Cuando la memoria permanece en el Museo

Israel Encina

“Articular históricamente lo pasado no significa «conocerlo como verdaderamente ha sido». Consiste, más bien, en adueñarse de un recuerdo tal y como brilla en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado, imagen que se presenta sin avisar al sujeto histórico en el instante de peligro. El peligro amenaza tanto a la existencia de la tradición como a quienes la reciben. Para ella y para ellos el peligro es el mismo: prestarse a ser instrumentos de la clase dominante. En cada época hay que esforzarse por arrancar de nuevo la tradición al conformismo que pretende avasallarla. El mesías no viene sólo como redentor; también viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.”

Walter Benjamin

Después de 20 años, el periodo 1973-1990 ya es Museo. Desde el 26 de Abril del 2010 está abierto al público el primer museo de la memoria y los derechos humanos en Chile. Un gesto esperado por muchos y, sin duda, un logro, una pausa de regocijo y reconocimiento de una lucha de décadas por la defensa de los derechos humanos y por esclarecer el destino de miles de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos durante la dictadura de Pinochet. El nuevo actor en el paisaje institucional del Chile actual es un logro de muchos, de cientos de familias marcadas por la tragedia, de la izquierda y sectores porgresistas, los que a pesar de una política oficialista de blanqueo y amnistías -motivada por el eufemismo de verdad en la medida de lo posible-, han sabido colocar con consecuencia la discusión entorno a la necesidad de una confrontación con la historia reciente del país y aportar con ello a la construcción de una cada vez más necesaria memoria colectiva. Aunque la musealización de este oscuro periodo de la historia chilena significa un esfuerzo gigantesco por sistematizar un estudio crítico de la violencia y terror de Estado aplicados contra los cuerpos políticos indeseados. La constitución del museo no significa la solución de un problema, sino más bien su replanteamiento por otros medios.

Los esfuerzos por construir una lectura de la barbarie desatada durante la dictadura han tenido lugar en muchos campos, no sólo en el del quehacer político; en el campo cultural los intentos de una confrontación con la historia han seguido estrategias muy variadas. En la literatura de Bolaño, Lemebel; en el teatro de Grifero, Radrigán; en la plástica de Balmes, Jaar y varios otros. La lista sería con seguridad afortunadamente larga, aunque con variantes en su radicalidad y consecuencias estéticas y discursivas. La existencia del Museo de la memoria y los derechos humanos, modificará por completo la forma del tratamiento de la historia. Si bien los intentos de análisis desde las artes y la política centran la atención sobre los asuntos generales de la barbarie pinochetista poniendo a disposición una referencialidad simbólica que ordena un discurso que hasta ahora no encontró un Otro-sujeto de diálogo ni legitimidad en los marcos de legalidad, la aparición de este nuevo sujeto contribuirá a la especificación de los objetos de estudio probables –que, sin embargo, pasará por las políticas de institución y por sus posibilidades objetivas dentro del marco legal heredado por la dictadura y mantenido por el oficialismo-.

¿Cuáles son las posibilidades reales del MM* en el marco legal vigente, en relación a la escritura de la historia (análisis del lenguaje de la historia), al esclarecimiento del pasado reciente entorno a la violación de los derechos humanos y en cuanto a la pregunta por juicio y reparación? Una posible respuesta a esta pregunta pasará inevitablemente por el sentido y fronteras de la razón social de la institución museo. Las posibilidades objetivas de la fase de constitución del MM estarán naturalmente determinadas por una política de adquisición, investigación y organización del material. Esto se centrará en dos aspectos relevantes: investigación y educación. El hecho de que el pasado dictatorial y sus consecuencias en la vida social, institucional y política, no hayan sido reflexionados en su profundidad hasta hoy, generará lógicamente una demanda del rol y expectativas que el museo deberá cumplir, las cuales con seguridad no podrán ser respondidas en su justeza.

La legalidad de una razón particular del encubrimiento junto a una política consecuente de blanqueo de la memoria, han sido los estorbos principales de las luchas por justicia y verdad. Un caso emblemático es el hecho que en Chile no exista la tortura como figura legal punible, lo que hace imposible el procesamiento de cientos de torturadores por un lado y por otro imposibilita el reconocimiento de las victimas de tortura como tales. Lo mismo sucede con la ley antiterrorista, que al igual que en la era Pinochet, aún sirve como soporte para la persecución política y la violación de derechos básicos. Considerando estas situaciones reales, la nueva institución museal, será clave en el desarrollo y fortalecimiento de una discusión e investigación necesarias. Llegar al plano de la necesaria formulación del problema de la barbarie en el Chile reciente como problema político, será una pregunta abierta a la política y objetivos del MM, pero por sobre todo será una cuestión de recepción. En esto será necesario entender que el museo se levanta como sujeto posible de diálogo y exigir de él un rol garante en la permanencia de la lucha por el esclarecimiento del pasado, será absolutamente lógico.

Es evidente que las fronteras de posibilidades del museo respecto a las luchas políticas de familiares y victimas, estará teñida por el marco de legalidad vigente. Para asegurar un esclarecimiento de la historia entre 1973-1990 no basta con un museo -esto es evidente-, pero es una apertura de posibilidades, un espacio en el cual se debe plantear la necesidad de una transformación del marco legal vigente que comienza con la formulación de una nueva Constitución y una ley efectiva de reparación, esclarecimiento y juicio. En este aspecto, será vital un trabajo colectivo entre investigadores, organizaciones de derechos humanos, organizaciones de familiares (de) y víctimas, de la institución museal y el sector principal que fue víctima y objeto de la violencia en la barbarie desatada por la junta militar, esto es, la izquierda.

La relación entre el tratamiento de la historia y la institución museo no está excepta de debates, no sólo en cuanto a su rol, relevancia y necesidad, sino -lo que es aún más importante- a su naturaleza sintomática. El surgimiento del museo con objeto fijo de estudio, es la expresión de un momento histórico particular, es a la vez una acción de desplazamiento de un algo que la sociedad o la política vigente no ha logrado resolver del todo y, como gesto de sublimación, deposita bajo la responsabilidad de un ente especifico. Esto por supuesto no es regla para la razón de constitución de cada museo. En el caso chileno esto podría ser evidente. Después de veinte años, la dictadura y sus efectos siguen siendo un tema sin resolver, un tema que ahora es desplazado de la lucha y denuncia pública a un espacio formal de almacenamiento y exposición, donde lo público adquiere el carácter de la versión institucional. En relación a esto, resulta inimaginable que el museo cuente con archivos de datos específicos sobre los torturadores -más del 80% de los nombres indicarían a personas que se mantienen en libertad y en ejercicio de funciones en el ámbito público y privado; y, como es de imaginar, esto chocaría con las posibilidades legales-.

El ingreso al museo de una de las luchas políticas que marca el proceso de transición, tiene un doble carácter, por un lado implica un reconocimiento como hecho histórico real -que aumentará en crueldad en la medida en que se esclarezcan los hechos a través investigaciones-, lo que es una conquista de los movimientos sociales ligados a este conflicto, pero, por otro lado, significa una salida limpia del gobierno concertacionista, que le otorga un espacio físico en el campo cultural a un problema que es estrictamente político. Un problema que fueron incapaces de resolver en este terreno, pero que mantuvo una presencia relevante en el campo cultural, con apoyo gubernamental o sin él. La creación del MM no es en ningún sentido un logro de una política consecuente enfocada en el tratamiento de la historia reciente de Chile -si es que ha existido una política enfocada en resolver este problema-, en vez de ello, ésta ha sido aquella marcada por la lógica de verdad en la medida de lo posible. Así, la existencia del MM es la conquista de un movimiento social y de izquierda consecuente, es la reacción desesperada de una serie de gobiernos superados por una demanda que después de 20 años no podía seguir esperando.

¿Qué exigimos del MM y qué rol puede jugar éste en el esclarecimiento y tratamiento de la historia, respecto a la justicia y la verdad, a las posibilidades de juicio y castigo contra los genocidas? ¿Cuáles serán las políticas que orientarán el trabajo de investigación del museo? ¿Cómo contribuirá el MM a entender las condiciones que hicieron posible la barbarie y con ello a evitar que ésta se repita? ¿Puede ser el MM una nueva instancia de lucha política para la construcción de una democracia real? Éstas serán algunas de las preguntas que marcarán las relaciones de las organizaciones sociales y políticas con el nuevo actor del paisaje de instituciones del Chile actual.


* Museo de la memoria y los derechos humanos, en adelante MM.

El Museo de la memoria cuenta con un amplio centro de documentación donado por organizaciones chilenas e internacionales , también por personas independiantes. Para acceder a la fuente de archivos consulte la pagina web: www.museodelamemoria.cl En ella tendrá acceso a documentales, textos y entrevistas, material fotográfico, etc.

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98º ANIVERSARIO PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

EL ABORDAJE DE PIÑERA

Patricio Malatrassi Aguilera

Economista

Nuestro derechista Presidente de la República de Chile se ha lanzado al abordaje ante el Congreso pleno con más pena y menos gloria que con la que lo hiciera nuestro héroe patrio en 1879 en los mares del norte en la llamada “guerra del Pacífico”.

En un discurso lleno de invocaciones a lo alto, como viene siendo costumbre (con miradas carneriles hacia el techo), ha pretendido hacer pasar por inofensivas un conjunto de medidas económicas. Estas medidas, pese a sus múltiples y reiteradas declaraciones en contrario, están plenamente asentadas en un modelo económico del pasado y en bancarrota a nivel mundial: el modelo neoliberal. Todo el eje central del desarrollo económico no es más que un remozamiento verbal de las políticas neoliberales de la Concertación que se mantendrán en la mayoría de los casos o sufrirán nuevos énfasis en este nuevo gobierno de la derecha. No por nada uno de los dirigentes principales de la UDI, Longueira, señalara precisamente que esta coincidencia de propósitos no se debía a otra cosa a que la Concertación había gobernado con las ideas de la derecha.

Como era de esperar, en este discurso de derecha no se dijo una palabra sobre el “salario mínimo”, que es clave para determinar el nivel de ingresos de los trabajadores y que hoy apenas llega a 165 mil pesos, cuando las necesidades reales se empinan sobre los 350 mil. Nada sobre la solapada política para privatizar Codelco y los yacimientos aún no explotados. El nuevo Presidente de Codelco, Diego Hernández, nombrado por él, es un turbio personaje determinante en el proceso de desnacionalización del cobre y que llega proyectado desde un puesto como alto ejecutivo de la transnacional minera BHP Billiton; igual cosa ocurre con otro nombrado miembro del Directorio de Codelco, Juan Luis Ossa, asesor de José Piñera, hermano del actual mandatario y que en los años ochenta fue Ministro de Minería de la dictadura y creó la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras que, entre otras infamias, entregó gratuitamente en propiedad privada yacimientos que según la Constitución son propiedad inalienable, imprescriptible e inembargable del Estado.

La hipótesis de que la continuidad de la aplicación del modelo logrará tasas de crecimiento del 6 % no es más que una mera especulación, en un marco sometido indudablemente a una economía mundial que se debate en la incertidumbre y en donde el precio del cobre sigue siendo la viga maestra de la economía nacional, pese a todas las declaraciones en contrario. Los grandes despliegues en temas de innovación y emprendimientos, una vez más propuestos como lo fueron durante los sucesivos gobiernos de la Concertación, no han hecho variar el hecho de que el país sigue siendo esencialmente mono productor y exportador de materias primas con mínimo o nulo valor agregado.

El costo presupuestado del Programa de Gobierno presentado por Piñera será solventado, según el Ministro de Hacienda, en su mayor parte por la metafórica “capacidad de crecer” que según él proveerá de la mayor parte de los recursos (El Mercurio. Economía y Negocios. 23/05/10) ¿Y si no hay el crecimiento esperado? La solución vendrá de los parámetros clásicos de la economía neoliberal: “austeridad fiscal”, es decir, recorte de programas sociales, “venta de activos prescindibles” en el hipócrita lenguaje de los epígonos del modelo y que no significa otra cosa que la privatización de los activos sociales que debieran pertenecer a todos los chilenos, es decir, vender a precio de remate la participación minoritaria que aún quedaba en propiedad del Estado en cuatro empresas sanitarias: Aguas Andinas, Essbío, Essal y Esval. Lo que no dice el Sr. Ministro es que las Pymes que el Gobierno dice favorecer en el discurso, se quedarán sin los recursos que aportaban estas sanitarias a través de CORFO. Tampoco menciona que los beneficios tributarios que le están entregando a las grandes empresas harán que la política fiscal deje de percibir, en tres años, lo que recibirán por la venta de los “activos prescindibles”, amén que esto significará el despido de por lo menos 3 mil trabajadores. Si estos representantes del interés privado y de la entrega de las riquezas del país subieran en un punto porcentual los impuestos a las grandes empresas o un royalty efectivo a las transnacionales mineras, obtendrían la mayor parte de los recursos que necesitara cualquier programa de gobierno. Como referencia de lo que el interés nacional deja de percibir, entre el 2005 y el 2008, mientras la estatal Codelco aportó al patrimonio fiscal 4 millones de dólares por tonelada extraída, el sector privado no alcanzó los dos millones de dólares.

No es malo recordar que Eduardo Frei y la Concertación vendieron entre el 60 y el 80 % de las empresas sanitarias a capitales transnacionales que hoy someten, junto a las eléctricas y telefónicas, a los chilenos a todo tipo de abusos y arbitrariedades.

Ya antes de su cuenta, el gobierno en los hechos desmentía el mundo feliz del propio discurso dándole un empujón destemplado a 10 mil postulaciones a vivienda, cambiando en la práctica la política de 7 mil subsidios anuales para viviendas usadas a mil cuatrocientas.

En conclusión, las medidas económicas centrales anunciadas por el gobierno estarán sometidas a factores exógenos impredecibles en una economía como la chilena, tan abierta a la economía mundial que está sometida a las calamidades y pérdidas más profundas de los últimos años por el capital financiero, y, por lo tanto, estas medidas estarán lejos de ser una “herramienta potente para que Chile recupere la capacidad de crecer y de crear empleo”, constituyéndose esencialmente en un intento tardío ya de preservación y profundización del modelo neoliberal que seguirá sometiendo –si se le permite- a los trabajadores chilenos a seguir pagando un alto costo.

GRECIA O LA BANCARROTA DEL NEOLIBERALISMO

Patricio Malatrassi A.

Economista

El día jueves 6 de mayo el Dow Jones, principal indicador financiero de Estados Unidos, cayó 1000 puntos, es decir, una caída de más de 9 puntos porcentuales como contrapartida del pánico de los inversores ante el desplome de la economía griega, ya latamente anunciada en los medios internacionales.

Esto que podría ser anecdótico no lo es pues –a pesar de la campaña de desinformación puesta en marcha inmediatamente que culpó a una falla en el aparataje técnico de la bolsa destinado a proteger a los inversores institucionales mediante un mecanismo de venta encadenado cuando los valores accionarios bajan de cierto horizonte previamente presupuestado– la caída es consecuencia del fracaso en el llamado rescate de la economía griega elaborado por los principales países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional, que se vino abajo estrepitosamente al ser jaqueado por una masiva movilización de los trabajadores griegos. La caída de la economía griega no es una cuestión fortuita, sino un nuevo hito en la bancarrota del modelo neoliberal a nivel mundial.

Forma parte de un continuo previsible de los desastres especulativos desencadenados por la banca y otras estructuras financieras que dominan la economía mundial. Así esta maraña que amenaza a los países más relevantes de Europa termina detonando una caída en las bolsas estadounidenses.

Los bancos, principalmente de Alemania y Francia, exigieron al gobierno griego para la implementación del salvataje, la puesta en marcha de una política de shock similar a la creada por la dictadura y los Chicago boys en el Chile de la década del 70: es decir, políticas capitalistas neoliberales. La fórmula es conocida y repetida una y otra vez para accionar el esperpento neoliberal: Reducciones salariales y liquidación del sistema de pensiones solidarias, aumento de impuestos al consumo (IVA), liquidación de conquistas sociales y relaciones laborales, debilitamiento de la organización sindical bajo la conocida fórmula de sustituir los contratos colectivos por contratos entre individuos, empleo precario y temporal amén de la represión desatada que implica mantener tal estado de cosas.

En menos de un día quedó en evidencia que el default (cesación de pagos) de Grecia era imparable, aún con la duplicación de la suma que hiciera la Banca internacional para el salvataje, que pasó, en medio del pánico, desde los 60 mil a los 120 mil millones de euros, poniendo en evidencia la magnitud de la deuda. Fueron jaquedos los principales acreedores (bancos de Francia y Alemania) que trataban no de salvar la economía griega, sino de crear un “blindaje” para utilizar dinero público dirigido a financiar la fuga de capitales desde Grecia a los paraísos fiscales y en definitiva recuperar sus inversiones.

El default griego no es un tema aislado, está dentro de la línea de caída del sistema financiero capitalista internacional, puesta en evidencia a partir de la caída del banco de inversión estadounidense Bear and Stern, en 1977, hasta el derrumbe de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. Esta ligazón da por tierra a las predicciones de los economistas del modelo que aseguraban que no se repetirían estos desastres como consecuencia de las enormes inversiones de liquidez por parte de los bancos centrales y la banca privada.

Y aquí vamos una vez más “cuesta abajo en la rodada”, pues los bancos de Europa se están quedando sin liquidez (dinero corriente) y no se están prestando dinero entre ellos, agudizando el impacto de esta nueva crisis financiera internacional que ya tiene en duros aprietos a las economías de Portugal, España, Italia, Inglaterra y Alemania. Portugal, por ejemplo, tiene un endeudamiento del 200 % de su producto, Alemania sufre (es decir, los trabajadores alemanes) de las tasas de desocupación y jornadas reducidas más altas de la eurozona, y su deuda pública llega ya al tope establecido por la UE; España está también al borde de la cesación de pagos y una cesantía que supera el 20 %. En general, 23 millones de europeos no tienen trabajo.

Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos está metido en un zapato chino con la lucha por los mercados mundiales donde, a pesar de las medidas de Obama por dinamizar las exportaciones, éstas no logran aumentar y el déficit comercial (deuda externa) no cesa de crecer. Si EEUU quisiera (pudiera) normalizar su situación financiera, debería realizar un recorte mínimo del 9 % del PIB y arrastrar con ello al quiebre del sector público.

En Chile, país de payasos y farándula, el Ministro de Hacienda ha minimizado estos hechos, aunque ya dejó en claro que los recursos de la reconstrucción del país serían usados en la medida que no nos afecte la crisis a la que llamó “baches”. Olvidó mencionar que esta crisis puede implicar esta vez la caída de las materias primas, entre ellos el vital cobre, lo que pone un signo más de preocupación que se une a las consecuencias del desastre del terremoto.

Lo concreto es que esto no se trata de “baches” sino de un problema estructural, es decir, de la esencia del capitalismo que conlleva crisis cada vez más seguidas y más severas. Estamos contemplando la bancarrota del modelo y su descomposición. Por ello resulta tragicómico que en medio de este desastre los economistas neoliberales sigan repitiendo como cacatúas las bondades de la libre competencia implícitas en el modelo como una “ley natural”, silenciando el hecho de que Marx demostró en un profundo análisis teórico e histórico que esta “libre competencia” es precisamente la que engendra inevitablemente en el capitalismo el monopolio, o en su expresión imperialista, a las grandes transnacionales que dominan la economía internacional. Ésta sí es una ley general y fundamental del desarrollo capitalista.

Así tenemos que, aunque la producción real sigue siendo el eje central de la economía, las ganancias principales van a dar a los manipuladores financieros y sus instituciones. A pesar de lo evidente de esto, los sonambulescos economistas a sueldo de la burguesía siguen voceando y enseñando en las instituciones universitarias las bondades de una inexistente libre competencia.

La crisis griega es una nueva muestra de las consecuencias que provoca la dominación que ejerce el capital financiero y su accionar por intermedio del sistema bancario, ya no ceñida a su papel de intermediar para los pagos convirtiendo el capital monetario inactivo en flujos que rinden beneficios. Ellos hoy han ampliado en forma orgiástica estas funciones iniciales para operaciones que logran desestabilizar regiones enteras a través de empréstitos públicos. Naturalmente detrás de todo esto no está el fantasmal “mercado”, sino un puñado de monopolistas que trafican impunemente, sometiendo al conjunto de la sociedad a su arbitrio y construyendo la desgracia de millones de seres humanos. En los bancos, como definió Lenin, “los capitalistas dispersos vienen a formar un capitalista colectivo”. Ellos, en definitiva, a través de las operaciones financieras que alcanzan proporciones gigantescas, subordinan el comercio y la industria de toda la sociedad capitalista a través del control del crédito.

Entonces, la crisis griega en desarrollo nos deja por lo menos dos lecciones, una en dirección a las inevitables consecuencias del accionar del capital parasitario financiero y, la otra, el papel central jugado por las masas en el derrumbe de este criminal rescate-reajuste promovido por la banca internacional. El movimiento de resistencia total a través de la huelga general del 5 de mayo logra detener aunque sea momentáneamente la maquinaria financiera y da una señal inequívoca de cuál es la salida real al dominio del capital.

EDITORIAL

ES MUY CLARO, NO QUEDA MÁS QUE CONSTRUIR UN MUNDO NUEVO

El inicio de este año ha sido tremendamente desconsolador para el pueblo de Chile. El terremoto del 27 de febrero ha roto muchas vidas, muchas “normalidades”, principalmente de pobladores pobres que han visto desaparecer sus escasos bienes y sus precarios equilibrios. Mucho de esto no debió ocurrir en el país más sísmico del mundo. Y la inauguración de un nuevo gobierno y sus dos meses de andar han venido a completar el cuadro… Mientras unos sufren, otros, los mismos otros de siempre, engrosan sus ganancias y acentúan la explotación.

Gran negocio para LAN, gran negocio para Home Center, para los especuladores del dinero plástico y de los créditos, para los gremios de ricos como el de la Cámara de la Construcción. El schok de la “catástrofe nacional”, es decir, el dolor del pueblo, es la alegría contable de la gran empresa. La aplicación corrupta del artículo 159 de la Ley Laboral, ha solazado a los grandes holding y a los empresarios sin escrúpulos; las salmoneras, allá en la X región, se han servido del pretexto para justificar el ajuste de sus cuentas por el mal manejo del virus Isa, a costa de uno de los sectores de trabajadores más explotados del país.

Negocios son negocios. En tanto, la clase trabajadora y los pobladores empobrecidos, abren los ojos todavía empañados. Comienzan a valorar la unidad. Pobres, siempre pobres, sienten llegar las manos solidarias, las verdaderamente solidarias, porque van en socorro de sus hermanos de clase. Chilenos en el extranjero, organizaciones sociales y agrupaciones nacidas de esta conmoción, reúnen ayuda y entregan su apoyo. La palabra gente en algunas partes empieza a sonar otra vez a pueblo. Aún falta mucho. Aprenderán los desposeídos, aprenderá la izquierda quizás más. De otro modo, la farándula con sus Dones Franciscos, se tragará otra vez el sentir verdadero.

Este 1º de mayo tiene un significado que la izquierda revolucionaria debe expresar en programa y lucha. Se ha hablado de “alzas de impuestos”, de “respeto de las normas de negociación colectiva para el sector público”. Son los discursos sospechosos de un gobierno empresarial. Es nuestro deber discutir y polemizar para enfrentar a esta derecha desde la unidad que no se conforma en ser oposición y aspirar solo al “cambio” gubernamental, sino que siga la vía, a veces difusa, pero radical e ineludible, de la revolución social.

De las sombras de la mentira a la luz, de la dictadura del capital al Socialismo.

¿ADONDE VA LA DERECHA EN CHILE (PIÑERA)?

Patricio Malatrassi A.

Economista

Piñera es la nueva criatura, esta vez triunfante, de las fuerzas más reaccionarias del país, al que se les unió una parte del electorado hastiado de los negociados de la Concertación y de la posibilidad de repetición como Presidente de un hombre tan poco atractivo electoralmente como el ex Presidente Frei.

No es necesario tener una bola de cristal para prever los quehaceres a que se avocará la dupla Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN) y que representará Piñera en los próximos cuatro años. Ellos son los que originalmente, violencia armada, tortura y desapariciones de por medio, impusieron al país el actual modelo económico neoliberal de desarrollo capitalista.

En Chile las formas de producción capitalistas se hallan plenamente asentadas, ese es el logro mayor de la Concertación, lo demás es anécdota. Esta realidad implica que no sólo padece los males que entraña el desarrollo de la producción capitalista moderna, sino también una serie de miserias heredadas. “No sólo nos atormentan los vivos, sino también los muertos”. Estas formas de producción capitalista que han generado falsa conciencia de grandes sectores de la(o)s trabajadore(a)s, haciendo que parte importante de ell(a)os hayan perdido su condición de clases adscribiéndose a una marea aspiracional institucionalizada en una inexistente clase media que no es más que una forma de ocultar su condición de eternos explotados. El modelo les provee del paraíso virtual del consumo suntuario inmediatista y de una farándula desatada e interminable donde viven vidas ajenas por reflejo, todo financiado por el maná de las tarjetas de crédito (No olvidar que Piñera trajo las transnacionales de las tarjetas de crédito a Chile) donde todo parece posible.

El terremoto ha dejado en descubierto estas miserias modernas y heredadas: una desoladora realidad inamovible y en ella se tendrá que mover el gobierno con un equipo que en forma clara muestran determinados intereses y relaciones de clases. Naturalmente, Piñera y sus asociados subjetivamente se consideran por encima de ellas, pero la realidad muestra ya que no pueden sustraerse a este imperativo. El sentido de propiedad clasista de Piñera, por ejemplo, resulta dramático: Véase el doloroso parto público que ha mostrado estos días para desprenderse de la propiedad de LAN-Chile y Chilevisión, claramente en conflictos de intereses con su nueva investidura. Y en definitiva no lo hará. En Televisión trasladará su propiedad de las acciones a una fundación cuyo controlador será el propio Piñera. La diferencia entre una sociedad y una fundación está centrado en que en la primera los excedentes de la operación son apropiados por el dueño de las acciones y en el segundo caso debe reinvertirlos, pero en ambos casos el control de la actividad puede seguir en manos de la misma persona. Así las cosas, pese a sus promesas el financista – presidente ha mostrado una persistencia sublime en su condición de propietario.

En otro ámbito, el programa financiero deberá hacerse cargo de los US $ 30 mil millones (en cálculo del gobierno) en daño a la economía que ha significado el terremoto; no considerará en su absorción, por ejemplo, las fabulosas ganancias de las grandes transnacionales del cobre sujetas al paupérrimo royalty que le concedieron a la Concertación vía un compromiso de invariabilidad tributaria. Piñera y su gobierno no tocará el estatus del capital imperial salvo para entregarle nuevas concesiones. Habrá una salvaguarda a todo evento del interés del capital transnacional y por otra, como ya lo ha declarado el ministro de Hacienda, el “significativo” aporte del interés privado en la solución de los daños del terremoto y por ende en la política económica diseñada. El lema es más poder privado, más concesiones en obras públicas, más concesiones en salud, más concesiones en educación, más privatizaciones. El mercado y el lucro serán los planificadores de la economía y del desarrollo capitalista.

Sebastián Piñera y sus partidos seguirán profundizando el modelo y borrando los febles arrestos redistributivos que tuvo la Concertación. Esto, claro, no es gratis y hará que emerjan con mayor fuerza las contradicciones sociales que brotan de las leyes naturales de la producción capitalista. Estas leyes, estas tendencias, de por si actúan y se imponen con férrea necesidad, pero crean también la necesidad histórica de poner fin a tal estado de cosas; pues pese a los arrestos reaccionarios que pueda tener el gobierno, la sociedad actual, menos que en ninguna época de la historia, no es algo inconmovible sino “un organismo susceptible de cambios y sujeto a un proceso constante de transformación”.

Es preciso entonces levantar un frente amplio que frene el proceso de agudización reaccionario implícito en un gobierno donde su principal sostén político lo constituye la UDI, el partido de los hombres que constituyeron el sostén ideológico de la dictadura de Pinochet y que entraron a saco en el patrimonio social del país; es preciso que la izquierda en general y el Partido Comunista en particular, se constituyan en baluarte de la defensa de los intereses del país y de los trabajadores. Esto último que es más fácil decir que de hacer, dada la situación objetiva de atomización de la izquierda y la pérdida de la existencia legal del PC.

No hay duda que las fuerzas económicas en acción se manifestarán en conflictos de clase precisamente aquí en Chile, donde el capital pareciera ser la fuerza que todo lo domina.

PROMOCIÓN DE LA LIBRE COMPETENCIA Y NO DISCRIMINACIÓN ENTRE EMPRESAS.

Daniel Jadue[1]

En la editorial del diario La Tercera del viernes 9 de Abril se hace un llamado a continuar promoviendo la competencia y no ceder a la tentación de discriminar entre empresas, en un intento de detener cualquier análisis que permita diferenciar legalmente el tratamiento que la ley otorgaría a las mismas, en materia tributaria o de flexibilización laboral, según sea su tamaño o el rubro en el que desarrollan su actividad, con miras a superar la catástrofe surgida a partir del terremoto del 27 de febrero, en nuestro país.

Se plantea que la discriminación entre empresas correspondería a una revisión fundamental e inconveniente de la institucionalidad económica chilena que ha avanzado por décadas, según, el artículo en comento, en la promoción de la competencia.  De la misma forma, plantea el artículo, que las reformas chilenas de las últimas cuatro décadas han buscado configurar un sistema donde las empresas – de cualquier tamaño o sector – compiten, supuestamente, en un contexto de reglas similares para todas, no expuestas a favores o sanciones arbitrarias de la autoridad.

Llama la atención, sin embargo, que en el análisis no se consideren los favores o sanciones arbitrarias provenientes desde el mismo sector privado, lo que para el editor, pareciera ser, en este caso, inexistente o completamente legítimo.

Este es el caso del descuento por volumen, que corresponde a una arbitrariedad entre privados que anula completamente la posibilidad de competir en igualdad de condiciones a los pequeños empresarios, convirtiendo las definiciones anteriores solo en frases vacías que buscan construir una imagen de sociedad ideal, más que representar la realidad nacional, marcada por la concentración de la riqueza y las dificultades permanentes para los pequeños y medianos empresarios.

De esta manera un pequeño comerciante que desea comprar latas de bebidas para abastecer su local se encuentra con que le resulta más barato comprarle a una cadena de supermercados, que directamente al productor de las mismas, ya que debido al volumen de la compra del primero, éste es capaz de negociar y congelar precios de manera de salir al mercado en condiciones incluso más ventajosas que las del mismo productor.

Otro ejemplo es la diferencia abismal existente en las formas y oportunidades de pago existentes a los grandes y pequeños proveedores y el acceso a créditos que ambos poseen en virtud de la discriminación y arbitrariedad en la definición de las tasas de créditos con las que el mercado financiero asegura su rentabilidad, de acuerdo al riesgo de cada actor económico, lo que define el acceso a financiamientos que poseen los mismos con miras a sortear los problemas de flujo propios de cualquier emprendimiento.

Mientras unos reciben pagos al contado y con acceso inmediato y sin aval al crédito, otros lo hacen a 30, 60, 90 y hasta 120 días, viviendo permanentemente al borde de la quiebra y pagando intereses usureros a los primeros.

Cabe destacar que en algunos países desarrollados, ambas prácticas están prohibidas, precisamente para asegurar lo que algunos defienden como libre competencia.

La defensa de la igualdad a medias en las condiciones que las empresas deben enfrentar para competir, poniendo el énfasis solo en la necesidad de anular posible arbitrariedades del estado pero no la de los privados, solo puede provenir de sectores comprometidos con la mantención de un modelo eminentemente concentrador de la riqueza y promotor despiadado de las diferencias sociales como el nuestro.  Incoherencias como estas son capaces de explicar por qué en nuestro país sale tan caro ser pobre y tan barato no serlo.

Por lo mismo es que se hace necesaria una revisión completa de las condiciones para adoptar una línea coherente para el desarrollo una sociedad más justa, equitativa y solidaria, ya sea  eliminando las potenciales arbitrariedades provenientes tanto del sector público como del privado o buscando formas para compensar las existentes de manera de ir cerrando las brechas que en los últimos 40 años se han seguido ampliando.


[1] El autor es Arquitecto, Sociólogo y Candidato a Magíster en Urbanismo de la Universidad de Chile.  Es  además Lic. En Gestión de Calidad Total de la Universidad Católica del Norte.  Es presidente del Centro La Chimba de Recoleta y Vicepresidente de Desarrollo Organizacional y Comunicaciones de la Federación Palestina de Chile.  Además es miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital y Miembro del Equipo de Análisis de Políticas Públicas de la Academia de Humanismo Cristiano.

¿APRENDER DE LA HISTORIA?

Derrota, Pragmatismo y Política

Uliánov

Estos son asuntos para los que no existen soluciones teóricas satisfactorias. La historia puede ser magistra vitae (maestra de la vida) si desde un punto de vista crítico nos dice qué camino no debemos tomar. Pero este efecto orientador sólo se hace presente cuando asumimos claramente que hemos fracasado en nuestras expectativas o, lo que es peor, en nuestro accionar; como dicen los curas, confesados primero, perdonados después.  Para aprender de la historia no podemos hacer a un lado las derrotas como si éstas fueran parte de un juego abstracto o una estrategia mal diseñada, porque los costos en vidas las pagan los militantes y el pueblo. No podemos por otro lado reprimir los problemas no resueltos, colgándoles el mote inquisitorial de herejes, fraccionalistas, maximalistas, antipartido u otros, cual modernos Torquemadas[1]. Tendremos que mantenernos abiertos y expectantes a las experiencias críticas, a las opiniones diferentes, porque esto no puede ser un coro que insiste en cantar desentonadamente para nadie; de otro modo ni siquiera podremos entender los acontecimientos históricos como desmentidos, como evidencia insoslayable de que hemos fracasado, nos han derrotado otra vez. Ejemplo de tales desmentidos históricos ha sido el pertinaz “éxito” del modelo capitalista neoliberal en nuestro país, desde Pinochet hasta Sebastián. Cuando no podemos aprender de tales desengaños, nos toparemos siempre con un trasfondo de expectativas defraudadas, con un accionar que se ha vuelto cuestionable, para decir lo menos. Y este trasfondo se compone siempre de hábitos, discursos, tradiciones, formas de militancia y de prácticas políticas que compartimos para bien y para mal. En definitiva de tradiciones a las que los problemas no resueltos han privado de su asertividad y filo práctico.
A partir de lo anterior, comenzaremos haciendo algunas consideraciones sobre la política de la izquierda en nuestro país. Una de las principales tradiciones políticas de la izquierda es la herencia de los Frentes Populares de la década del treinta y cuarenta. Ese accionar político se ha mantenido como un referente inalterable a través del tiempo, hay ahí una continuidad histórica que ha traído aciertos y no pocos y terribles fracasos: Ese accionar se sustenta en dos aspectos centrales, por un lado, la unidad sin exclusiones para lo que se estime y, por otro lado, el carácter de masas de la actividad política.  El principio de la unidad se ha esgrimido desde allá hasta acá, hasta hacerlo majadero sobre todo en la alianza con el centro político, ya sea este centro el radicalismo de antaño o la democracia cristiana hoy.  Esa insistencia, muchas veces, aunque no siempre, ha significado postergar ad-eternum la revolución y el socialismo (actitud realista y pragmatismo inteligente le han llamado). Ahora bien, como esa anhelada unidad se ha dado a medias o no se ha dado, entonces la izquierda recién ahí comienza a perfilar análisis, discursos o prácticas políticas que se abren a otras posibilidades de ruptura más profunda con el sistema; resumidos en la ambigua y muy general tesis de “todas las formas de lucha”. Esta última viene a plantear con el tiempo una nueva forma de hacer política, impensada por la izquierda hasta ese momento.
Por último, como la política siempre se hace considerando al enemigo y a las fuerzas propias, la forma en que terminó la dictadura de Pinochet y la subsiguiente etapa histórica que inició la Concertación, vinieron a demostrar que la unidad y el carácter de masas de la política de izquierda no estaba equivocada. Pero aquí es central recordar que: Pinochet murió de viejo, las bases neoliberales de la economía, el estado y la sociedad siguen intactas, los partidos de derecha son los que obtienen un enorme caudal de votos, la izquierda y su discurso es débil, y la guinda: Sebastián ganó la última elección. Pregunta para el cierre: ¿Hemos aprendido de la Historia?


[1] Tomás de Torquemada O.P. (Valladolid 1420 – Ávila, 1498) fue el Inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV y confesor de la reina Isabel la Católica. Gran artífice del Edicto de Granada, que ordenó la proscripción de todos los judíos de España (1492). Existe documentación que evidencia que él y la Inquisición española son considerados responsables de actos de injusticia y sufrimiento, realizados mediante el uso de torturas, denuncias anónimas y ejecución por fuego en el así llamado “auto de fe” o «acto de fe» por el que sometían a los supuestos herejes y otros. El nombre de Torquemada, como parte de la leyenda negra de la Inquisición española, se ha convertido en un apodo para la crueldad y el fanatismo al servicio de la religión.

JÓVENES Y COMBATIENTES

Cristian Condemarzo

Resulta que ahora, según dice el periodista, todo está en completa normalidad, mientras las calles de Concepción se muestran vacías de no ser por el ya desmedido contingente de militares, que, a pito de la famosa “seguridad nacional” hacen nata por las calles de una media ciudad (la otra está en el suelo). Esto por tanto sería un toque de queda.

Entonces a este periodista le parece algo normal que la gente deba encerrarse en sus casas por temor a no sé qué cosa, que la intendenta esta nos mande a acostar cuándo y por lo que se le ocurra. Que sin derecho a réplica (al contrario de lo que pasa con la pachamama) tengamos que guardar riguroso silencio en nuestras casas obligados a consumir la cada vez más inmunda televisión chilena.

Por eso yo no les creo a los periodistillas estos, por su falta de rigurosidad, por su arbitrariedad, por sus subjetivismos y vanidad exacerbados, por pelotudos, por simplones, por rastreros, por vendidos innecesariamente, por torpes, por imbéciles, por mal informados, por miopes, por necios. Y eso que todavía no hablamos de los de la farándula, que son un buen montón. A todos ellos les revocaría el título de inmediato que con seguridad tan poco les costó obtener y nada, absolutamente nada, mantener. Si eso es una profesión la estupidez entonces debe ser una virtud.

Por su puesto ni una mención del origen de la conmemoración, porque de seguro este tarado no sabe que hay vida más allá de una barricada.

Seguramente algunos, que más o menos podemos aventurar cuál puede ser el desarrollo de la telenovela política actual protagonizada por el galán Sebastián Piñera, hicimos vista gorda de su primer mes de chambonadas y maquinaciones bajo cuerda, tal vez con el fin de no ser sentenciados por irreconciliables, intolerantes o resentidos. Pero cuando, bajo sospecha de ser considerado terrorista, como a toda la población, me cierran las posibilidades de salir a la calle, a pasear al perro, irme de copas o visitar un amigo, o por la simple razón de que, siendo ciudadano, puedo salir de mi casa, por mi calle y hacia donde quiera libremente y toda vez que, por todas y cada una de la reverendas rechuchas, se me ocurra hacerlo, si no puedo hacer este acto sencillo digo, entonces estoy en mi pleno derecho de, por lo menos, transmitir libremente en contra de quien me denosta, priva de libertad y oprime.

Porque una cosa es, prácticamente, hacer la vista gorda de lo que esta derecha megafascista le hizo al país durante 17 (particularmente le sumo los otros 20 post plebiscito), dándole, en jugueteo grotesco de infantilismo democrático, el pase gol para que llegue al poder vía el voto, y otra cosa muy distinta es que estos sucios y recalcitrantes hijos de la misma puta (con el perdón de estas nobles comerciantes) lo vuelvan a hacer con la ciudadanía.

Es que no se trata de desmanes provocados por la conmemoración del Día del Joven Combatiente lo que genera un nuevo toque de queda. Ni la seguridad nacional, incluyendo la suya y la mía, ni un estado de tranquilidad ni nada. Es que a estos y estas bastardas descerebrados, mala clase, inhumanos, pérfidos y asquerosos, les molesta usted. Les molesta todo lo suyo, aunque diga, comparta, hable en su nombre, prometa, enjuicie, le jure y, en algunos casos, hasta le cumpla. Ello no es así, usted les molesta y mucho, y si no fuera porque su persona puede constituirse como el perpetuum movile de la explotación, si no fuera porque su, ahora, encerrada presencia, contribuye a engrosarle sus bolsillos con su esclavitud asalariada, hace tiempo ya habría terminado lanzado de un helicóptero o compartiendo el sueño eterno en una fosa común.

Lo cierto es que no se puede confiar en ningún gobierno que ve a su población (toda) como peligrosa. ¿Qué se creen?¿Qué se imaginan?¿Qué divina luz los ungió para, con su gloria, revelarle la verdad, la santísima verdad, de que ellos son mejores y más nobles al punto de poder elegir por nosotros, sobre nosotros y lo que es peor, con nosotros?

Esa derecha superreaccionaria, ultraautoritaria, hipercohersitiva la conocemos. Por lo menos yo la conozco. Esa derecha que avaló el bombardeo a un palacio presidencial, la muerte de un presidente, el asesinato de sus ministros, la captura, la tortura, la infamia, la mentira contra los ciudadanos. Yo la recuerdo, no fue hace tanto. La recuerdo dando sus bandos, anunciando sus otros toques de queda. La recuerdo en la TV haciendo declarar en noticiarios a detenidos políticos bajo horas y horas de tortura. Recuerdo a los periodistas sucios, cerdos, macabeos, vendiéndose por casi nada (imaginen su valor). Recuerdo los profesores que se iban exonerados, recuerdo a mi hermanos fondeando casettes de Violeta Parra y la revista Bicicleta (¿me puede creer?) so pena de muerte, recuerdo a los empresarios hacerse ricos de la noche a la mañana, las rebajas de salario, la disminución de los beneficios laborales (beneficios que seguramente necesita y extraña, pero también de seguro le ha dado el voto a quien se los quitó, se los está quitando y se los quitará). Recuerdo la pobreza de ciertos sectores y la abundancia de otros. Yo recuerdo todo eso y tan anciano no soy.

Podría decir usted que eso ya fue, que ahora las cosas son diferentes y que todo ha cambiado. Pero fíjese que yo veo lo mismo. El mismo sistema económico, el mismo aparataje político, la misma educación, la misma falta de beneficios sociales. Y lo peor de todo: las mismas personas. Al mismo Cardemil que se hacía el huevón con los resultados del plebiscito del 89, la misma Evelin Mathey hija de aviador golpista, el mismo Piñera y su clan Piñera que le han hecho recagar el bolsillo desde que introdujeron la UF y las tarjetas de crédito. Y lo peor, conservan aún sus malas artes, el afán de tenerlo todo, de oprimir al otro, de hostigarlo, de no dejarle en paz.
¿Toque de queda por el día del joven combatiente? ¿6.000 efectivos militares en las calles? Lógico, debe de ser toda una proeza bélica para nuestro noble ejército chileno, siempre vencedor, nunca vencido, el poder suprimir los focos de rebeldía y combate de media docena de paisanos que, Bakunin mediante, lanzan una esmirriada molotov (bomba molotov es decir mucha cosa) hacia la inmensidad del pavimento. Debe ser de una táctica sin precedentes apagar la barricada hecha con el neumático de Fiat 600 con la tanqueta brillosa. Es de una logística sin igual detener a los borrachines salientes del pub, esos sí que son un enemigo a la altura. Corresponde a una ingeniería bélica sin precedentes hacer esfumar una manifestación de 15 menores de edad parapetados con un par de piedras mediante el uso de lacrimógenas que mandó a la urgencia a cuanta vieja y niño que el ácido humo encontró a su paso.

Es como para darle una condecoración internacional. Un reconocimiento por los siglos de los siglos a tan incomparable valentía. Ejército de mierda, mariconcetes de camuflajes, soldaditos de putrefacto plomo. Tropas y tropas de cobardes cuya única guerra que ganó (las otras son un chiste) fue en alianza a los ingleses y a los chinos explotados por los terratenientes peruanos. Brutos hijos de puta, sin gracia ni para decir dos palabras, se envalentan con el arma en la mano. Monigotes de guatones pajeros que se van contra el pueblo toda vez que a un par de senadores churretes, intendentas de locosomio o presidentes de bolsa de comercio se les ocurre lanzarse el pútrido pedo de la intolerancia.

Postadolescentes infames que llegan a putear a la vieja los fines de semana porque no les entrega la comida caliente. Machitos de weeken que salen a pagar por sexo para no terminar corriéndose mano bajo la calidez de la lucha. Adolescentes semi analfabetos que en lo del terremoto preguntaban, no sin temor, el nombre de una villa perdidos dos ciudades más allá. Pelotón de aprovechistas que explotan a los pelados más jóvenes, sin opción, que ingresan al “servicio” para que les limpien, ordenen y sirvan (incluyendo favores sexuales) como si fueran gran cosa. Escuadras de mocosos estúpidos que juran y rejuran por dios y por la bandera que son los salvadores de la patria y no son más que la empresa de seguridad de unos cuantos guatones pedorrientos que se aplastan el culo en el congreso y en los directorios. Infanterías de incompetentes que salen a hacer ejercicios de enlace en la alta montaña y terminan con decenas de muertos por tormenta de nieve. Ese ejército churrete, ese ejército que se demoró días en llegar a las zonas afectadas por el terremoto, ese ejército incomunicado por los apagones, ese ejército perdido en su propio país, ese ejército hecho de la mierda más mierda de todas las mierdas, pretende darnos la seguridad en defensa. Hoy más que nunca me queda absolutamente claro que la única y desigual guerra que pueden dar es la interna, contra unos ciudadanos que saltan indefensos cuales marionetas ante un bombazo de estos mequetrefes. Antípodas de los verdaderos jóvenes y combatientes. Me cago en ese ejército.

Y si Sade era un degenerado, también era un sabio, porque él como nadie dio a entender mejor que el espíritu humano es una bosta humeante. Que el que llega al poder se enloquece, que (pensando contrariamente a su paisano Rousseau) el ser humano es dañino por naturaleza y que la sociedad no hace más que mitigar sus maléficas pulsiones. El francés, aunque no lo compartamos, nos permite entender por qué esa frenóloga que tenemos por intendenta se nos descontrola, por qué invita a gobernar a amiguitos del viejo cochino de Paul Schaefer y a inoperantes que no tienen títulos ni siquiera falsificados. Porque si hoy día el toque de queda es por el Día del Joven Combatiente, mañana será por el día de las Damas de Rojo y pasado mañana por la conmemoración de la Caída de Constantinopla.

Porque además es mucho, aparte de tener un gobierno regional fascista, tener una monarquía teocrática y ver a los Van Riselberghe en los nombres de plazas, en los negociados, en la intendencia y en el congreso (o tal vez en el puerto, Enriquito, donde los taxiboys cobran tan rebarato). Porque es como para la risa ser gobernado por una psiquiatra del Opus Dei, que para mí es así como un helado caliente o una pelota cuadrada, ya que ser miembro de la nefasta Obra implica intrínsecamente un arrancamiento de cacharra, una inestabilidad psiquiátrica, algo de qué preocuparse. Y no lo digo yo, lo dice el sangrante silicio, el sentido común y si tuvieran pelotas, el Colegio Médico de Chile.

Pero la vieja en la casa no entiende y jura y rejura que el toque de queda es para ella y su seguridad, y cuando le suban la luz, el agua, el gas y la vida, no hará la libre asociación de que fue porque nadie pataleó, ni protestó ni se quejó. Y cuando su nieto reciba una mierda de educación y se endeude a mil años luz con unos traficantes de dinero para sacar el técnico en reparación de bonsáis, la vieja no va a sospechar que el silencio y la represión anterior es una de sus causas y cuando ya esté en la pitilla tirada en una pieza sucia de un geriátrico clandestino olvidada por todos, porque ya no tiene ningún valor, ya ni se acordará que nadie hizo uso de su derecho a manifestarse por el bien social suyo y de los demás. Y así al que le suben la bencina, al que lo revientan en la oficina, al que paga en cientos de lustros el sueño de la casa propia que cualquier terremoto la convierte en la pesadilla de la casa ajena. Y así a todos los que piensan que vale la pena hacer callar cualquier protesta en virtud de un sueño más reparador, por una callejuela despejada para llegar más temprano a la casa o porque sí no más y yo no tengo nada que ver con los jóvenes combatientes. Así es mejor, infinitamente mejor, perderlo todo para tratar de perder nada, cosa por lo demás imposible. Y en ese caso, parece que es mejor, como dice la cumbia, quedarse “ahí no más” y… ¡que siga la fiesta!

MOVIMIENTOS SOCIALES Y TELÚRICOS EN LOS 60

Carlos Fuchslocher C

Sin duda que la década del 60 del siglo recién pasado no fue una cualquiera, ni en lo colectivo ni en lo personal.

Fuera de nuestras fronteras nacionales los sucesos se amoldaban a la dicotomía campo socialista y campo capitalista, cruzados por la descolonización masiva en África y una rebeldía juvenil expresada especialmente en el Mayo francés del 68.

En nuestro interior, estábamos cruzados por la polémica entre reformismo o revolución y las vías para lograr cada cual.

En nuestra región, comenzamos la década con un gran terreroto la madrugada del 21 de Mayo, que a algunos nos sorprendió en plena “fiesta mechona” en la Casa del Deporte en el barrio universitario de Concepción.

Pocos días antes, nos habíamos quedado impactados con la Gran Marcha de los mineros del Carbón, desde Lota hacia Concepción, en pleno “gobierno de los gerentes” de Jorge Alessandri Rodríguez.

Nuestras células universitarias habían acordado participar activamente en la Marcha que encabezaba Clotario Blest por la CUT y Luís Corvalán por el PC.

En concreto, nos hicimos cargo de repartir leche a niños, ancianos y mujeres embarazadas marchantes.

Fue un día tenso, ya que algunos propagaron el rumor que los mineros con sus explosivos se tomarían y saquearían Concepción.

El tema expectante era: ¿el Intendente de la época, un terco Almirante, les daría la pasada en el puente (hoy como ayer terremoteado “puente viejo”) o le tiraría encima la milicia, como tantas otras veces en la historia proletaria de la zona?

A última hora primó algún grado de sensatez y los dejaron pasar a la emblemática capital provincial.

El movimiento social era fuerte: a los mineros se estaban sumando los profesores, la salud, el resto de la administración pública, los “viejos de la constru”, el acero, etc.

El gobierno de la época estaba herido en un ala, pero providencialmente lo salvó el terremoto…

Los trabajadores suspenden sus justas movilizaciones en aras de la solidaridad y la reconstrucción post-terremoto del 60 (hace exactamente medio siglo…).

La “Jota” de la época inaugura los trabajos voluntarios en el pedazo de Chile en el suelo.

Varios van de voluntarios a la zona de Valdivia a impedir el “riñihuazo”[1] (destrancarlo para que el lago respectivo vuelva a desaguar y no se rebalse).

Cuántas cosas más de esa década preñada de hechos, ideas e idearios societarios.

¡Para qué mencionar nuestras interminables polémicas con el contestatario e iconoclasta MIR recién en formación!

¿Y la pasión que le poníamos a la polémica chino-soviética (Mao y Krushov)? “Viviremos en el comunismo” decía éste último.

Se nos vino este otro terremoto de Febrero 2010, pero en una época en que se reniega de los sueños sociales y de los metarrelatos, se publicita la sociedad neoliberal del capitalismo salvaje, de la alienación y del individualismo.

Sin embargo, dentro de la miseria moral del sistema imperante, florecieron altruismos y puede ser una oportunidad para remontar la perplejidad inicial y construir un nuevo país que privilegie el ser al tener y lo humano sobre el mercado, al sujeto y no al objeto, y a pesar que las fuerzas de la naturaleza nos sorprendieron con otros inquilinos en La Moneda…


[1] A causa del terremoto, la caída de varios cerros bloqueó el paso de desagüe del Lago Riñihue, lo que pudo traer una gran catástrofe al desbordar el lago, que produciría un gigantesco alud que sepultaría los pueblos en las riberas del río San Pedro hasta la desembocadura en Valdivia en menos de cinco horas. Inmediatamente, se dispuso una gran concentración de obreros, del ejército y constructores de ENDESA, CORFO y Obras Públicas, y entre ellos miles de voluntarios entre los que había estudiantes. Los trabajos, que fueron dirigidos por el ingeniero Raúl Sáez, permitieron que el 23 de mayo el lago comenzara a lentamente a vaciar su excedente. El hecho fue considerado una hazaña y fue documentado en un notable registro del historiador Leopoldo Castedo, “La Respuesta (Hazaña del Riñihue)”.

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