Editorial

XXIV CONGRESO, HITO DETERMINANTE EN LA DISCUSIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

Mientras 43 comunistas desarrollaban uno de los dos congresos comunales de la ciudad de Concepción, la lucha de ideas se batía silenciosamente. Temas imposibles de soslayar se presentan a los militantes que participan de este XXIV Congreso Nacional. Dado lo relevante de este debate y ad portas de concluir en su nivel nacional el 11 y 12 de diciembre, LaCélula quiere compartir algunos planteamientos surgidos desde la base y que reproducimos acá por su valor teórico y porque representan elementos críticos para un análisis de la Convocatoria. Esperamos aportar nuevos trabajos en el futuro, así como publicar trabajos que por razón de espacio nos ha sido imposible ahora. Por su parte, el Comunal Víctor Hugo Huerta, en condiciones excepcionalmente difíciles, abordó los temas de la convocatoria, sobre los que LC bosqueja en este comentario algunos elementos.

No es cosa menor destacar el contexto en que se desarrolla este Congreso. La situación política ha avanzado a favor de la derecha, que sube al gobierno nacional. Las fuerzas más reaccionarias del neoliberalismo, incluyendo sus elementos pinochetistas, recuperan el mando presidencial después de cuatro gobiernos de la Concertación. Esta última cae en una debacle que se expresa después de un largo periodo -no menor al que duró la dictadura- y en el que se desarrolló y profundizó el modelo impuesto con los recursos de la sangre y el terror, solamente que esta vez con la legitimidad electoral y una sociedad desmovilizada y desencantada de toda posibilidad de justicia a causa de la traición de sectores políticos que se opusieron a la dictadura.

Se suman y crecen las movilizaciones sociales. En este momento, los trabajadores del sistema público luchan, arrinconados por su nuevo matarife dispuesto a terminar la labor neoliberal de los gobiernos “democráticos”. Por otra parte, el terremoto de febrero encendió luces en relación a la profundidad de la catástrofe social existente, destapando las hondas injusticias en que vive la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Tales condiciones han movido a diversos sectores sociales a buscar la perspectiva de un movimiento social unitario y solidario. Ante este panorama, un gobierno que se afirma en actos publicitarios y medidas populistas, y si no en la abierta represión, sólo puede tener su talón de Aquiles en la respuesta organizada de la sociedad. Por otra parte, el papel de sectores políticos concertacionistas, demuestra limitarse a un techo: la conservación de los aspectos sustantivos que soportan al modelo.

En este contexto, el Partido Comunista abre su discusión con una Convocatoria que se centra en tres ideas principales: el Gobierno de Nuevo Tipo (GNT), basado en un programa de 12 puntos que suscribiera Eduardo Frei en la elección perdida en enero de 2010, y la definición de un partido adecuado a esta línea.

La idea del GNT resulta vaga y poco precisa. Su concepto de alianzas se orienta al acercamiento definitivo a la Concertación y en la ampliación de una fórmula de oposición con sectores MEO-Partido Pro, Navarro-MAS y P. Humanista. También considera alianzas particulares, por ejemplo, con el P. Regionalista. Los planes que propone a la discusión esta convocatoria se están desarrollando con intensas conversaciones hacia la Concertación. Sin embargo, la DC encabezada por el señor Walker, ha rehuido de esta pretensión y hoy es el principal escollo de los acuerdos, los que, dicho sea de paso, son materia de discusión del Congreso Nacional.

Hay preguntas fundamentales para la política de alianzas. “Gobierno de nuevo tipo”, pero ¿en qué forma es nuevo y para qué; con qué propósito particular los comunistas aspiramos a un GNT? ¿Cuál es el lugar que ocupan los trabajadores y la clase obrera en este plan? En otras palabras, ¿cómo se expresará la clase aquí? El GNT apela a una fórmula Concertación + PC + otros (los llamados “díscolos”) ¿Entonces, es esta política de alianzas una ampliación y prolongación de la Concertación, una 2.0?

El argumento principal que “hace la diferencia” es el pacto de los 12 puntos firmado por Eduardo Frei en la segunda vuelta de la última campaña presidencial, en tanto éste sería un programa “no neoliberal”. Hay aspectos de este pacto que no son menores a la hora de juzgar, por ejemplo, en lo referido al cobre, recurso fundamental de cualquier política soberana y “no neoliberal”, no se propone la nacionalización de la explotación del mineral. La mantención de la empresa estatal CODELCO no representa cambio en tanto se mantenga incapaz de potenciar la minería y siga permitiendo que los minerales extraídos por ella se entreguen (o regalen) a precio de escoria. Por otra parte, la política de pensiones queda intacta, dejando los ahorros de trabajadoras y trabajadores en manos de la especulación financiera. Las reformas para Educación siguen figurándose dentro del marco del proyecto neoliberal. El “mejoramiento en la atención en el sistema de salud pública” ¿no es acaso lo que ya ofreció y realizó a su modo y en el marco de un proceso privatizador el gobierno de Bachelet? Se habla de “nueva Constitución”, sin darle carácter, sin proponerse cuál será la forma de alcanzarla ni la de redactarla, lo que no modifica en forma alguna lo que la Concertación y su candidato ya venían anunciando. Tampoco hay mención para la cuestión del pueblo mapuche ni los demás pueblos originarios.

El cumplimiento del programa de 12 puntos es un aspecto políticamente delicado. Ya la Concertación abandonó su programa a espaldas del pueblo el año 1989, en aras de tratos con los poderes imperialistas. ¿Será esta la ocasión para que los partidos de la Concertación abandonen sus intereses neoliberales y hagan efectivos sus compromisos? ¿Cómo se hará cumplir este programa mínimo considerando el desarrollo de las masas?

En materia de Partido, la Convocatoria tampoco es mayormente clara, sin embargo, al definir la organización, comienza caracterizándolo como un Partido multiclasista o no clasista. Se ha sugerido hace algunos años el concepto de “partido de nuevo tipo”. Este concepto, acuñado por Lenin para la revolución, planteaba efectivamente una organización completamente diferente, al crear un instrumento de la clase para la conquista del poder, un partido revolucionario, en tanto su proyecto y estrategia se levantaba nítido y claro: el Socialismo.

¿Qué significa en este marco un Partido de nuevo tipo y qué es esta caracterización no clasista? Para preparar las condiciones de una nueva etapa de organización popular y de lucha revolucionaria, en las nuevas condiciones del capitalismo, el Partido de clase requiere de una definición, requiere de un proyecto de fondo, el que, sin embargo, no se expresa aquí.

Este Congreso representa un momento, pero también define un camino. Por ello, a los militantes obreros, a los organizadores sociales, a los intelectuales revolucionarios, les invitamos a profundizar en estas cuestiones vitales para la lucha social de hoy y para una construcción de clase orientada a la sociedad nueva. Sociedad que resulta tan necesaria como desesperada es la realidad de inmensas masas de seres humanos atrapados en la cadena de la explotación cotidiana, o como la de aquellos marginados que mueren en las cárceles en estas horas dramáticas, reducidos a la condición de animales.

 

 

Escena de Novecento, de Bernardo Bertolucci (1976)

Cartas a los comunistas de Chile

Cartas a los comunistas de  Chile

Ignacio Rojo

Carta 1

Durante este año 2010, nuestro querido Partido debe realizar su XXIV Congreso Nacional. Lo hará en el marco político nacional caracterizado por el retorno de la Derecha a La Moneda y con un contexto internacional marcado por la crisis financiera galopante del capitalismo globalizado.

Es el momento de dar paso a la reflexión consciente para evaluar lo realizado en los últimos años, diagnosticar el escenario en el que se tienen que desenvolver las fuerzas del Movimiento Popular y diseñar la política que impulsaremos los comunistas como un solo todo,  en este periodo que coincidirá, además, con los cuatro años del gobierno de Piñera.

Un Congreso es la oportunidad de poner todos los temas que interesan, a la Clase Obrera y al País, en discusión con amplia libertad de opinión, sin restricciones ni exclusiones, para asegurar así que la democracia interna salga triunfante y le dé vigor al centralismo que caracteriza la unidad de acción de los comunistas cuando trabajan junto al pueblo.

La Convocatoria deberá ser recibida con una actitud abierta, crítica y autocrítica, para que sirva de punto de partida a una discusión que sea rica en contenidos y que conduzca a resoluciones que efectivamente sean la síntesis dialéctica de la discusión de todo el Partido y no la simple transcripción de los temas propuestos a la consideración de la militancia. Las expectativas deben estar puestas en que la convocatoria no sea una limitante a los acuerdos necesarios.

El Partido Comunista ha sido, es y seguirá siendo  un destacamento de la clase obrera y de los trabajadores y este Evento deberá ratificar sus objetivos generales de luchar por alcanzar el poder político para la construcción del socialismo en Chile. Esas fueron las ideas centrales que impulsaron y transmitieron Recabarren, Lafferte, Corvalán y Gladys y que están refrendadas en los Principios Básicos de los Estatutos: “El Partido Comunista de Chile es un partido de raigambre obrera, campesina e intelectual… Es un Partido revolucionario, que lucha por el socialismo y reconoce el papel motriz de la clase obrera, de los trabajadores y trabajadoras, en el progreso y transformación social.”

Los pasos tácticos deben formar parte de una concepción estratégica mayor y no pueden ser vistos como los objetivos de largo plazo. Por ello en el Programa del Partido se afirma que “La conquista de la democracia reclamará en un momento histórico, el cambio del carácter de clase del poder. Las reformas que se puedan alcanzar serán siempre precarias, triunfos provisorios, con la reacción al acecho para liquidarlas. Nuestra experiencia demuestra que no basta con conquistar el gobierno. Se precisa que el pueblo conquiste y ejerza la totalidad del poder.” La historia nos enseñó, además, que el pueblo también debe aprender a defender lo conquistado.

Lo que el Partido Comunista resuelve, lo que dice y hace, son referentes para el conjunto de la izquierda que reconoce su papel de vanguardia y de actor altamente confiable en la tarea de encabezar las luchas del pueblo. Esta razón obliga a nuestra militancia a realizar un Congreso con la mirada puesta en la alianza política que permita avanzar, a los trabajadores y a todo el pueblo, hacia sus objetivos históricos.

Tras veinte años de administración concertacionista del modelo neoliberal, en el marco de la Constitución de Pinochet y el retorno de la derecha al Gobierno como su efecto más importante, es evidente que el gran ausente ha sido el Movimiento Popular como actor y factor determinante en el desarrollo del país.  El agotamiento del modelo, expresado en las crisis financieras globales cada vez más frecuentes y profundas, abrió las puertas, una y otra vez, al reencuentro unitario de las fuerzas del pueblo para trabajar por un gobierno de nuevo tipo en la perspectiva de un socialismo de nuevo tipo, construido a partir del análisis científico de la crisis del socialismo real del siglo XX y del diagnóstico de la realidad del Chile de hoy. Sin embargo, las inercias políticas de nuestras concepciones que apuntaban a sumarse a la mayoría electoral en el gobierno lo  impidieron. En las próximas cartas profundizaremos este y otros temas.

La crisis sigue dando la oportunidad, al  Movimiento Popular, para concretar esta unidad del pueblo en torno a sus dirigencias políticas más consecuentes. Ahí están las posibilidades de entendimiento con el Socialismo Allendista, con los sectores defraudados de la propuesta de Enríquez-Ominami, con todos los sectores que se siguen bajando por la izquierda de la Concertación y que no están dispuestos a transar el futuro de Chile por la continuidad del cogobierno para mantener las cosas como están. También están esperando la formación de una bancada de izquierda, transversal a los partidos, en el burgués parlamento de la Republica y las tareas que se derivan de los desarrollos que implicó el programa de la candidatura presidencial de Jorge Arrate.

Los comunistas no podemos olvidar que la movilización social permanente y multisectorial, con fuerte protagonismo de las organizaciones sindicales y disputando el poder Comunal a la institucionalidad municipal, es la piedra angular en la construcción de la mayoría necesaria para enfrentar con éxito a la derecha en el gobierno y asumir el desafío de la conquista del poder para los trabajadores. Esta es la política que debe asumir e impulsar sin claudicaciones ni subordinaciones nuestro Partido y que debe realizar en el trabajo celular del día a día junto al pueblo.

Carta 2

Una de las tesis centrales de la Convocatoria al XXIV Congreso de nuestro Partido es ir a la conquista de un Gobierno de Nuevo Tipo. Para esto se requiere una gran Mayoría Nacional de amplio espectro político. El camino para construir esta Mayoría es la Convergencia política, incluso con las fuerzas “en la que sea preeminente la opción de recuperar una vocación democrática de contenido al menos no neoliberal” (1).

Los trabajadores de Chile necesitamos y exigimos que el Partido sea mucho más claro y preciso cuando compromete el futuro del Pueblo. ¿Quiénes deben recuperar su vocación democrática antineoliberal?, y ¿en razón de qué programa? Nuestros Congresos anteriores han definido la contradicción principal entre Neoliberalismo, que es la forma actual de dominación del capitalismo, y Democracia, cuya mayor expresión será un Socialismo de Nuevo Tipo.

Si lo anterior es verdadero, entonces lo primero que se debe hacer es conformar y fortalecer un Movimiento Popular –auténticamente de izquierda- capaz de asegurar que el Gobierno de Nuevo Tipo sea DIFERENTE, en contenido y forma de construir País, a los gobiernos de la Concertación que conservaron y perfeccionaron el modelo neoliberal, mantuvieron la Constitución de Pinochet, la legislación laboral, el sistema binominal de elecciones y que cogobernaron con la derecha hasta instalarla de nuevo en La Moneda.

Lo segundo será que la Gran Mayoría se construirá sobre la base del Pueblo motivado, organizado y movilizado tras la solución de sus problemas, poniendo el acento en el protagonismo de las organizaciones sociales para definir la agenda de los gobiernos y exigir su cumplimiento, independiente del carácter de clase de aquellos. No será una “mayoría electoral” que surge de la lógica del marketing impuesta por los medios de comunicación derechistas, y que se la disputan sólo la “Alianza por Piñera” y la “Concertación por la repartija”. Esta Mayoría Nacional deberá ser también de Nuevo Tipo en el sentido de poner a los trabajadores – no sólo los organizados en la CUT – a la cabeza del proyecto de construcción de Gobierno de Nuevo Tipo y en el sentido de disputar el Poder Comunal en el Territorio, con la Municipalidad o a pesar de ella, para ser el sustento social y político del nuevo gobierno.

La Convergencia, para que responda a los intereses de los trabajadores y pobladores, tendrá que ser con todas las fuerzas o partidos que estén disponibles para: apoyar una economía de nuevo tipo, solidaria, que deje fuera a los Larraín, Velazco y Eyzaguirre; nacionalizar el cobre concesionado a las transnacionales; frenar la reconquista española de los servicios básicos; recuperar un Estado al servicio del Pueblo, regulador y productivo; imponer el respeto más irrestricto a los derechos humanos en toda la extensión y profundidad del concepto; que estén por una política internacional que ponga a Chile en la esfera de los procesos antiimperialistas de la región.

Entonces “el principal desafío político actual” no es sólo “desplazar a la derecha del gobierno”, porque sacarla de La Moneda no es derrotarla sino sólo devolverle su condición de cogobernante. El verdadero desafío político es remover la base económica de la derecha que es el modelo Neoliberal y sacar a los neoliberales de la gestión de gobierno. Para eso es un Gobierno de Nuevo Tipo, porque el neoliberalismo hace rato que entró en crisis y no ha sido ni será capaz de resolver los problemas de subsistencia de la humanidad.

Si los partidos que conformaron la Concertación están dispuestos a gobernar con los trabajadores y con un programa como el expresado, entonces no hay que dudar un segundo en cerrar filas con ellos a partir de ahora mismo. Pero tengamos presente que los Walker, los Lagos padre o los Rossi hijo van a seguir poniendo las condiciones de siempre, a saber: seguir reprimiendo al Pueblo Nación Estado Mapuche; no tocar a las transnacionales del cobre sino con un pequeño royalty; seguir endeudando al pueblo con el modelo del lucro; seguir concesionando hasta el alma nacional. Los partidos con esa presencia de la derecha han estado y seguirán estando en disputa entre el proyecto de los empresarios y el de los trabajadores.

Vistas las cosas de este modo, los doce puntos del acuerdo de emergencia para salvar a Frei son insuficientes, a lo sumo sirven para seguir administrando la herencia pinochetista, con simples retoques cosméticos ya que no afectan nada esencial del proyecto de las transnacionales. De ninguna manera pueden ser la base para construir un Gobierno de Nuevo Tipo, por el contrario el Movimiento Popular, y en particular nuestro Partido, debe poner el piso programático en los acuerdos y desarrollos alcanzados en torno a la candidatura presidencial de Jorge Arrate. Sólo desde ahí la Convergencia puede ser un acuerdo y no una subordinación.

Comentario de un comunista a la carta de Ignacio Rojo

El fetiche de la Democracia

Laurentino Vásquez

He leído con atención sus dos “Cartas a los comunistas de Chile”, donde nos llama a realizar una “reflexión conciente para evaluar lo hecho en los últimos años, diagnosticar el escenario en el que se tienen que desenvolver las fuerzas del movimiento popular y diseñar la política que impulsaremos los comunistas en este periodo, que coincide con los cuatro años del gobierno de Piñera”. Me parece una loable iniciativa, sobre todo considerando que estamos en pleno XXIV Congreso, autoridad máxima del partido, donde todo, repito, TODO se discute. Ya el XV Congreso, en 1989, llegaba a la conclusión de que nunca más en nuestro partido podía existir la censura, la represión interna de iniciativas que enriquecieran el debate y la práctica de su política, todo esto considerando que nuestra organización, como cualquiera otra, es un organismo vivo, con contradicciones en su ceno, las cuales sólo son resolubles por un proceso sincero y fraterno de debate. Esto, en ningún caso, puede atentar contra la unidad de acción, al contrario, es requisito para ello. Tenemos esta permanente tarea para que el ser partido de la clase no quede en un imperativo y sea siempre verbo. Hoy debe ser la hora final de la más estúpida de las excusas: “es así, porque el partido lo dice”.

Nos hemos propuesto la tarea histórica de la emancipación Socialista, ése es y debe ser nuestro punto de fuga en la perspectiva de nuestro análisis.

Usted hace su análisis partiendo de la premisa de que la contradicción principal del momento es neoliberalismo v/s democracia. Es decir, que la contradicción está dada entre una forma particular del capitalismo, el neoliberalismo, y  una forma determinada de gobierno, la democracia.

De allí se desprende que “la mayor expresión de la democracia es un Socialismo de nuevo tipo”. Y esta tesis siempre se me ha hecho interesante, provocativa. Si bien pareciera no ser original, pues desde los setenta comenzó en Europa todo un proceso revisionista, lo que conocimos como eurocomunismo, como reacción natural contra las desviaciones estalinistas que sucedían en la Unión Soviética y el bloque socialista de Europa oriental. Además, entraba a la escena mundial un fenómeno totalmente nuevo para la Izquierda: el caso chileno, la Unidad Popular, que se veía en el horizonte como un socialismo posible sin los costos en vidas que habían tenido tantos otros procesos. Su particularidad: la democracia. Unos hijos chilenos de este revisionismo son conocidos nuestros: Guastavino, Leal y compañía; les antecedían los Kautsky, los Plejanov y los Bernstein.

Decía que me parecía interesante esta tesis, y esto porque hoy, cuando hablamos de Socialismo, ya no planteamos con él el carácter social de la propiedad. No, al parecer, el nuevo dogma es hoy la democracia. Cuando decimos Socialismo decimos Democracia. Es nuestro fin.

No niego que la democracia es parte y carácter de nuestra lucha por el Socialismo, sin embrago, ésta está determinada por el problema de la propiedad, antes que la propiedad esté determinada por la democracia. Sólo hay democracia plena en la medida que el producto del trabajo sea de quien lo produce. Confundimos las formas con los problemas de fondo.

Este es un problema central y fundante de nuestra concepción política. Este no es el espacio para profundizar, pero tengo la certeza de que un debate profundo en torno a la contradicción principal del momento, es lo que nos permitirá ordenar nuestra estrategia para el periodo y nuestra táctica, nos evitará repetir historias –como nos decía Marx, siempre como comedias- y nos acercará más al final del camino que iniciaran hace mucho tantos grandes hombres y mujeres en su lucha emancipadora por la construcción socialista.

Informe XXIV Congreso, Célula Carlos Marx

Extractos Informe XXIV Congreso PCdeCH,Célula Carlos Marx, Santiago

(Para leer texto completo, pinche aquí:Informe al XXIV Congreso Célula CM Santiago)

“La persistente reiteración, a lo largo del documento, de que la estrategia es alcanzar un gobierno de nuevo tipo lleva a la confusión de las razones históricas de nuestra existencia como partido. Un partido clasista, marxista y leninista que tiene como aspiración permanente la construcción de una nueva sociedad ordenada por la justicia y la auténtica libertad de los hombres en virtud de la ausencia de la explotación del hombre por el hombre. Alcanzar un gobierno de nuevo tipo puede ser un paso táctico, de ser aprobado por el conjunto del partido, y esto aparece como razonable; pero, ¿es estratégico?”

“Por otro lado, el texto completo (la Convoctoria[N.E.]) aparece permeado por un lenguaje funcional al status de un Chile apropiado material e ideológicamente por el gran capital financiero y las transnacionales que han construido una formación económico social dominante que somete a las grandes mayorías del país a su dictadura sin aparente contrapeso. Resulta difícil aceptar que un partido revolucionario defina como lo principal, en el plano político, no un cambio, no una transformación, no un salto cualitativo sino reformas: reforma constitucional, reforma de la legislación laboral y una reforma del papel de los trabajadores en la institucionalidad. En toda esta presentación acerca de un “gobierno de nuevo tipo” y de la administración del Estado no se propone cómo llevar adelante cuestiones fundamentales que deben de oponerse a las prácticas ideológicas contrarias a las que corresponden a una transformación para el socialismo, obviando reflexiones básicas tales como que: “Cuanto más poderoso es el Estado y, por consiguiente, cuanto más político es un país, menos probable es que busque la base de los males sociales y su explicación general en el principio mismo del Estado, es decir en la estructura de la sociedad, de la que el Estado es expresión activa, consciente y oficial” (Art. Marx -Engels 1844. El Capital, Tomo I/3,pp. 15-16)”

“El Partido Comunista de Chile debe de ser capaz de elaborar y llevar adelante, a una discusión nacional y popular, una propuesta de sociedad, un programa político y estratégico que transforme concretamente las condiciones socioeconómicas (materiales) actuales llenas de diferencias e injusticias sociales (vivienda, educación, atención de la salud, administración de los servicios básicos, explotación de los recursos naturales, etc.), que supere la enajenación, la mercantilización y el individualismo, instalando condiciones que develen las contradicciones que hoy las élites dominantes han logrado tapar y las herramientas para superarlas.”

 

 

 

Informe XXIV Congreso, Célula Carmen Gloria Larenas

Extractos Informe XXIV Congreso PCdeCH,Célula Carmen Gloria Larenas , Valparaiso

(Para leer texto completo, pinche aquí:  Congreso Célula Carmen Gloria Larenas)

“La alianza de clases que supone la Convergencia de amplios sectores exige una unidad profunda de la izquierda como requisito previo. En caso contrario es una causa perdida en favor de la derecha que no está en el gobierno.”

“El Gobierno de Nuevo Tipo (GNT) debe ser diferente a los de la Concertación. Debe ser antiimperialista, antineoliberal. Debe, entre otras tareas, recuperar los recursos naturales, proteger el medio ambiente, cambiar la Constitución, impulsar un desarrollo solidario y una política internacional de alianza con los procesos latinoamericanos independientes del imperialismo. La gran referencia para definir el GNT es el programa de  gobierno de la candidatura presidencial del compañero Jorge Arrate.”

Los doce puntos que se acordaron para salvar la candidatura de Frei son una base insuficiente para fundamentar un GNT  como el que necesita el país.

“La razón central es que ya no existe la Concertación que gobernó al país por 20 años. Su enterradora fue Michelle Bachelet y la política de exclusión, que sólo tuvo la excepción de los acuerdos por las candidaturas en los distritos 5 y 28. Hoy el Partido debe establecer relaciones y acuerdos con cada partido que esté dispuesto a asumir el programa de un GNT.”

“Las tareas electorales deben ser asumidas como la oportunidad para la movilización y el crecimiento y no sólo como el desafío por ocupar puestos en la institucionalidad burguesa. Sólo tienen sentido si permiten romper con la dominación de clases. En el desarrollo de las tareas electorales el Partido alimenta los modos de aplicación de su política militar, entendida ésta no sólo como acciones armadas.”

Informe XXIV Congreso, Célula La Chimba

Extractos Informe XXIV Congreso PCdeCH, Célula La Chimba, Recoleta

(Para leer texto completo, pinche aqui:  XXIV CONGRESO NACIONAL LA CHIMBA)

“La ausencia de una propuesta de contradicción principal para el periodo que sigue, evidencia, para nosotros, la falta de claridad en la lectura que hace hoy el CC de la política nacional y su incapacidad actual de conducción para el fortalecimiento de nuestro partido y de nuestras posiciones en la sociedad.

Como no existe propuesta solo podemos decir que, al parecer, la contradicción que veníamos planteando hace ya dos congresos no ha logrado dar cuenta de la realidad, ni mucho menos impulsar la lucha por cambios democráticos en nuestro país, pues está planteada de manera confusa, mezclando categorías de análisis y dando por pendiente materias que para muchos parecen ya superadas, al menos en la forma en como han sido expresadas por nuestro partido.”

“Si bien compartimos de hecho, la necesidad de desplazar a la derecha del gobierno, nos parece que la mirada de futuro que esta planteada en la convocatoria peca de voluntarista al definir a priori que existen condiciones para ello y de autocomplaciente al definir que la política que hemos venido impulsando como partido se ha revelado como acertada por el solo hecho de contar hoy con tres diputados en el Congreso nacional, lo que según la convocatoria, nos permite hoy dar batallas desde lo institucional en estrecha relación con la lucha social que se despliega hoy a lo largo de todo el país.

No nos parece que lo anterior de cuenta de la realidad y creemos que se deben redoblar los esfuerzos para ligar desde la base social y política a nuestros diputados con las luchas sociales, ya que ellas no han logrado permear el parlamento de la manera esperada.

Nada se dice tampoco de la responsabilidad que pueda cabernos en que la izquierda se encuentre, según el mismo texto, aun en una situación en la que no logra incidir con mayor fuerza en la política nacional ya que creemos que la “izquierda” de la cual formamos parte, no llegará a tener esa incidencia si no cambiamos nuestro actuar y el de la ziquierda en su conjunto, ya que no nos cabe duda que si seguimos actuando de la misma manera, seguiremos teninedo los mismos resultados o peores.”

“Coincidimos en lo importante que puede ser el desplazar a la derecha del gobierno en las proximas elecciones, pero rechazamos el hecho de que esto sea planteado como el objetivo principal del periodo, pues dicho asi, en términos genéricos y sin una mayor claridad en torno a un programa minimo que pudiera hacer posible la convergencia necesaria para ello, este planteamiento puede resultar en un cheque en blanco para continuar por el camino que hemos venido transitando en los último años y que solo ha debilitado nuestra posición social y ha hipotecado nuestro capital político y nuestra identidad, dejando en el olvido, la reserva moral de la sociedad que el partido constituía años atras.

Creemos, muy por el contrario, que cualquier convergencia debe pasar por un objetivo anterior, fundamental y abslutamente prioritario:  La estructuración de una izquierda alternativa, unitaria, inclusiva, democrática y poderosa que haga evidente el hecho de que sin un acuerdo programático que incorpore en forma importante nuestras demandas esenciales, la derecha seguirá gobernando chile por varios periodos más, sin que sea nuestra responsabilidad su permanencia en el gobierno, como no fue nuestra responsabilidad su llegada al mismo.”

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