el movimiento Red Construyamos, organización cuyo objetivo es denunciar, generar participación y combatir las injusticias e iniquidades de nuestra sociedad, no puede dejar de pronunciarse respecto de la situación crítica que actualmente toca a 35 huelguistas de hambre en las cárceles de Chile. Nos sobrecoge profundamente la situación que experimenta el país en este 18 de septiembre, cuando decenas de seres humanos exponen sus vidas en una huelga de hambre que ya alcanza los 70 días.
Somos testigos de la historia. La historia de Chile está cubierta de abusos e injusticias contra los pueblos originarios, avasallados y arrinconados por la violencia o por el engaño de la sociedad occidental –actualmente la neoliberal- para arrebatarles sus tierras. Los grandes problemas del pueblo mapuche, resultan de esta historia y he aquí las causas.
La causa del pueblo mapuche, la causa por conservar su vida como pueblo, su cosmovisión y su lengua, está ligada indisolublemente a su pertenencia a la tierra. Cuando los invasores arrinconan al mapuche en las llamadas “reducciones indígenas” o comunidades, aprisionan y destruyen la esencia de su vida. La lucha de los mapuches hasta hoy es una lucha por la vida.
La presencia de las grandes forestales y otras empresas es una nueva forma de invasión, que a su paso destruye la tierra y deja gran pobreza en las regiones explotadas del país, aun cuando estas grandes empresas obtienen enormes ganancias. En este sentido, Chile sigue siendo un país colonizado, esta vez por la trasnacionales.
La guerra con España redujo el Territorio del pueblo mapuche a la zona que va del río Bio Bio al sur. Aunque Bernardo O’higgins firmara una carta en la que le propuso una alianza al “Estado mapuche”, la verdad es que, en 1861, el Estado de Chile declaró la guerra sucia al pueblo mapuche. El pueblo mapuche, debilitado después de la “pacificación de la Araucanía”, sufre hasta hoy el abuso cotidiano bajo los conceptos impuestos de la propiedad privada.
Luego de siglos de injusticias, el Estado de Chile no ha reparado las justas demandas del pueblo mapuche. La resistencia y persistencia de las comunidades mapuche representan para nosotros un digno ejemplo de movimiento social. Es equivocado e injusto acusar a los luchadores sociales como terroristas, sobre todo bajo la mirada limpia de las causas históricas. Solamente al principio de este siglo XXI, la fuerza pública y el Estado han cobrado la vida de 5 mapuches; por el contrario, las acciones del movimiento mapuche no han costado ni una sola vida humana.
El Estado ha tenido un papel alejado de la justicia y de la democracia, un papel que permite aplicar tribunales militares a civiles y que crea unaLey Antiterrorista que amenaza a toda la sociedad. Estas no son Leyes que provengan de la colonia española, sino que de la última dictadura (1985) y que fueron reafirmadas por el gobierno de Ricardo Lagos (2005).
Al igual que para todos los problemas sociales de nuestro país,reclamamos un tratamiento de respeto a los derechos humanos acorde a los tratados mundiales, y pedimos el reconocimiento de los pueblos originarios, para todos los pueblos que integran el territorio nacional. Será sobre la base de este respeto y del reparo de los saqueos y usurpaciones de tierras, que las sociedades chilena y mapuche podrán entenderse conforme a un sentido democrático y avanzado de cooperación y fraternidad.
El movimiento Red Construyamos, solidario con las comunidades y organizaciones que demandan justicia y respeto, considera necesario y urgente:
derogar la Ley Antiterrorista,
restringir la función de la justicia militar a su ámbito,
dar a los presos en huelga el tratamiento de integrantes del movimiento social perteneciente al pueblo mapuche.
Aspiramos a una construcción diferente de Chile, con respeto a la humanidad y a los pueblos, que permita el progreso general de nuestro país. Por el momento y mientras haya tanta iniquidad, mientras los trabajadores arriesguen sus vidas y haya 35 presos políticos en huelga de hambre, nosotros no nos sentiremos llamados a celebrar este Bicentenario.
Solamente poseemos las armas de la Solidaridad y de la Unidad, con ellas, sin embargo, conquistaremos la verdadera independencia.
RED CONSTRUYAMOS
Concepción, 18 de septiembre de 2010
≈
Ley Antiterrosrista, nota del periodista Adolfo Garrido, programa Hipervínculo:
Estamos hoy al borde de una nueva conflagración de imprevisibles consecuencias en el Medio Oriente, zona de por sí ya explosiva. Situación agravada por la existencia de un vasto poderío destructivo que pone en riesgo, no sólo a los países directamente enfrentados, sino a parte importante de la especie humana.
El inminente peligro que corre la humanidad obliga a todos los actores políticos y sociales, honestos y amantes de la paz, a pronunciarse y hacer ingentes esfuerzos para impedir que se desate una nueva guerra. Vivimos en un mundo colmado de miles de bombas nucleares, capaces de destruir varias veces nuestro planeta. Los cuantiosos arsenales nucleares deben desaparecer.
Un pequeño grupo de poderosos países pretende limitar el uso de la energía atómica con fines pacíficos a países que no responden a sus dictados. Al mismo tiempo, proveen y permiten a sus aliados la tenencia de cientos de poderosos y letales artefactos.
Fundamental responsabilidad en las actuales amenazas la tienen, nuevamente, el imperio norteamericano y su principal aliado en la zona: el Estado sionista de Israel; le corresponde por tanto al actual Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la decisión de detener la guerra y salvar la paz.
Apoyamos y nos sumamos al llamado urgente del Comandante Fidel Castro respecto a la necesidad de un amplio movimiento internacional para evitar las guerras, los arsenales nucleares y salvaguardar a la humanidad.
Firmantes:
Partidos, organizaciones y movimientos políticos acreditados en Cuba de los hermanos países de Chile, Guatemala, Colombia, República Dominicana, España, Palestina, Sudán, Puerto Rico, El Salvador, Venezuela, Argentina y Nicaragua.
Secretariado Ejecutivo de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL)
Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos
Centro Memorial Martin Luther King, Jr.
Dado en La Habana, a los 12 días del mes de septiembre del 2010
El reciente sábado 11 de septiembre, se convocaron organizaciones y dirigentes históricos de derechos humanos para concurrir juntos al acto más emblemático del 11 de septiembre en Concepción: la romería en el Cementerio General. Sin embargo, el propósito en esta oportunidad fue diferente, pues no se limitaba a la demanda de justicia, memoria y verdad.[1]
Los convocantes coinciden en la necesidad de “superar la cultura del sectarismo”, expresando en un gesto unitario la voluntad de estas agrupaciones de desarrollar relaciones más estrechas y de encontrar los caminos que lleven a una marcha unitaria de la izquierda.
Con esta idea común, concurrieron al encuentro que anunciaron públicamente el 9 de septiembre a través de Radio Bio Bio y Canal 9. Cerca de un centenar de personas llegó al frontis del cementerio penquista. Sin embargo, la sorpresa la representó el hecho de que en las puertas del cementerio y a la misma hora, se instalaba una amplificación y que ésta correspondía a una dirección del Partido Comunista. Se trataba de una convocatoria paralela.
A esa hora, los responsables de la convocatoria unitaria, que incluían al Comunal Víctor H. Huerta del P. Comunista, debieron adoptar una decisión para evitar la confusión y la dispersión. Una delegación compuesta del P. Igualdad, ExPP y Comunal VHH del PC, se dirigió a los miembros del Comité Regional, pero, ante la solicitud de tratar la necesidad de un acto conjunto, el dirigente Iván Quintana rechazó toda oportunidad, cerrando la comunicación sin haber mediado más que las presentaciones. Al fin, los convocantes unitarios no tuvieron más que seguir su programa hacia el interior del cementerio, mientras atrás quedaba otro grupo con las mismas banderas (¡!).
La manifestación cruzó el cementerio pasando por las tumbas de Choño Sanhueza, donde intervinieron Margarita Ramírez y Andrés Henríquez de ExPP; la de Constanzo, en la que intervino el compa Chacha Sandoval; la de Patricio Sobarzo, en la que intervino Lautaro por el colectivo rodriguista, y la de Tatiana Fariña, en la que intervinieron Eduardo Ampuero por el PC y Javier Sandoval por el PI. Luego se reunió la romería ante la fosa común, donde Ampuero destacó la presencia de los diversos sectores que incluían militantes socialistas que concurren año tras año en esta romería; luego hizo énfasis en el deber revolucionario de desplegar la unidad como arma al servicio de las luchas subsecuentes del pueblo. A continuación y por último, los manifestantes llegaron a un lugar cercano donde yacen los restos de Silvia Calfulén, lugar en el que su hermano, Segundo Calfulén, dedicó palabras a los asistentes.
La romería de este 11 de septiembre tuvo el mérito de reunir a sectores políticos acostumbradamente separados, incluso para fechas significativas para la izquierda revolucionaria, como ésta. Este impulso podrá traducirse en la búsqueda de espacios comunes y diálogos necesarios, como señalaron los convocantes. Es un principio. Pero también es cierto que en este 11 de septiembre se hizo más patente la permanente necesidad de derrotar las actitudes oportunistas y de poner al centro la unidad por sobre el sectarismo.
[1] Ver declaración publicada en nuestro blog del 8 de septiembre de 2010, firmada por agrupaciones de DDHH y Héctor Sandoval, FPMR, P. Igualdad y Comunal VHH, PC.
Las fuerzas de izquierda que suscriben esta declaración, guiadas por las luchas históricas del pueblo hacia su liberación, consideran necesario asistir este 11 de septiembre en acto conjunto al Cementerio General de Concepción a las 10:30 horas. De esta forma, expresamos una voluntad común de las fuerzas que contribuyeron al proceso de la Unidad Popular, a la construcción del movimiento popular chileno y de las que enfrentaron a la dictadura terrorista de Pinochet; así también de las organizaciones que nacen siguiendo el mismo propósito de emancipación y que heredan de esta manera la voluntad de los explotados y de la mayoría social que requiere de una sociedad de justicia.
Rescatamos la figura histórica de Salvador Allende, el presidente que encabezara el proceso de avances al Socialismo y que cayera luchando en la Moneda, no a causa del suicidio, versión finalmente desmentida por investigadores y juristas, los que han señalado el carácter de magnicidio que tuvo el acto golpista. Un magnicidio que se extiende al intento de asesinar aquel proyecto de igualdad y justicia que encarnara la lucha del pueblo chileno y que pretende ocultar a las nuevas generaciones el único gobierno que en la historia del país ha cumplido con su palabra realizando el programa que le encomendara el pueblo.
Los gobiernos, desde la dictadura pinochetista, han sostenido el modelo neoliberal, el mismo que ha permitido abrir una vez más las puertas a la derecha, hoy encabezada por Sebastián Piñera. Ninguno de ellos ha cumplido con realizar el programa ofrecido.
La actual política de violencia contra el pueblo mapuche y de mano generosa para las trasnacionales depredadoras, se consolidó bajo todos los gobiernos. La cárcel y la estigmatización contra el pueblo mapuche, se tradujo en la Ley Antiterrorista, ley represiva dictada por el gobierno de Ricardo Lagos. La solidaridad con los comuneros en huelga de hambre es parte de nuestra concepción de la justicia y la libertad.
La miseria y la explotación contra la masa trabajadora, toma forma dramática en los 33 mineros atrapados en la mina privada San José, así como de los casi cuarenta ya fallecidos este año en diferentes faenas. El régimen actual niega el origen de esta realidad e intenta farandulizar la tragedia de la clase trabajadora, ocultando de esta manera su condición real de víctimas del sistema para convertirlos en espectáculo comunicacional, gracias al pleno dominio de la misma clase poseedora de la riqueza sobre los grandes medios. Solamente un sistema de democracia y justicia podrá liberar a las mayorías de tanta iniquidad y dolor.
El camino hacia una sociedad verdaderamente libre y justa, está abierto a los militantes y a los dirigentes sociales que desde cualquier sector democrático estén dispuestos a terminar con el Neoliberalismo. Los honestos y los consecuentes sabrán en la lucha social identificar su lugar. Confiamos en ello.
La verdad es que ningún sector gobernante ha intentado conquistar la independencia económica, política y cultural de nuestro país. Es evidente y no resiste análisis que después de 200 años de “vida independiente”, Chile sigue siendo una colonia, esta vez de las grandes trasnacionales y de la oligarquía nacional, que impone sus designios a la mayoría a través de su Constitución pinochetista y de su régimen de propiedad. Por lo mismo, consideramos que nuestro país no es aún libre ni soberano.
Sin embargo, nuestro pueblo debe valorar la larga huella que ha sembrado de conquistas sociales y de contribuciones al desarrollo de la Humanidad. Son obras del pueblo chileno la construcción de la CORFO, las leyes laborales y la seguridad social, la Reforma Agraria, la Nacionalización del Cobre, el desarrollo cultural que nos sitió a nivel mundial, entre tantas otras, y sobre todo la creación paulatina de una voluntad colectiva de igualdad y hermandad.
La historia, como la vida, no sigue un curso lineal, sino que está compuesta de avances y retrocesos. Por lo mismo, la dictadura neoliberal y sus consecuencias, no son más que un momento de esta historia. Nos asiste la certeza de que se aproxima una nueva ola de cambio y que el Neoliberalismo no arrastrará consigo a la Humanidad en su marcha destructiva, sin que ésta ofrezca resistencia y recree su proyecto de liberación, en la senda que forjara Recabarren y siguieran Miguel Enríquez, Gladys Marín y Salvador Allende, para conquistar la sociedad más justa, la sociedad Socialista.
La izquierda revolucionaria que aquí se convoca, acude este día 11 de septiembre ante sus caídos en la lucha, para exigir justicia, y sembrar verdad y memoria; sin embargo, esta vez también concurrimos aquí para juramentar nuestra voluntad superior de transformar el orden injusto, superando toda forma de sectarismo y declarando ante el pueblo nuestro compromiso de construcción unitaria de una nueva etapa de nuestra historia.
POR JUSTICIA Y VERDAD, CONTRA LA REPRESIÓN Y EL NEOLIBERALISMO
A UNIR, ORGANIZAR Y CONQUISTAR LA SOCIEDAD JUSTA Y DEMOCRÁTICA
Agrupación de Ex Presos Políticos, Concepción
Exonerados Políticos
Héctor Sandoval
Partido Comunista, Comunal Víctor Hugo Huerta, Concepción
Lecciones para la construcción unitaria del movimiento popular
Por Equipo LaCélula
27 DE AGOSTO Y EL NADA QUE CELEBRAR, LA CONVOCATORIA DE CONCEPCIÓN
Diversas organizaciones del pueblo se convocaron a protestar el viernes 27 de agosto en Concepción. El llamado, iniciado por agrupaciones de damnificados y el movimiento Red Construyamos, se tradujo en marchas de más de un millar al medio día. Sin embargo, ahí también se expresaron las permanentes contradicciones del movimiento social y, sobre todo, de sus referentes políticos.
Las condiciones de una “democracia”, así, entre comillas, ponen de relieve la movilización. La movilización social es y será el arma del pueblo chileno para la defensa de sus derechos y la conquista de sus aspiraciones. La entrada de Piñera en el gobierno es el resultado esperado de una serie de gobiernos que administraron la institucionalidad dictatorial -bajo banderas “democráticas”-, es decir, afirmando el modelo neoliberal de acumulación capitalista. Más grave aún, desmovilizaron al pueblo, desarticularon con diferentes métodos al movimiento popular. Ante esto, es decir, ante el dominio pleno de la burguesía sobre las capas trabajadoras y las mayorías sociales, la movilización se ubica como eje principal del proceso de reorganización y reunión de luchas aisladas, con perspectivas de construir mayoría.
La convocatoria con motivo del terre-maremoto del 27 de febrero, superaba con creces las demandas surgidas de los daños y traumas de la catástrofe. El llamado a protestar ha alcanzado a damnificados, desde la denominada “clase media”, arrojada a la pobreza, de pobladores de barrios obreros, allegados, grupos de estudiantes y trabajadores, personas que reclaman malos servicios o abandono de la región por parte de Santiago, empleados, defensores de la Salud y de la Educación públicas, mapuches demandando la liberación de sus presos… grupos de izquierda y, por otro lado, cómo no, dirigentes o representantes políticos de la Concertación, parlamentarios de oposición y concejales de Concepción, interesados en perfilar su liderazgo en la oposición a Piñera. Es decir, un abanico social y político que supera la idea de reclamar la reconstrucción pos terremoto, expresiones populares sometidas bajo la idea de que la realidad neoliberal es insuperable, inaltertable, hasta ayer.
El 27 representa un hecho significativo, además, porque Piñera llegó a Concepción para simbolizar la presencia del gobierno a seis meses del terremoto. Y lo hizo con la farsa acostumbrada y antecedido por el anunciado proyecto de construir un monumento –por el valor de 500 millones de pesos- en el lugar en que cayó el edificio Alto Río, en una burda imitación del marketing de los gobiernos yanquis; en tanto, la población se desborda en desesperados reclamos por la situación habitacional, por su discriminación en los accesos, la desprotección social y la crisis económica que afecta a los sectores populares. Los días previos ya habían protestado pobladores de Dichato con enfrentamientos, en Chaimávida, en Tomé, en Talcahuano, en Concepción y los gremios afiliados a ANEF…
SUMAR Y MOVILIZAR PARA UNA OPOSICIÓN POLÍTICA ANTISISTEMA
En este contexto favorable para la organización y la lucha, marcado por las urgencias inmediatas al terremoto y por el surgimiento de la solidaridad, se hace imprescindible romper el cerco del modelo económico y levantar una oposición antisistema.
Pero ¿cuál ha de ser el sentido unitario de la oposición? la oposición a Piñera y la adopción de criterios comunes de lucha, que necesariamente –para la izquierda al menos- deben ir de la mano del movimiento social y de la construcción de fuerza popular. Las demandas reales que levanta la organización social son la fuente natural de la que surge la lucha política de un movimiento social democrático y, sobre todo, es el amplio campo de alianzas de la clase trabajadora. Así entonces, la manifestación convocada el 27 por diversas organizaciones, se convierte en el eje articulador del movimiento en el momento inmediato.
En la ocupación de la plaza pudo expresarse el profesional perjudicado por la inmobiliaria y la compañía de seguros, el poblador allegado, las feministas y homosexuales, defensores de la Salud, feriantes de la Vega Monumental, familiares de mapuches presos, entre otros. Sin embargo, la suma de demandas tan disímiles en el centro de Concepción, tuvo sentido. De alguna manera, la lucha por la transformación social tiene una primera expresión democrática, preludio de su proyecto superior; el pueblo diverso, pero unido por la coincidencia de sus demandas en un punto: no es posible mejorar la vida si no es derrotando al Neoliberalismo.
La plaza pública reunió a mil personas entorno a esa convocatoria de comunidades de edificios destruidos, ANDHA Chile a luchar, colectivos de defensa de la Salud Pública, muy diversas organizaciones y el movimiento Red Construyamos, expresión independiente e integradora que colabora con organizaciones que exigen soluciones a su estado crítico. Su perspectiva es la organización, la colaboración mutua y la solidaridad que devenga en suma de fuerzas a través de redes. La efectividad del movimiento ha sido tal que suena a referente amplio y tiene destacada cobertura en las redes sociales de Internet. Suma aliados, levanta demandas colectivas e invita a toda la sociedad, incluidos los partidos que asuman y reconozcan las demandas sociales. Suena sencillo, sin embargo, para el mismo día y a poco del 27 de agosto, encabezados por los dirigentes de la CUT provincial, los dirigentes de la Concertación llamaron a un acto paralelo.
¿QUIÉNES SON LOS QUE DIVIDEN? (EPÍLOGO PARA EL OPORTUNISMO)
Para la izquierda es positivo y fundamental que la CUT se movilice. Su papel histórico no puede ser despreciado ni desprestigiado. Aunque las condiciones actuales de la CUT distan de esa historia, sí contiene el sentido potencial y es la organización que mantiene en mejor pie el concepto de unidad de la clase, como decíamos, con todas sus debilidades y taras. Cuidar el organismo para su proyecto de clase es absolutamente necesario. Lamentablemente, los dirigentes locales parecen hacer lo contrario y exponen la organización al desprestigio. Es lo que ocurre cuando, en un gesto oportunista, dividen al movimiento social en función de entregar gratuitamente un protagonismo a los partidos de la Concertación y a sus representantes en el Estado.
Por lo anterior, resulta delicado y complejo lo que ocurrió el viernes 27 de agosto en Concepción. Así es, el 27 de agosto la conducción regional de la CUT, llamó a la ciudadanía a movilizarse desde otra plaza y una hora antes del llamado social, que tenía casi tres semanas. Lo que no observaron o no quisieron observar es que, sin establecer ninguna comunicación ni responder al llamado de las organizaciones sociales, abrían un espíritu diferente, aunque no declarado. ¿Cómo se explica?, ¿a qué clase de unidad se proponen convocar sus dirigentes?
Los parlamentarios Pacheco y Navarro, debieron asumir un incómodo papel, bajo sus banderas, pero lejos de la masa social. Sus dirigentes, los de la CUT y la Concertación, rechazaron la solicitud directa de los organizadores de integrarse a la movilización central y asumieron arrogantemente que por el solo hecho de tomarse la primera fila, debía la masa aceptar su dirección, lo que lógicamente fue rechazado. La actitud de quien encabezara por los partidos, el concejal Álvaro Ortiz, fue de un oportunismo ejemplar, actuando como operador y demostrando absoluto desprecio por la unidad.
El concejal DC procuró en la movilización que medios informativos como TVU (canal local) y Canal 13, levantaran montajes en los que se figuraba una convocatoria única de la oposición concertacionista y de otros, liderada por Ortiz. Para ello y sin vergüenza alguna, el concejal hizo esfuerzos desesperados en el terreno. En cambio, los medios alternativos y comunitarios han representado los hechos como son, y Radio Bio Bio y Canal 9 obviaron la marcha secundaria a favor de la manifestación más masiva. Estos actos oportunistas validan la monserga del sistema, interesado en convertir la política en un circo. Son los actos que desprestigiaron a la socialdemocracia y a la DC venezolana antes del advenimiento de Chávez al gobierno. Actitudes que en nada suman y solamente validan la crítica al proceder oportunista del partidismo y sus caudillos ante el movimiento social, de los que la izquierda debe alejarse. Habrá que preguntarse enseguida si se tratará solamente de malas prácticas.
El presidente regional de FENATS, Jorge Figueroa, convocado por los dirigentes de la CUT, no vaciló en señalar: “aquí es el pueblo organizado el que está convocado y no los partidos políticos que estuvieron durante 20 años en el gobierno. Entonces, hay una crítica también en cómo dejaron en cementado el camino para que hoy se privatice más de lo que estaba privatizado el sector público…” e indicó a los dirigentes reunidos en la marcha de la CUT como los responsables, “nunca jamás (los hemos visto marchando), todo lo contrario, en algunos casos, algunos nos reprimieron a nosotros los trabajadores y ahora se ganan al frente buscando la contraparte con el gobierno, y en esta parte no estamos nosotros ahí, nosotros estamos acá, hemos estado acá y vamos a seguir acá, luchando en pos de las reivindicaciones de los trabajadores”.
Aquí se libra una batalla de la que los revolucionarios han de dar cuenta en todo tiempo y lugar, la batalla contra el oportunismo en el seno del movimiento sindical y social. La CUT no puede rendirse al oportunismo. La CUT tiene la oportunidad de ser el órgano que, además de concentrar las demandas laborales, aglutine al pueblo entorno a su fuerza principal, la clase obrera, y construya unidad en oposición al modelo. La depuración política que haga de sus cuadros, en cuanto a su fidelidad como a su orientación clasista, estará siempre unida a esta lucha contra el oportunismo, enemigo de su liberación al interior del movimiento sindical y revolucionario.
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Nota Editorial
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