transnacionales a través de algunos servicios universitarios.

El país requiere transformaciones estructurales que garanticen la educación como un derecho, para todos. Ello requiere una nueva Constitución y una LGE que así lo exprese.

Por el contrario, una profunda transformación privatizadora está en curso. Coinciden en el mismo discurso un señor Velasco, Viera Gallo y Jiménez, con una sra. Mathei. Ahora dicen, hay que mirar el futuro, mejorar la calidad, como si la calidad de vida de los docentes no incidiera en el proceso educativo.

Todo indica que entre gallos y medianoche pudieran legislar sobre la Agencia para la calidad de la educación, más mercado y menos estado, y sobre la Ley de Fortalecimiento de la educación pública, más mercado y siempre los alcaldes haciendo su clientelismo con el sector educativo.

¿Cómo este magisterio, engrandecido en la lucha va a trabajar para impedir el avance de la mercantilización en educación? Se anuncia desde los programas de las candidaturas, excepto en una, la mantención de la educación bajo los municipios, la disminución radical de la ingerencia del estado en el sistema, la mantención del sistema de subvenciones, perverso y fracasado, la permanente presión por terminar con el Estatuto Docente.

¿Qué va a hacer el parlamento en este escenario? Nuevamente tendremos algunos votos honestos que mantendrán sus posiciones a pesar de ser minoría. Nuevamente los hilos de La Moneda trabajarán para mover a sus representantes cual marionetas, dejando como letra muerta aquello de la independencia de los poderes del estado.

¿Fueron los compromisos con el BID, con préstamos para la educación superior y la preescolar, los que consiguieron que la sra. Bachelet se insensibilizara tanto con las legítimas demandas de los docentes?

¿Tan poco valoran a sus profesores que intentaron engañarnos con supuestos mejoramientos que ya estaban ratificados en la ley de reajuste del sector público (…modificación en la reforma Previsional, etc.)?

¿Tan poco valoran a sus docentes que ofrecen agilizar el pago del famoso bono post laboral, que tampoco resuelve el daño previsional, como un avance? ¿Qué clase de democracia es esta que ofrece cumplir con una ley y lo presenta como una generosidad? Vean qué buenos somos, vamos a destrabar el pago pues reconocemos ciertas dificultades.

¡Ciertas dificultades! Los alcaldes se negaron a cursar los formularios donde los profesores solicitan el beneficio, que tiene plazo para impetrarlo, caso contrario, se pierde.

Este magisterio aguerrido, que hizo paros a contrapelo de todo lo que se pudo prever, (que hizo diversas formas de movilización) está llamado a mantenerse unido y además a vincularse sólidamente con otras organizaciones, pues el escenario que viene será muy complejo.

Los vínculos reales que se producen en el aula con la construcción permanente de saberes deben ligarse a la real construcción de propuestas para una sociedad más justa y participativa.

Cada docente debe transformarse en educador popular, trabajar con la comunidad. Los trabajadores organizados en los sindicatos pueden y deben abrirse para que los maestros puedan llegar hasta ellos y mostrar que el falso discurso de la calidad de la educación no es más que la mascarada para la privatización total.

Habrá que trabajar para derogar la LGE, para derogar la SEP, para desmunicipalizarnos de verdad. Para estabilidad laboral de los docentes, para generar mejores condiciones para el ejercicio de la docencia, para construir un curriculum con una mirada desde el mundo real y no tecnocrático, para vincularnos fuertemente con la comunidad organizada, en fin, para avanzar en la construcción de una sociedad distinta.

ENTREVISTA A CRISTIAN CUEVAS

“LA CONTRADICCIÓN SIGUE SIENDO CAPITAL VERSUS TRABAJO”

Entrevistamos al dirigente sindical y candidato por el distrito 46, Arauco-Lota, durante el acto de cierre de campaña en la localidad de Laraquete, que reunió a doscientas personas junto al mar.

Cristian, que lleva meses de trabajo para hacer llegar los puntos de la izquierda y animar la lucha de los trabajadores, comenzó comentando su apreciación de las condiciones del pueblo, de cómo esta campaña ha permitido contribuir a la organización, de las particularidades de una región de pescadores empobrecidos por la pesca de arrastre, de trabajadores forestales súper explotados y comunidades mapuche. Es un pueblo que tiene “una tradición de lucha centenaria”, dice, más la larga lucha del pueblo mapuche que se ha visto invadido y atacado hasta el presente. Su apreciación es que existe una disposición combativa, que yace en esa tradición.

Comenzamos preguntándole por la coyuntura social y el conflicto de los trabajadores forestales afiliados a la Unión Sindical Forestal (USINFA).

“El tema del conflicto forestal es un tema que está larvado ahí. Que si no se da la atención necesaria y las correcciones, y también el poder implementar ciertos derechos a los trabajadores, ese conflicto no termina. Acá yo siento que las cosas se han hecho mal, creo que acá la empresa principal -Bosques ARAUCO en este caso- no asume su responsabilidad social y política como empresa privada, y que mantiene a miles de hombres y de familias en condiciones de pobreza y de precarización, y que no hay un Estado que disponga de una política que proteja a esos trabajadores. (…) Entonces, este conflicto no ha terminado, este conflicto podrá haber tenido un revés, pero no derrota, porque lo que yo veo en los compañeros forestales que nos acompañan en este acto, es que ellos tienen una dignidad, que ahora necesitamos de una nueva conducción, de una nueva forma de hacer las cosas y de ciertas correcciones que ahora hay que hacer.

También yo creo que hay un terreno fértil para avanzar en un movimiento sindical de nuevo tipo que fortalece una relación de “basificación” de los liderazgos con el movimiento sindical, y no una relación de superestructura que se ha desentendido de la realidad cotidiana que viven los trabajadores forestales; lo que no ha ocurrido en los trabajadores del cobre, ahí yo hago la diferenciación, porque nosotros pudimos avanzar en nuestros derechos… no es tanto lo ganado, sería iluso decir que los trabajadores del cobre estamos todos bien y que no hay problemas. Existen los problemas, pero se han hecho las correcciones, por lo menos en la gran minería del cobre, en el caso de CODELCO. De eso yo puedo dar fe, porque en forma permanente converso con la empresa principal –con la que acá no hay esa interlocución válida- y sin ser coptados por las empresas, (porque acá) yo siento cierta coptación incluso en el movimiento. Es muy lame

ntable, porque acá hay un problema real, que está larvado, que van a tratar de invisibilizar, y la empresa principal a través de la presión a la contratista, trató de derrotar a los trabajadores, pero –de mi punto de vista- igual ellos (los trabajadores) son victoriosos. Ahora tendrán que aguantar la turbulencia, tendrán que unificarse, hacer la reflexión para hacer las correcciones, para afinar batallas que se vienen, y en un mes más –en la batalla que se viene- tendremos que acompañarlos.

Pero también tenemos que denunciar a los ciudadanos de la octava región para que no compren el diario El Sur… ¡qué manera de distorsionar la realidad! Qué manera de construir falsedad y mentira, qué manera de poner en una testera que no corresponde a parlamentarios que no hicieron gestión alguna en defensa de los trabajadores, más allá de pasearse en las asambleas, y de no hablar de quienes facilitamos efectivamente llegar a la resolución del conflicto. Ahora bien, a mí no me toca negociar por los trabajadores, porque ellos tienen su propia institucionalidad, sus propias organizaciones y sus propios liderazgos; lo que a mí me corresponde es ayudar a buscar los mejores mecanismos de solución.”

Respecto de los 400 huelguistas despedidos, comenta que si bien “hay incertidumbre”, existe “una mesa de negociación donde se está viendo la situación” y que “hay plena disposición a movilizarse si éstos no son incorporados o no se busca una rectificación de su situación”.

¿Cómo has palpado tú la crisis económica respecto de su impacto en los trabajadores y en las empresas?

“La verdad que estas grandes empresas podrán, a partir de la gran crisis económica, haber bajado los márgenes de utilidades, pero su inversión sigue desarrollándose, por tanto es una falacia plantear que la crisis económica ha golpeado al sector forestal. (…) Lo que hacen ellos es desmantelar ciertas áreas que les permita a ellos no perder tanto. En ese sentido, el único desprotegido siempre sigue siendo el trabajador.”

Ha sido electa una presidenta de la izquierda en la FEC, hay síntomas de que el movimiento social va en alza, etc. ¿Tú, como líder de la izquierda, cuál crees que es el rol de la izquierda en particular en esta zona?

“Yo creo que la izquierda tiene que aprender de las lecciones. Necesitamos de una izquierda en sintonía con los movimientos sociales, una izquierda en sintonía con los territorios, una izquierda que se vuelque al pueblo. No podemos hacer de ésta una izquierda teórica, una izquierda de alguna manera “academicista”, o una izquierda cuya relación única es vía cupular, sin vínculo con la lucha social. Donde se ha hecho bien un trabajo, los resultados son óptimos. Sin duda, se saluda el triunfo de Karol Cariola en la FEC, ¡y bienvenido!, pero también tenemos que preguntarnos qué pasa con los otros 17 mil estudiantes que no participan del proceso. Se saluda eso, es un avance, pero también tenemos que preguntarnos por qué participa menos del 25%. Esas son lecturas que tenemos que hacer también. Entonces, la tarea de Karol es cómo volcarse a conquistar los corazones, las conciencias de los estudiantes de la U. de Concepción, y no es una tarea menor.

Nosotros tenemos que desafiarnos, yo mismo en este distrito, cómo logramos que nuestro liderazgo no sea un liderazgo para tener un parlamentario, sino que sea un liderazgo político y social capaz de irradiar una propuesta de nueva mayoría, de nueva relación política. Y también tenemos que hacer las correcciones, porque después del 13 vamos a estar en una nueva etapa, y en la que vamos a tener un muy buen liderazgo y, a partir de esta construcción, tendrán que venir nuevos líderes capaces de dar solidez a esta construcción. Yo creo que la izquierda ya está comprendiendo esto y eso es lo que yo he vivido, pero eso solamente es posible a partir de estos liderazgos muy transversales en lo político con un gran contenido de clase, pero, sobre todo, que tenga un proyecto para este siglo XXI.”

¿Subsiste en este proyecto, entonces, el problema de las clases?

“Hoy día podemos tener avances en lo tecnológico, notebook, ipod, etc., pero la contradicción sigue siendo capital versus trabajo. Esa contradicción no ha cambiado y que tenga otra forma de expresión, como que no tengas sólo al obrero en las industrias sino también en los servicios, hoy día es cierto que la explotación sigue siendo la misma, y el capital ha buscado formas distintas de explotación, de cuello y corbata, pero la contradicción sigue siendo capital versus trabajo.”

Cristian Cuevas en campaña

EL DESEO EN TANTO FILOSOFÍA Y ACCIÓN

EL DESEO EN TANTO FILOSOFÍA Y ACCIÓN

Markas

Es indudable que en este periplo actual sobre la filosofía, ya no se acalla la voz crítica del filosofar, matando filósofos haciéndoles ingerir cicuta, pero sí es muy posible acallar a la filosofía a través de una serie de técnicas modernas, sobre todo la gama tentadora de la vastísima oferta que ponen a disposición las nuevas formas enajenadoras para simplemente no pensar, no emitir juicios, en definitiva acallar y anular la reflexión filosófica. Por tanto la filosofía no es falsa como lo es el juicio que manifiesta que la pared es verde cuando en realidad es roja; es falsa en cuanto traslada a otro mundo, el mundo “metafísico” lo que pertenece a éste y solamente a éste. Se puede decir que esta caracterización de la filosofía es una crítica radical, porque implica que, en definitiva, no existe dimensión específicamente filosófica, ya que las cuestiones filosóficas no son cuestiones filosóficas sino cuestiones reales transcritas, dichas en otro lenguaje, aunque claro ese lenguaje puede ser mistificado y mistificador por el hecho de referirse a cuestiones que no atienden a la realidad cotidiana o inmediata .

La realidad de la filosofía procede solamente de la irrealidad de la realidad por así decir, procede de la carencia que experimenta la realidad, procede de el deseo de que esa realidad sea otra , de otro tipo de relaciones sociales entre los hombres. Y estas formas no consiguen liberarse de las viejas formas sociales; debido, pues, a que el mundo humano real tiene una carencia, a que hay en él un deseo no cumplido; y así cierta filosofía puede construir en esa carencia un mundo no-humano, metafísico, un allende, un más allá. Aquí podemos recurrir al viejo Marx y decir que él no hace trampas con su filosofar, la toma en su cualidad más profunda, la del deseo y la muestra como hija del deseo. Pero a su vez Marx pone de manifiesto, a causa de su misma situación, la impotencia esencial de ésta filosofía, tomada desde su ángulo, pues la filosofía va en busca de su fin: quisiera dar por medio de la palabra una respuesta definitiva a la cuestión de esa carencia que se halla en su mismo origen.

Se puede observar que esta apreciación de la filosofía como un presunto discurso total, suficiente, procede de la influencia de Hegel sobre Marx: Hegel decía que lo verdadero es el Todo, que lo Absoluto es esencialmente Resultado, es decir, que solo al final es lo que es . Para Marx, lo mismo que para Hegel, su filosofía busca la muerte de la filosofía, ahí está su verdadera pasión, esta muerte significaría, en efecto, que ya no hace falta filosofar, y si ya no hiciera falta filosofar, eso querría decir que la carencia que constituye la base de esa necesidad de filosofar, el deseo, se habría solucionado. Pero precisamente la filosofía, entendida como ideología en el sentido de Marx, es incapaz de poner fin a sí misma, de poner un término a sus días, porque su existencia depende de esa carencia que existe en la realidad humana, porque se apoya en esa carencia para intentar colmarla mediante la palabra, y porque la palabra filosófica, por ser filosófica, es decir ideológica, es decir alienada, no puede colmar la carencia real, ya que habla al margen, más allá, en otra parte, es como buscar la solución a los problemas que encuentra un individuo en la realidad mediante la elaboración de un sueño coherente.

Cuando Marx dice “ahora se trata de transformar el mundo” significa, pues, que hay que modificar la realidad, cambiar la vida de tal forma que ya no haya que soñar, quiero decir filosofar, que debemos tomar posesión de nosotros mismos no en este mundo separado y desequilibrado del sueño nocturno, sino a la luz del día, en ese mundo que todos nosotros tenemos en común, cuando tenemos los ojos abiertos y la mirada nueva o inocente, cuando estamos en pie. ¿Y qué puede hacer el filósofo en relación a esa exigencia real, si él mismo yace en la oscuridad de un allende metafísico? Nada a menos que sea revolucionario, transformador de sueños en realidades, curador de deseos.

EMOTIVOS HOMENAJES A TRES LÍDERES

EMOTIVOS HOMENAJES A TRES LÍDERES

Juan Segundo Leiva, corresponsal

En el memorial a las víctimas de la dictadura en la U. de Concepción, la tarde del viernes 6 de noviembre, se realizó un acto para recordar al ex dirigente de la FEC, regidor de Concepción y dirigente del Comité Central de las JJCC, Carlos Contreras Maluje, asesinado en 1976 por la DINA.

Este acto, encabezado por la Corporación Compromiso Ciudadano Menaltun, reunió a un centenar de personas, entre sus amigos y compañeros, que siguieron con atención las intervenciones y testimonios de Ester Araneda, de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Carlos Poblete, por la Corporación, Enrique Solar, de la Agrupación de Ex PP, Claudio González en representación de la FEC, Manuel Rodríguez, ex regidor, y Eduardo Ampuero por el Comunal Víctor Hugo Huerta del PC. Acompañaron con su música la joven violinista Valentina Soto, Bárbara Calderón y Alfredo Marín, y el grupo Canto Vivo.

El 7 por la mañana se llenó el salón de la Gobernación de Concepción para rendir un largamente esperado homenaje a Fernando Álvarez Castillo, destacado universitario y hombre de radio, ex intendente de la UP, asesinado en noviembre de 1973, y a Víctor H. Huerta Beiza, obrero, secretario clandestino del local Concepción del PC, asesinado por la CNI en 1983.

En la que fuera la Intendencia Regional, se encontraron amigos, compañeros y familiares de los dirigentes comunistas. La nieta de F. Álvarez, Aurora Álvarez Ramírez, dirigió emocionadas palabras a los presentes. Por su parte, el secretario político del Comunal V. H. Huerta, centró la atención en la vigencia de las luchas por la liberación y el Socialismo, poniendo énfasis en la altura moral de sus camaradas caídos. Además, hizo hincapié en que no es posible una democracia real sin que se haga justicia y en la absoluta insuficiencia de las políticas de la Concertación, como la del Instituto de DDHH, mientras el fascismo sigue enquistado en el poder (caso de la designación de Juan Fuente-Alba como Comandante en Jefe del Ejército). Del acto participaron con su música el profesor Alejandro Sepúlveda, el grupo Nehuen y la escritora Bárbara Calderón.

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