ASAMAMBLEA CIUDADANA ES LA LEGÍTIMA REPRESENTANTE DEL PUEBLO DE MAGALLANES


Eduardo Ampuero C.

Lo decía nuestro amigo Juan S. Leiva en artículo publicado por LaCélula acerca de los movimientos: hoy por hoy, sólo el movimiento social es capaz de dinamizar el proceso de acumulación de fuerzas y la subjetividad de las masas, y se convierte de esta manera en fermento de la lucha de clases en tanto potencie junto a él al sector genuinamente revolucionario: la clase obrera, a trabajadores y trabajadoras.

La movilización de Magallanes es un hito en el desarrollo de la lucha de clases y entregará de su experiencia valiosos elementos para el aprendizaje del conjunto del movimiento social por largo tiempo. Pero, en este momento, lo que requiere la lucha es acción y la mayor comprensión del escenario de acción. Lo primero que debe ser señalado son los factores económicos o materiales que hacen de este conflicto un acontecimiento social masivo que involucra a la totalidad de los actores de la sociedad magallánica y, más aún, que tiene alcances económicos y políticos nacionales.

El problema del gas es a la vez el problema del petróleo. Desde las administraciones concertacionistas los tecnócratas neoliberales han venido diseñando la estrategia para privatizar esta empresa estratégica nacional. No es un dato menor que en 2006 la empresa ENAP en Magallanes haya entregado sus acciones en el consorcio FELL a una privada. Desarmar ENAP para entregarlo en las condiciones más favorables al capital trasnacional, es una misión secreta de todas las administraciones neoliberales. Esto incluye el alza del gas.

Para justificar el alza del gas, el gobierno ha argumentado persistentemente que ENAP está al borde de la quiebra, alegando un estado financiero ruinoso y un pronto agotamiento de sus yacimientos. La Concertación, comprometida en los planes neoliberales, ha guardado silencio en la cuestión de fondo, a pesar de que la Alianza culpa a sus gobiernos de “mala administración”. Todos esos argumentos son desmentidos por los datos, pero las cadenas de prensa y medios de comunicación, pertenecientes a los oligopolios de la información, han repetido sin cesar la monserga oficial y ocultan descaradamente la información seria.

Deben ser denunciados los miembros del Directorio de ENAP, que sistemáticamente boicotean a la empresa y que ahora deciden el alza en el costo del gas. Ellos, aunque designados por el Estado, son en realidad operadores de las trasnacionales, que se instalan a través de sus especialistas y de los partidos burgueses, llámense de “centro derecha” o de “centro izquierda”. ¿Cómo es posible que en los últimos años las empresas privadas encuentren nuevos yacimientos de petróleo y gas en sitios explorados antes (¡sin éxito!) por ENAP? ¡No son éstos los mismos fantoches defensores de la patria!

Se oculta también la participación de la empresa canadiense Methanex, que en Magallanes consume casi 10 veces más lo que usa toda la población de la región. Fue la dictadura la que favoreció a la productora de metanol con el gas de ENAP. (También fue la dictadura la que traspasó la distribución del gas de ENAP a la privada GASCO en 1981, con perjuicio para la población). Sin embargo, nada de eso se dice. Solamente la población y los trabajadores de ENAP lo han denunciado.

Pero el fondo de todo es que al gobierno le interesa entregar ENAP a los privados con un margen de ganancia mayor, para lo que es conveniente aplicar más altos valores al consumo de la población, sin miramientos y lejos del interés nacional.

Junto a esta realidad económica, es necesario considerar las características del Magallanes geográfico, social y cultural. Tanto el territorio como sus recursos son estratégicos para el desarrollo nacional. El inmenso territorio entre los fiordos y canales hasta la Antártica, representa un campo geopolítico clave. Recordemos que a Chile le amenazó en esta región un conato de guerra con Argentina por las islas Nueva, Picton y Lenox, que desembocó luego en el conflicto entre Argentina y Gran Bretaña por Las Malvinas, en la que la Junta Militar de Chile colaboró con el gobierno de la ultra conservadora Margaret Tatcher. ¿Qué ha habido detrás de los chovinistas discursos de la época y del silencio de la dictadura pinochetista? La disputa de una zona geopolíticamente estratégica por parte de los grandes capitales y sus potencias.

Hay factores territoriales inestimables. La gran Patagonia encierra riquezas en vistas de ser exploradas, que al Estado chileno neoliberal no parecen interesar, aun cuando solamente el agua es ya un objetivo de las potencias que, tanto por su existencia como por su acceso a  los campos de hielo, representan acá una riqueza inconmensurable. Otro factor desestimado es el Estrecho de Magallanes. Aunque ya no es un cruce marítimo comercial de la importancia que tuvo a mediados del siglo XX -que permitió la creación de una zona franca que favoreció mucho a la sociedad sureña-, es, sin embargo, el cruce natural más importante del hemisferio Sur y límite geográfico de las riquezas desde la Patagonia a la Antártica.

Fue el esfuerzo y sacrificio de sus pobladores lo que permitió conservar la presencia nacional y le entregó al país su producción más importante de petróleo. Expuestos a temperaturas de menos 10 grados bajo cero, con una extensión de frío y lluvia de 8 a 10 meses, con vientos de 100 ó más kilómetros por hora y con un verano que apenas supera los 16º C; lejos de las zonas agrícolas, pagando hasta 4 veces el valor del costo comercial promedio de verduras y frutas. Aislados del resto de Chile por inmensas extensiones de pampa, canales y hielos, casi imposibilitados de trasladarse al resto del país. La educación u otros beneficios, a los habitantes del extremo Sur les significan un doloroso auto exilio. La Argentina patagónica es más familiar que cualquier región del propio país. De allí sus similitudes con el pueblo hermano y con sus costumbres gauchas.

En una región donde todo funciona con gas, incluso los autos, la conquista de este derecho de acceso al gas, de acuerdo a sus condiciones particulares, fue el producto del esfuerzo del pueblo magallánico y de la decisión de los gobiernos democráticos que, hasta la Unidad Popular, se orientaron por el beneficio de la sociedad bajo el concepto de la economía de bienestar y sobre la base del desarrollo industrial nacional, en particular del petróleo.

No puede esperarse que el pueblo más austral de Chile ceda sus derechos de forma fácil. Los tecnócratas no lo han llegado a entender. En menos de una semana de paro regional, el movimiento social encabezado por la Asamblea Ciudadana de Magallanes (ACM) ha superado y desconocido por los hechos a los parlamentarios, sean de la Alianza o de la Concertación. Así también, ha sido desplazada la mediación o “facilitación” de la autoridad eclesiástica, tan verborreica para hablar de paz y entendimiento, y tan pronta para legitimar y defender la institucionalidad burguesa bajo amenaza de descrédito.

Por su parte, los empresarios regionales, agrupados en la CPC, sumados por oportunismo a la negociación (aunque sin mover un dedo por el movimiento), tan pronto sus intereses inmediatos se ven satisfechos o apenas ven amenazada la unidad de su clase social,  se han bajado de la mesa en favor del gobierno, ubicándose en el lugar de sus iguales, de la burguesía. Es decir, parlamentarios, Iglesia y empresarios han elegido su puesto tan claramente que podemos identificar sus posiciones de clase y revelar su vacío discurso del “regionalismo”, expresión mística que no es por sí misma capaz de representar la realidad.

De esta manera, la ACM se levanta como la única conducción del movimiento y la legítima representante del pueblo. Ahora el sector laboral (a pesar de hallarse dirigido principalmente por elementos concertacionistas), está a un paso de reconocer su puesto en este episodio de la lucha de clases proponiéndose asumir nuevos niveles de movilización junto a obreros de otros sectores productivos, como el cobre, alzando las banderas de la ACM. Los “enapinos” han intentado cortar el suministro de gas a Methanex, verdadera privilegiada que recoge jugosas ganancias a costa de la clase obrera y del gas nacional.

No puede esperarse que el pueblo en esta lucha ceda sus derechos de forma fácil. El magallánico tiene un sentido particular de unidad producto de ese aislamiento y olvido. Los ladridos fascistas de Hinzpeter y Piñera sólo han dado nuevos bríos a los movilizados.

Bien decíamos antes que los movimientos sociales son, hoy por hoy, en este contexto del neoliberalismo, el mayor fermento de la lucha de clases.

COMUNICADO RED CONSTRUYAMOS


A LA PRENSA ALTERNATIVA, A LOS MEDIOS COMUNITARIOS, A LOS COMUNICADORES ONLINE

A LOS QUE UNEN AL PUEBLO A TRAVÉS DE LA INFORMACIÓN:

 

El movimiento social RED CONSTRUYAMOS ante la lucha heroica del pueblo magallánico, declara que:

 

  1. Solidarizamos con la causa de la región de Magallanes. Nuestros hermanos y hermanas del movimiento social austral, al frenar el alza antipopular del costo del gas, representan un ejemplo para todo el movimiento social.

 

  1. La realidad del conflicto del gas debe ser conocida. El alza del gas es una medida que no solamente va contra la realidad social del pueblo magallánico, sino que, además, esconde el hecho de que el consumo del gas está concentrado en la empresa canadiense Methanex, que ocupa muchas veces más gas que toda la población. Se argumenta por parte del gobierno el agotamiento de los recursos de gas y petróleo, pero no se pronuncia respecto de que las empresas privadas siguen hallando petróleo y gas, sobre todo GEOPARK, que ha comprado acciones de ENAP durante el gobierno de la Concertación. Encubiertamente, lo que se prepara es la privatización de ENAP, que perjudicará a todo el país.

 

  1. La Asamblea Ciudadana de Magallanes (ACM), ha superado a las autoridades formales. Los parlamentarios han tomado partido por la solución ofrecida por el gobierno, igual que el empresariado. Nosotros reconocemos en la ACM la legítima representación de la voluntad del pueblo magallánico, lo que está demostrado en la fuerza viva del movimiento. Saludamos la lucha del pueblo de Magallanes y de la Asamblea Ciudadana.

 

  1. Se están realizando provocaciones represivas, campañas de manipulación de la información de los medios monopólicos; ahora el Ministro Hinzpeter anuncia aplicar la Ley de Seguridad Interior del Estado, lo que representa un acto tiránico ante todo un pueblo movilizado por justicia social. Repudiamos la amenazante actitud del gobierno y llamamos a los movimientos a solidarizar por el triunfo del movimiento social magallánico.

 

 

 

RED CONSTRUYAMOS

 

Concepción, lunes 17 de enero de 2011

¿Dónde está la oposición?

HECTOR CATALDO

Mucho se habla ahora de la oposición al gobierno de la derecha, a propósito de los congresos y cónclaves de algunos partidos, pretendiendo que aquella sólo existe en el Parlamento. Por lo menos, así se deduce de los dichos y del actuar de los dirigentes de esos partidos, de los ministerios y del propio gobierno.

Sin embargo, la política no empieza ni termina en el parlamento chileno. De hecho cuando les molestó a los empresarios, simplemente lo disolvieron, manu militari, dejando cesante a Sergio Onofre Jarpa – su líder – que posteriormente no tuvo asco para acogerse al beneficio de exonerado político.

Tampoco sirvió de mucho la mayoría que tuvo la Concertación mientras fue gobierno, y que hoy mantiene en la Cámara, para que los proyectos prometidos para cambiar la ley laboral, la previsional, la de concesiones y otros fueran siquiera presentados y sometidos a discusión. Ni siquiera los representantes del otrora partido de la clase obrera, han tenido la voluntad de hacerlo.

La constatación es que en el parlamento sólo se legitiman las aspiraciones de los grupos de poder que han logrado conservar su modelo económico, su constitución fascista, sus leyes anti trabajadores, las facilidades para depredar la naturaleza y todo lo que han querido y quieren seguir imponiendo. Al menos así lo prueban los veinte últimos años de gestión parlamentaria – para no incluir los del tiempo de la dictadura – y los últimos numeritos de la mal llamada “oposición a la derecha”.

Al mirar los resultados prácticos de las luchas de los trabajadores, de los estudiantes, de las organizaciones de DD HH, de los Pueblos Indígenas, de quienes defienden el medio ambiente, se puede ver con claridad que la única “oposición” que existe en el Parlamento es a los intereses del Pueblo de Chile.

Desde el punto de vista de las grandes mayorías del país no hay línea divisoria entre Gobierno y oposición, por eso los últimos veinte años han sido calificados de cogobierno, de binominalismo y de exclusión.

Estas consideraciones son de la mayor importancia ante las propuestas de algunos sectores para “unir” o generar “convergencia” en la oposición al gobierno. Lo único que se genera es ilusiones en el pueblo excluido de que así se puede cambiar el estado de las cosas.

Las convergencias cupulares y las mayorías electorales son sólo flor de un día y no sirven para romper las relaciones de dominación, ni para frenar la voracidad del capital financiero, ni para cambiar la constitución pinochetista, ni para recuperar el cobre, ni siquiera para conseguir un reajuste digno.

La verdadera oposición a la derecha de los empresarios y del capital, está en las calles de Punta Arenas, cuando la comunidad se resiste a ser despojada del derecho a abrigarse, o en el espigón de San Antonio cuando se defiende el derecho a un trabajo formal, o en Collahuasi cuando se pelea por la igualdad en el trabajo, o en los liceos que piden que la educación no sea un negocio, o en la Araucanía cuando se reivindican derechos ancestrales, o en la pelea ciudadana de Salamanca contra la contaminación de la minera Los Pelambres de Luksic, o en el trabajo arduo de la Red Construyamos de Concepción para velar por los pobladores damnificados.

Esa oposición no llega todavía al parlamento, pero lo hará. Su tarea de ahora es prepararse para asaltar el poder Comunal. Debe y puede disputar la conducción de la comuna y la región. Debe y puede disputar cupos en los consejos municipales. Debe y puede aspirar a elegir Alcaldes que gobiernen para la comunidad.

La política comienza de verdad cuando el pueblo irrumpe organizado y consciente a disputar los espacios y el poder a los dominadores. Antes de eso es sólo la disputa entre quienes quieren sacar el trozo más grande de lo que producen los trabajadores o de lo que es propiedad de todos.

Es por eso que las derechas – la golpista, la de 20 años de traición, la piñerista y la que aspira a serlo – criminalizan y reprimen la movilización social sin ninguna consideración y premian con “legitimidad” a los yanaconas que embaucan a los suyos y transan entre pasillos y oscuros acuerdos.

El Movimiento Popular debe extraer la experiencia del pasado y protegerse del engaño de los operadores de diversos signos que, con avidez supina, se encaraman en sus reivindicaciones, le prometen representarlo, para terminar traicionándolo una y otra vez.

Este pueblo movilizado debe educar a sus dirigentes, elegir a sus representantes y formar su propia conducción o referente político unitario, superando sectarismos, miradas estrechas, desconfianzas y todas esas razones que impiden la unidad en la base social.

El paso siguiente será levantarse una vez más, sin intermediarios fraudulentos, para cortar una a una las cadenas de la dominación, para derribar una a una las murallas de contención y empezar a reconstruir el país solidario que perdimos en los laberintos del mercado y la dignidad mancillada por el consumismo y el endeudamiento esclavizador.

 

Red Construyamos…

UNA NOTA ACERCA DEL MOVIMIENTO

Juan S. Leiva T.

Red Construyamos es movimiento social en construcción, es respuesta organizada y con sentido francamente unitario, realizándose desde acciones cotidianas que han abarcado más allá de la ciudad de Concepción, hacia toda la provincia.

Luego de meses de activismo, hoy esta reunión social tiene clara definición antineoliberal (lean su Manifiesto del 27 de noviembre). Sin embargo, no cierra sus espacios, está permanentemente acogiendo a nuevas agrupaciones sin discriminación, sin vetos partidarios ni religiosos, colaborando con nuevos y viejos esfuerzos del mundo poblacional y laboral, desde los colectivos juveniles y las agrupaciones más diversas.

La Red entiende que debe hacer un proceso de crecimiento y conciencia. Por eso considera cumplida una etapa con la marcha del sábado 27 de noviembre, que convocó a más de dos mil personas, y pasa a una nueva etapa realizando su jornada de definiciones programáticas y organizacionales el 8 de enero.

Una elogiosa nota de saludo del PDC del Bio Bio a la Red pone un acento curioso a todo lo que ha pasado en este 2010 lleno de novedades. Durante los meses de existencia de la Red, ésta ha encontrado la recepción más recelosa de los sectores políticos de la Concertación, e incluso de cierta izquierda. En un punto del movimiento, la Concertación más otros, llegaron a generar acciones en abierta competencia para recoger los frutos de un movimiento en alza (la lamentable doble convocatoria del 27 de agosto). Lo hicieron de mala manera, a la manera de la desprestigiada “clase política”. Pero, a pesar de todo el control mediático, el movimiento real pudo más.

En el marco de un movimiento social activo, pierden sentido los “acabronamientos”, no sirven los oportunismos disfrazados de buenas intenciones. En el movimiento social es donde hay que actuar, quitándose los zapatos, entrando en la arena, de otra manera es sólo cuento.

Construir movimiento social ahora es para nosotros y nosotras, comunistas, la tarea. Desde el movimiento social, desde su dinámica concreta, nacen los espacios de convergencia y las acciones solidarias que fortalecen su sentido de unidad. A la vez, el movimiento crea en la acción sinergia y masa crítica desde la que la acción política toma sentido. Para nosotros y nosotras, es posible abrir camino o dinamizar el desarrollo de fuerzas de la clase obrera a partir del movimiento vivo. La expresión de la clase tomará cuerpo con este abono y con la paciente labor de sus partidos.

Imágenes “Jornada 27 de Noviembre” en Concepción convocada por RedConstryamos

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REFLEXIONES SOBRE EL XXIV CONGRESO DEL PCCH Y SU CONVOCATORIA

Mario Benavente Paulsen*

El llamado al XXIV Congreso del Partido Comunista de Chile ocurre en el contexto de una nueva y profunda crisis de un sistema económico mundial, dominado por el régimen capitalista. Se trata de la primera gran crisis del siglo XXI y, por su magnitud, la primera que el capitalismo enfrenta sin contrapeso, tras la desaparición del sistema socialista mundial.

Más aún, no obstante ser esta crisis testimonio del fracaso de las concepciones neoliberales, se erige como una fase de la “evolución” del capitalismo. Ello se ve acompañado por: a.- una profunda desarticulación de las fuerzas populares a nivel mundial; b.- el desarme teórico generado por el abandono de la concepción del mundo basada en la ideología revolucionaria expresión de la lucha de clases; c.- la concentración sin precedentes del poder económico, político, ideológico y cultural. A lo anterior habría que agregar el triunfo de la ideología burguesa que trata de desprestigiar todo aquello que hasta ayer era baluarte de las luchas populares: unidad, solidaridad, cooperación e identidad de clases.

El imperialismo, particularmente estadounidense y europeo, con sus ambiciones hegemónicas, amenaza la paz mundial y busca inhibir cualquier manifestación de países que pretendan apartarse del modelo impuesto.

La llamada guerra contra el terrorismo internacional ha servido de excusa para invadir países soberanos y amenazar a otros. Lo ocurrido con Irak y Afganistán y las reiteradas amenazas a Irán, a Corea del Norte y otros países, no pueden pasar inadvertidas en el Congreso del PC de Chile. Como tampoco puede serlo la defensa irrestricta de la hermana República de Cuba contra el criminal bloqueo impuesto por Estados Unidos y sus corifeos.

Nada de esto, sin embargo, es abordado por la Convocatoria. Se omiten en ella el carácter internacionalista del Partido, como su posición respecto del entorno mundial en que se encuentra inserto nuestro país; su valoración del auge, caída y lecciones que dejó el sistema socialista mundial, así como su valoración y solidaridad con los esfuerzos de verdadera democratización que desarrolla un reducido grupo de países. Todos estos aspectos, además de otros que no se enumeran, revisten importancia cardinal para definir el lugar y el rol que desempeñamos los comunistas en la sociedad moderna.

 

2.  En América Latina se abren nuevos cauces democráticos, populares y revolucionarios, opuestos a las pretensiones imperiales. Los casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, la lucha de los pueblos originarios, constituyen importantes avances en el desarrollo de la conciencia libertaria, antiimperialista y antioligárquica. La conformación del Alba, del Banco Bolivariano, la UNASUR, son hitos que indican un avance de la lucha de los pueblos.

Estos avances en América Latina, preocupan al imperio. No otra cosa significa la presencia permanente de la IV flota y las numerosas bases militares en esta región del mundo. Nuevamente se acude a los golpes de Estado como ha ocurrido en Honduras y aquellos que fracasaron en Venezuela y, recientemente, en Ecuador. En países como Colombia, Perú, Chile, Panamá, ante la debilidad y el oportunismo de las fuerzas democráticas y populares, estimula gobiernos de derecha. El imperialismo estadounidense ha acentuado su rol de gendarme internacional. Respaldado por sus expresiones europeas, se orienta a controlar todas las regiones del planeta poseedoras de grandes recursos energéticos y acuíferos.

 

 

3. Junto con hacer omisión del carácter internacionalista y solidario que ha caracterizado la historia de los comunistas chilenos, el documento presentado como Convocatoria al Congreso también omite indicar cuáles son los sectores sociales que constituyen los enemigos fundamentales de los reales cambios democráticos, populares y revolucionarios de los pueblos.

Se ha omitido la valoración de las más grandes conquistas del proletariado mundial. Inadvertido ha pasado el reciente aniversario de la victoriosa  Revolución de Octubre en Rusia que, al parecer, ha perdido significación para muchos de los actuales dirigentes del  Partido, no así para la gran mayoría de sus militantes. Esto no es casual. Es una constante que se observa a partir de la desintegración de la URSS y del campo socialista.

 

4.  Casi toda la Convocatoria está centrada en describir problemas de la realidad nacional. Es importante hacerlo, pero no se puede agotar en el mero señalamiento de hechos, sin abrir perspectivas. Por ejemplo: se valora la lucha del pueblo mapuche por sus reivindicaciones históricas, pero no se abren caminos de acción, no se explica su significado ni el papel que los comunistas estamos llamados a desempeñar. Centrar nuestra lucha sólo en las reivindicaciones nacionales, es sesgar la realidad, aislarla, como si los grandes problemas de la contemporaneidad no fuesen interdependientes. Tal forma de análisis conduce a interpretaciones nacionalistas estrechas y/o chovinistas, muy al gusto del paladar burgués.

Una acertada priorización de los  principales problemas que impone la realidad nacional se encontró en el programa del Juntos Podemos, elemento recogido en la Convocatoria. Eso debe ser, precisamente, el Programa Mínimo que hoy debemos levantar.

 

5.    Los autores de la Convocatoria insisten en un grave error teórico al confundir la esencia con el fenómeno. En efecto, el neoliberalismo (fenómeno) es  manifestación del desarrollo del capitalismo (esencia), como en el siglo XIX lo fue el liberalismo. Nuestra lucha debe dirigirse a la raíz, es decir, al capitalismo. Al eliminar la raíz,  sus frutos (fenómenos) también se extinguen. Los comunistas del mundo (no sólo los comunistas chilenos) luchamos contra el sistema capitalista mundial y sus formas nacionales, como contra su expresión superior de desarrollo: el imperialismo con todas sus particularidades.

 

6.  El documento identifica al Partido como “una organización política de los trabajadores y las trabajadoras”, proyectando en esta definición la omisión mencionada anteriormente: se evita identificar claramente el carácter clasista del Partido y, por ende, identificar quiénes son sus principales aliados y opositores. Nuestro Partido no es ni puede ser la organización política de todos los trabajadores. Su meta ha sido y debe ser la de vanguardia de los sectores más avanzados del proletariado y, particularmente, de la clase obrera contemporánea.

Al referirse al rol del Partido Comunista en la lucha social, se omite su carácter revolucionario. Se debe dejar muy en claro que el Partido Comunista de Chile es y debe ser una organización política, estrechamente vinculada a las masas, que lucha por el desarrollo de la convivencia democrática y popular en pos de una sociedad socialista. El carácter revolucionario de nuestro Partido no puede ser soslayado. Ocultar nuestra condición revolucionaria es hacer concesión a la ideología burguesa predominante en los partidos de la Concertación y, por cierto, en la derecha.

 

7.    Los autores de la Convocatoria proponen al Partido tres objetivos principales: a) “Conformar un Gobierno de Nuevo Tipo”; b) “Desplazar a la derecha del gobierno”; c) “Una reforma constitucional que modifique el sistema electoral binominal”.

Vamos por parte:

Al afirmar que el principal objetivo político de hoy es reformar la Constitución Política, se insiste en un método de análisis ajeno a nuestra concepción revolucionaria. Se toma el rábano por las hojas y se le yerra el palo al gato, cayendo en posiciones reformistas. El problema no está en reformar la Constitución heredada de la dictadura. Los comunistas debemos impulsar la elaboración de una nueva Constitución Política, democrática y popular, emanada de una Asamblea Constituyente que represente a todos los sectores sociales, culturales y políticos.

Sin una posición definida, clara y responsable respecto de la necesidad de una nueva Constitución Política, no estaremos (como partido de vanguardia que pretendemos ser) en condiciones de desplazar a la derecha del Gobierno, ni menos de construir un “gobierno de Nuevo Tipo, que asegure democracia y progreso social al país”.

Ninguno de estos dos “objetivos” será alcanzable de no mediar una fuerte organización popular y sindical, un sólido y amplio movimiento de masas, además de una política de alianzas que forje unidad nacional, sin perder de vista los intereses del proletariado, precisamente de aquellos que por su condición de asalariados, representan a las amplias mayorías nacionales.

De esta manera, entre los objetivos principales de los comunistas debieran estar: 1) una nueva Constitución; 2) fortalecer la organización popular y sindical; 3) crear una amplia alianza social para alcanzar un Gobierno verdaderamente democrático y representativo.

 

8.   En la Convocatoria se pone énfasis en los acuerdos políticos (léase, en los acuerdos de las cúpulas políticas). Nuevamente se confunde el fenómeno con la esencia. Los acuerdos políticos deben ser expresión de la lucha de masas, en caso contrario su vigencia será transitoria y sin mayor trascendencia. Tal criterio no se condice  con nuestra línea política. Todos los problemas de la realidad nacional, como el fortalecimiento del Partido y de la unidad de las fuerzas democráticas, populares y revolucionarias, pasan por el desarrollo de la lucha de masas en que la unidad del proletariado, particularmente de la moderna clase obrera, y demás sectores laborales, es fundamental.

 

9.  Preocupa la propuesta contenida en la Convocatoria que busca una “convergencia (con la Concertación) como la forma de generar una nueva mayoría nacional”.

Tras esta propuesta se trasluce desconocer el descontento que se registra en una amplia parte de la población, por las políticas implementadas y promesas incumplidas durante los 20 años que la Concertación estuvo en el Gobierno. Fue precisamente esa coalición de Gobierno la que impidió el desarrollo de una verdadera democracia en el país y propició la concentración del poder económico que hoy conocemos.

Debemos, eso sí, hacer una clara diferencia entre las bases y los organismos dirigentes de la Concertación. El descontento en las bases quedó de manifiesto durante el proceso previo a las elecciones presidenciales, cuando de sus propias filas surgieron tres candidatos que renegaban de las posiciones del referido conglomerado. Con esas bases debemos buscar fortalecer la izquierda y desarrollar nuestra política de alianzas.

La concepción de “convergencia”, que implica conciliar con las cúpulas políticas de la Concertación, propuesta en la Convocatoria, es un error y como tal no puede ser aceptada por los comunistas.

 

10. Las tendencias reformistas y el oportunismo revisionista contribuyen a debilitar todo proceso unitario y profundizan la pérdida de identidad de clase que caracterizó al Partido Comunista de Chile. Estas tendencias son las que han llevado a la actual Dirección del Partido a ignorar las discusiones que se desarrollan en el seno de la militancia y a separar de las filas del Partido a quienes, porfiadamente, insisten en desarrollar su condición de partido revolucionario.

 

11.  La lucha ideológica, o batalla de las ideas, es un imperativo de todo partido comunista y de cada uno de sus militantes. La ideología del proletariado es la concepción del marxismo-leninismo, incluida la concepción sobre el partido revolucionario, y enriquecida por la experiencia de lucha de los pueblos y pensadores de muchos países. El desconocimiento o el renegar de ella nos hace permeables a las concepciones burguesas.  En la actualidad, en Chile y otros lugares del planeta, la ideología burguesa se ha impuesto a la concepción proletaria. Para nuestro partido es imperativo el estudio del marxismo-leninismo y su metodología, así como la historia del movimiento obrero y popular que ha enriquecido nuestra teoría.

 

12.   Desconocer el análisis clasista de la realidad y el carácter revolucionario del PC es hacer concesiones a la ideología burguesa. Del mismo modo lo  es cuando se habla en abstracto de un mundo mejor, en circunstancias que para los comunistas ese mundo mejor lo constituye el socialismo, como etapa previa a la sociedad comunista. Es también concesión al oportunismo burgués el olvido consciente en nuestros análisis de las grandes conquistas del proletariado mundial, así como los fundamentos de nuestra ideología.

 

13.   Es insuficiente afirmar que la composición social de los asalariados (trabajadores) es heterogénea dada la diversificación del sistema productivo. Sin embargo, no se profundiza en ella. La mera descripción de algunas esferas de la producción socio-económica no es suficiente. Nuevamente se cae en una generalización.

Dentro del sistema productivo hay sectores que están directamente vinculados al proceso de producción de bienes y que tienen mayor incidencia en el desarrollo económico nacional y, consecuentemente, en el PIB: el sector obrero,  el más sensible a la explotación. Existen otros sectores, vinculados a la administración y programación del proceso productivo, a la formación de las nuevas generaciones, al cuidado de la salud, etc. que son asalariados también, pero su relación con el proceso productivo es indirecta.

 

14.   La concepción marxista indica que la composición social de los trabajadores se desprende antes que nada y, por sobre todo, de la ausencia de propiedad sobre los medios de producción y de la obligatoria venta de su fuerza de trabajo. Sin embargo, sería incorrecto suponer que aquí se acaba el marco para la definición del proletariado. Al respecto, la misma concepción identifica a las clases como grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado; por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción; por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales se apropia del trabajo del otro.

 

15. El Partido Comunista debe orientar  su acción, principalmente, a fortalecerse en aquellos sectores que concentran mayor número de asalariados, que requieren de alto grado de organización y cooperación, es decir, aquellos que constituyen el sector más dinámico y organizado (industria fabril, construcción, centrales eléctricas, minería, algunos servicios como retail, tecnologías de la información y otros). No es casual que el nacimiento del Partido Comunista de Chile ocurriera allí donde se concentraba el mayor número de trabajadores organizados: el proletariado industrial.

 

16.-  El mundo territorial ocupa atención preferente en la Convocatoria. En efecto,  el espacio poblacional, el espacio de residencia, constituye un ámbito relevante para el accionar de los comunistas. Allí se encuentran los centros comunitarios, los clubes deportivos y organizaciones donde necesitamos vinculamos con nuestro entorno. Sin embargo, es el entorno laboral el que debe concentrar los mayores esfuerzos de las actividades de masas de los comunistas. Allí se expresan los  niveles superiores de organización laboral y se potencia la solidaridad de clase. Aquí radica nuestra fortaleza. La actividad productiva, sea ésta de bienes o servicios, urbana o rural, debe ser el centro de la  actividad partidaria

Nuestro norte: fortalecer la organización sindical y estudiantil; educar a trabajadores y estudiantes en la lucha por sus derechos y la defensa de ellos, sin descuidar el ámbito territorial.

 

17.- Aunque no me detengo en todos los aspectos del documento, creo que éste contiene afirmaciones insuficientemente elaboradas. Se afirma, por ejemplo, que la educación partidaria es responsabilidad fundamental del militante. Eso es una verdad a medias. El militante se forma dentro y no fuera del Partido. El Partido  es quien tiene  la mayor responsabilidad en ello.  De aquí la necesidad de la Escuela de Cuadros a nivel nacional, regional, comunal y celular.

Pareciera que el atribuir este tipo de responsabilidades al militante, significa incorporar un elemento nuevo (y ajeno) en la vida de los comunistas. Ello es refrendado por la afirmación “el elemento central en todo quehacer orgánico partidario es sin duda el militante…” Por cierto, sin militantes no hay Partido. Del esfuerzo de cada uno depende la construcción del Partido revolucionario. Sin embargo, el elemento central del quehacer partidario radica en el trabajo colectivo. En ello está la fortaleza de todos los partidos comunistas del mundo.

*Ex miembro del Comité Central del PC (1964-1984), ex prisionero político y exiliado.

TIPOS DE CUIDADO

SE NOS FUÉ LO QE NOS QUEDABA DE AGUA…

Patricio Malatrassi A.

 

Sin duda que quienes asumieron la presidencia de Chile con Piñera a la cabeza  son tipos de cuidado. Son de temer. Son los tipos que estuvieron con la dictadura, entraron a saco en las empresas del Estado y sirvieron de sostén ideológico al asesinato y al terror masivo. Hoy ejercen  el gobierno nuevamente y desde el aparato del Estado, han entrado de lleno en las estrategias inconclusas de desnacionalización de la economía nacional y su puesta a punto para el total disfrute del gran capital nacional y transnacional  Han empezado, como táctica, por lo que queda en manos sociales del negocio del agua. El objetivo es, claro, desnacionalizar la totalidad de la  comercialización de los recursos naturales.

Que sean las “sanitarias” en donde se termina con el porcentaje aún en manos de CORFO es una cuestión táctica pues desde su mismo nombre:”sanitarias, encubre  y disfraza la esencia del asunto: el agua. El sector del agua fue uno de los más apetecibles para los grande conglomerados económicos y por lo tanto su privatización fue una de mejor planificados en la búsqueda del control de los recursos naturales. Se movieron para ello poderosas empresas multinacionales que pusieron en marcha un plan sistemático para apoderarse de aquellas estructuras del Estado que generaban posibilidades económicas y sociales. Naturalmente encontraron y encuentran para estas maniobras la complicidad encubierta y abierta de los sicarios nacionales.

 

La expresión concreta de esta maniobra. Es como casi siempre una cuestión de plata. Se trata de echar mano a una enorme bolsa de dinero y ponerla o a disposición de los “buenos muchachos” Sin duda a los tipos estos les tenía atragantados que, por ejemplo, en el caso de Aguas Andinas cerca de 100 millones de dólares anuales que hoy van a fondos del erario nacional para diversos programas de interés social, no se destilaran al fondo de sus insaciables bolsillos.

 

En esta maniobra, sabiamente administrada se ha puesto en ejecución a fin de año, cuando nadie presta demasiada atención a otra cosa que el consumismo desatado y las ansias por mandarse a cambiar a cualquier parte en que se puedan olvidar aunque sea por un momento del stress del año. ¿Quien se va a preocupar de las sanitarias?

Usaron como era de esperar el gran argumento de que serían platas para la reconstrucción y quienes sufrieron las consecuencias del terremoto. Como ya se sabe “los pobres no pueden esperar”. A poco andar el “gran argumento” se les derrumbó ante el pobre crecimiento del gasto público que a octubre del 2010 apenas llegó al 2,6 % frente a una estimación del incremento del gasto del 7,8 % entregado para el período por el  propio gobierno. En otras palabras han gastado mucho menos platas de la que tienen disponible, por tanto no necesitan más, si lo que tienen que hacer es gastar lo  que tienen ya asignado. Por otra parte los fondos provistos por el alto precio del cobre estarán a  disposición a partir del 2011. Es decir los reyes de la eficacia están atrapados en su propia incompetencia en el uso de los recursos públicos.

 

Obviamente quienes han posibilitado esta maniobra fueron nuestros amigo de la Concertación que en su momento encabezados por Lagos y su Ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre en julio del 2003 aprobaron un proyecto que permitió eliminar el artículo que impedía que el Estado tuviese una participación menor al 35 % en estas empresas. No podemos dejar de señalar que cada movimiento de Piñera tiende a llevar a su final aquellas políticas que la Concertación, en aras de su teñido de izquierda, no se atrevió a llevar a su final. De esto y no de otra cosa es de la que nos esta hablando el tema de las sanitarias y su privatización total.

 

Las sanitarias son otro gran negocio para el gran capital: Aguas Andinas, Essbio, Esval y Essal concentran el 66.7 % de los 4,3 millones de clientes del sector que pagan mes a mes año tras año. Facturan US$ 900 millones al año con utilidades por US$ 350 millones.

 

Los dueños del capital sacan cuentas alegres, sus corredores bursátiles saben que le llegan a las manos entre el 29 y el 34 % de los paquetes accionario de las empresas del agua del país y que al ser un negocio regulado los dividendos son altos y seguros. Y no es que esta no estuviera participando de una industria que ya hace tiempo fue desnacionalizada: Aguas Andinas es controlada por el Consorcio español Agbar con un 50,1 % de las acciones y Essbio por capitales canadienses también en un 51,12 %.

Por lo demás y para suscitar el apoyo de la burguesía nacional Juan Fontaine Ministro de Economía les comunicó a los financistas y sus redes financieras que ya estaban recibiendo el maná de tan buen negocio, que no habría restricciones para ellos para aumentar sus actuales participaciones accionarias ni menos para los actuales controladores de las compañías.

 

Como dije estos tipos  son  de cuidado. Es una mafia que no se detendrá ante nada. Y como los mismos cables dados a conocer por Wiki Leaks constatando la opinión de la embajada estadounidense: Piñera y sus boys   “manejan sus negocios y la política hasta los límites de la ley y la ética” y bajo estos parámetros se harán de unos de los recursos más valiosos  y escasos del futuro inmediato de la humanidad.

El décimo año del tercer milenio

Un año más para olvidar este 2010

HECTOR CATALDO

Comenzó en enero con la quinta convocatoria a votar por los que renunciaron a cambiar las cosas; esta vez había que hacerlo por el mismo empresario que en su presidencia anterior profundizó la entrega del cobre a las transnacionales, entregó las aguas a la reconquista española y que nunca quiso recibir a las organizaciones de Derechos Humanos.

Le siguió un febrero fatal, con uno de los más grandes terremotos de la historia y un maremoto que inundó la costa, la ONEMI y el SHOA. Las réplicas aún se sienten en las mentiras desvergonzadas del oficialismo sobre una reconstrucción que no es tal y en el sufrimiento diario de los damnificados y deudos de la insensibilidad del “modelo”.

Marzo nos vio impotentes observar como la derecha volvía a la Moneda de la mano de Michelle y con la bendición del candidato Frei y su consorte.

De ahí para adelante una calamidad tras otra, de las naturales y de las otras. Porque no fue la tierra la que atrapó a los 33 mineros sino la irresponsabilidad de una Empresa y de los funcionarios estatales que no valoran la vida de los trabajadores, salvo para sacar partido publicitario o para obtener dividendos políticos, como el tal Golborne, el nuevo candidato de plástico, luces y fiestas.

Mientras Golborne aumentaba su capital político, y Piñera el suyo en pesos, dólares y euros, 34 comuneros Mapuche exponían sus vidas en una huelga de hambre que nadie quería ver: No sólo el gobierno, sino el parlamento entero estaba ciego, sordo y mudo. Iniciada el 12 de julio, recién el 9 de septiembre recibió un apoyo significativo de tres diputados de la República. Loable, pero casi 60 días después y a pocos de la muerte. A propósito, la fiscalía aún mantiene los procesos por ley antiterrorista.

El bicentenario se volvió a celebrar como si Chile fuera efectivamente independiente. Nos olvidamos que los que se independizaron de la corona española fueron los nuevos dueños de Chile, los criollos, los dueños de la tierra y futuros empresarios. El pueblo sólo sirvió de carne de cañón. Si fuéramos independientes seríamos dueños de toda la exportación de cobre y no sólo del 27 %. No tendríamos que seguir los dictados del Fondo Monetario Internacional. Nuestros fondos previsionales se invertirían en Chile y no donde le renten mejor a los empresarios de las AFP. Los pueblos Mapuche y Rapa-Nui vivirían con dignidad, en sus propias tierras y no sometidos al arbitrio y arrogancia de las fiscalías, de las polícías, de los dueños de los bosques y de los hoteles. No le pagaríamos el agua y la luz a los capitales españoles y asociados. La independencia todavía está pendiente.

Diciembre fue como una especie de feria de las ofertas para la clase empresarial: el regalo al gobierno de un reajuste ratón al sector público hecho por la dupla Andrade-Martínez; la genuflexión DC a la reforma educacional de Lavín contra los profesores; la venta de las acciones del Estado en las empresas del agua y, de broche de oro, el anuncio de que tendremos Concertación reforzada, a menos que el Movimiento Popular sea capaz de evitarlo.

Por supuesto muchos chilenos no estarán de acuerdo con este balance, después de todo han podido ir de vacaciones al extranjero, sentados en primera clase y acompañados de toda su familia; o se han comprado el último modelo Audi, Mercedes o algún japonés de calidad; o han podido comprar el último super plasma. No en vano Chile es el campeón de la desigualdad: pocos con mucho, muchos con poco.

Lamentablemente hay un grupo enorme de chilenos que también creen haber tenido un buen año y, tratando de imitar a los anteriores, se han ido de vacaciones lo más lejos posible y se embarcaron en un auto nuevo y compraron más televisores y más celulares y usaron todas las tarjetas que tenían y están endeudados por todo el año 2011. Ellos no tendrán un buen año nuevo, aunque no lo sabrán.

Feliz año nuevo para los trabajadores de Collahuasi y del puerto de San Antonio que no han arriado sus banderas. Para los de la ANEF que naufragaron ante la traición pero con sus banderas al tope. Para los Profesores que vinieron a Valparaíso a defender la educación de todos los chilenos. Para nuestros pueblos indígenas que resisten el látigo del Estado patronal. Para las temporeras que se queman la piel al sol por unas lucas para alimentar a sus hijos. Para todas las chilenas y chilenos que sienten indignación ante las injusticias y atropellos del modelo de la globalización.

Este pueblo consciente puede esperar un 2011 mejor, porque sabe que puede cambiar las cosas; ya ha ganado antes eligiendo al compañero presidente Salvador Allende y usando todas las formas de lucha para derribar al dictador.

Editorial

XXIV CONGRESO, HITO DETERMINANTE EN LA DISCUSIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

Mientras 43 comunistas desarrollaban uno de los dos congresos comunales de la ciudad de Concepción, la lucha de ideas se batía silenciosamente. Temas imposibles de soslayar se presentan a los militantes que participan de este XXIV Congreso Nacional. Dado lo relevante de este debate y ad portas de concluir en su nivel nacional el 11 y 12 de diciembre, LaCélula quiere compartir algunos planteamientos surgidos desde la base y que reproducimos acá por su valor teórico y porque representan elementos críticos para un análisis de la Convocatoria. Esperamos aportar nuevos trabajos en el futuro, así como publicar trabajos que por razón de espacio nos ha sido imposible ahora. Por su parte, el Comunal Víctor Hugo Huerta, en condiciones excepcionalmente difíciles, abordó los temas de la convocatoria, sobre los que LC bosqueja en este comentario algunos elementos.

No es cosa menor destacar el contexto en que se desarrolla este Congreso. La situación política ha avanzado a favor de la derecha, que sube al gobierno nacional. Las fuerzas más reaccionarias del neoliberalismo, incluyendo sus elementos pinochetistas, recuperan el mando presidencial después de cuatro gobiernos de la Concertación. Esta última cae en una debacle que se expresa después de un largo periodo -no menor al que duró la dictadura- y en el que se desarrolló y profundizó el modelo impuesto con los recursos de la sangre y el terror, solamente que esta vez con la legitimidad electoral y una sociedad desmovilizada y desencantada de toda posibilidad de justicia a causa de la traición de sectores políticos que se opusieron a la dictadura.

Se suman y crecen las movilizaciones sociales. En este momento, los trabajadores del sistema público luchan, arrinconados por su nuevo matarife dispuesto a terminar la labor neoliberal de los gobiernos “democráticos”. Por otra parte, el terremoto de febrero encendió luces en relación a la profundidad de la catástrofe social existente, destapando las hondas injusticias en que vive la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Tales condiciones han movido a diversos sectores sociales a buscar la perspectiva de un movimiento social unitario y solidario. Ante este panorama, un gobierno que se afirma en actos publicitarios y medidas populistas, y si no en la abierta represión, sólo puede tener su talón de Aquiles en la respuesta organizada de la sociedad. Por otra parte, el papel de sectores políticos concertacionistas, demuestra limitarse a un techo: la conservación de los aspectos sustantivos que soportan al modelo.

En este contexto, el Partido Comunista abre su discusión con una Convocatoria que se centra en tres ideas principales: el Gobierno de Nuevo Tipo (GNT), basado en un programa de 12 puntos que suscribiera Eduardo Frei en la elección perdida en enero de 2010, y la definición de un partido adecuado a esta línea.

La idea del GNT resulta vaga y poco precisa. Su concepto de alianzas se orienta al acercamiento definitivo a la Concertación y en la ampliación de una fórmula de oposición con sectores MEO-Partido Pro, Navarro-MAS y P. Humanista. También considera alianzas particulares, por ejemplo, con el P. Regionalista. Los planes que propone a la discusión esta convocatoria se están desarrollando con intensas conversaciones hacia la Concertación. Sin embargo, la DC encabezada por el señor Walker, ha rehuido de esta pretensión y hoy es el principal escollo de los acuerdos, los que, dicho sea de paso, son materia de discusión del Congreso Nacional.

Hay preguntas fundamentales para la política de alianzas. “Gobierno de nuevo tipo”, pero ¿en qué forma es nuevo y para qué; con qué propósito particular los comunistas aspiramos a un GNT? ¿Cuál es el lugar que ocupan los trabajadores y la clase obrera en este plan? En otras palabras, ¿cómo se expresará la clase aquí? El GNT apela a una fórmula Concertación + PC + otros (los llamados “díscolos”) ¿Entonces, es esta política de alianzas una ampliación y prolongación de la Concertación, una 2.0?

El argumento principal que “hace la diferencia” es el pacto de los 12 puntos firmado por Eduardo Frei en la segunda vuelta de la última campaña presidencial, en tanto éste sería un programa “no neoliberal”. Hay aspectos de este pacto que no son menores a la hora de juzgar, por ejemplo, en lo referido al cobre, recurso fundamental de cualquier política soberana y “no neoliberal”, no se propone la nacionalización de la explotación del mineral. La mantención de la empresa estatal CODELCO no representa cambio en tanto se mantenga incapaz de potenciar la minería y siga permitiendo que los minerales extraídos por ella se entreguen (o regalen) a precio de escoria. Por otra parte, la política de pensiones queda intacta, dejando los ahorros de trabajadoras y trabajadores en manos de la especulación financiera. Las reformas para Educación siguen figurándose dentro del marco del proyecto neoliberal. El “mejoramiento en la atención en el sistema de salud pública” ¿no es acaso lo que ya ofreció y realizó a su modo y en el marco de un proceso privatizador el gobierno de Bachelet? Se habla de “nueva Constitución”, sin darle carácter, sin proponerse cuál será la forma de alcanzarla ni la de redactarla, lo que no modifica en forma alguna lo que la Concertación y su candidato ya venían anunciando. Tampoco hay mención para la cuestión del pueblo mapuche ni los demás pueblos originarios.

El cumplimiento del programa de 12 puntos es un aspecto políticamente delicado. Ya la Concertación abandonó su programa a espaldas del pueblo el año 1989, en aras de tratos con los poderes imperialistas. ¿Será esta la ocasión para que los partidos de la Concertación abandonen sus intereses neoliberales y hagan efectivos sus compromisos? ¿Cómo se hará cumplir este programa mínimo considerando el desarrollo de las masas?

En materia de Partido, la Convocatoria tampoco es mayormente clara, sin embargo, al definir la organización, comienza caracterizándolo como un Partido multiclasista o no clasista. Se ha sugerido hace algunos años el concepto de “partido de nuevo tipo”. Este concepto, acuñado por Lenin para la revolución, planteaba efectivamente una organización completamente diferente, al crear un instrumento de la clase para la conquista del poder, un partido revolucionario, en tanto su proyecto y estrategia se levantaba nítido y claro: el Socialismo.

¿Qué significa en este marco un Partido de nuevo tipo y qué es esta caracterización no clasista? Para preparar las condiciones de una nueva etapa de organización popular y de lucha revolucionaria, en las nuevas condiciones del capitalismo, el Partido de clase requiere de una definición, requiere de un proyecto de fondo, el que, sin embargo, no se expresa aquí.

Este Congreso representa un momento, pero también define un camino. Por ello, a los militantes obreros, a los organizadores sociales, a los intelectuales revolucionarios, les invitamos a profundizar en estas cuestiones vitales para la lucha social de hoy y para una construcción de clase orientada a la sociedad nueva. Sociedad que resulta tan necesaria como desesperada es la realidad de inmensas masas de seres humanos atrapados en la cadena de la explotación cotidiana, o como la de aquellos marginados que mueren en las cárceles en estas horas dramáticas, reducidos a la condición de animales.

 

 

Escena de Novecento, de Bernardo Bertolucci (1976)

Cartas a los comunistas de Chile

Cartas a los comunistas de  Chile

Ignacio Rojo

Carta 1

Durante este año 2010, nuestro querido Partido debe realizar su XXIV Congreso Nacional. Lo hará en el marco político nacional caracterizado por el retorno de la Derecha a La Moneda y con un contexto internacional marcado por la crisis financiera galopante del capitalismo globalizado.

Es el momento de dar paso a la reflexión consciente para evaluar lo realizado en los últimos años, diagnosticar el escenario en el que se tienen que desenvolver las fuerzas del Movimiento Popular y diseñar la política que impulsaremos los comunistas como un solo todo,  en este periodo que coincidirá, además, con los cuatro años del gobierno de Piñera.

Un Congreso es la oportunidad de poner todos los temas que interesan, a la Clase Obrera y al País, en discusión con amplia libertad de opinión, sin restricciones ni exclusiones, para asegurar así que la democracia interna salga triunfante y le dé vigor al centralismo que caracteriza la unidad de acción de los comunistas cuando trabajan junto al pueblo.

La Convocatoria deberá ser recibida con una actitud abierta, crítica y autocrítica, para que sirva de punto de partida a una discusión que sea rica en contenidos y que conduzca a resoluciones que efectivamente sean la síntesis dialéctica de la discusión de todo el Partido y no la simple transcripción de los temas propuestos a la consideración de la militancia. Las expectativas deben estar puestas en que la convocatoria no sea una limitante a los acuerdos necesarios.

El Partido Comunista ha sido, es y seguirá siendo  un destacamento de la clase obrera y de los trabajadores y este Evento deberá ratificar sus objetivos generales de luchar por alcanzar el poder político para la construcción del socialismo en Chile. Esas fueron las ideas centrales que impulsaron y transmitieron Recabarren, Lafferte, Corvalán y Gladys y que están refrendadas en los Principios Básicos de los Estatutos: “El Partido Comunista de Chile es un partido de raigambre obrera, campesina e intelectual… Es un Partido revolucionario, que lucha por el socialismo y reconoce el papel motriz de la clase obrera, de los trabajadores y trabajadoras, en el progreso y transformación social.”

Los pasos tácticos deben formar parte de una concepción estratégica mayor y no pueden ser vistos como los objetivos de largo plazo. Por ello en el Programa del Partido se afirma que “La conquista de la democracia reclamará en un momento histórico, el cambio del carácter de clase del poder. Las reformas que se puedan alcanzar serán siempre precarias, triunfos provisorios, con la reacción al acecho para liquidarlas. Nuestra experiencia demuestra que no basta con conquistar el gobierno. Se precisa que el pueblo conquiste y ejerza la totalidad del poder.” La historia nos enseñó, además, que el pueblo también debe aprender a defender lo conquistado.

Lo que el Partido Comunista resuelve, lo que dice y hace, son referentes para el conjunto de la izquierda que reconoce su papel de vanguardia y de actor altamente confiable en la tarea de encabezar las luchas del pueblo. Esta razón obliga a nuestra militancia a realizar un Congreso con la mirada puesta en la alianza política que permita avanzar, a los trabajadores y a todo el pueblo, hacia sus objetivos históricos.

Tras veinte años de administración concertacionista del modelo neoliberal, en el marco de la Constitución de Pinochet y el retorno de la derecha al Gobierno como su efecto más importante, es evidente que el gran ausente ha sido el Movimiento Popular como actor y factor determinante en el desarrollo del país.  El agotamiento del modelo, expresado en las crisis financieras globales cada vez más frecuentes y profundas, abrió las puertas, una y otra vez, al reencuentro unitario de las fuerzas del pueblo para trabajar por un gobierno de nuevo tipo en la perspectiva de un socialismo de nuevo tipo, construido a partir del análisis científico de la crisis del socialismo real del siglo XX y del diagnóstico de la realidad del Chile de hoy. Sin embargo, las inercias políticas de nuestras concepciones que apuntaban a sumarse a la mayoría electoral en el gobierno lo  impidieron. En las próximas cartas profundizaremos este y otros temas.

La crisis sigue dando la oportunidad, al  Movimiento Popular, para concretar esta unidad del pueblo en torno a sus dirigencias políticas más consecuentes. Ahí están las posibilidades de entendimiento con el Socialismo Allendista, con los sectores defraudados de la propuesta de Enríquez-Ominami, con todos los sectores que se siguen bajando por la izquierda de la Concertación y que no están dispuestos a transar el futuro de Chile por la continuidad del cogobierno para mantener las cosas como están. También están esperando la formación de una bancada de izquierda, transversal a los partidos, en el burgués parlamento de la Republica y las tareas que se derivan de los desarrollos que implicó el programa de la candidatura presidencial de Jorge Arrate.

Los comunistas no podemos olvidar que la movilización social permanente y multisectorial, con fuerte protagonismo de las organizaciones sindicales y disputando el poder Comunal a la institucionalidad municipal, es la piedra angular en la construcción de la mayoría necesaria para enfrentar con éxito a la derecha en el gobierno y asumir el desafío de la conquista del poder para los trabajadores. Esta es la política que debe asumir e impulsar sin claudicaciones ni subordinaciones nuestro Partido y que debe realizar en el trabajo celular del día a día junto al pueblo.

Carta 2

Una de las tesis centrales de la Convocatoria al XXIV Congreso de nuestro Partido es ir a la conquista de un Gobierno de Nuevo Tipo. Para esto se requiere una gran Mayoría Nacional de amplio espectro político. El camino para construir esta Mayoría es la Convergencia política, incluso con las fuerzas “en la que sea preeminente la opción de recuperar una vocación democrática de contenido al menos no neoliberal” (1).

Los trabajadores de Chile necesitamos y exigimos que el Partido sea mucho más claro y preciso cuando compromete el futuro del Pueblo. ¿Quiénes deben recuperar su vocación democrática antineoliberal?, y ¿en razón de qué programa? Nuestros Congresos anteriores han definido la contradicción principal entre Neoliberalismo, que es la forma actual de dominación del capitalismo, y Democracia, cuya mayor expresión será un Socialismo de Nuevo Tipo.

Si lo anterior es verdadero, entonces lo primero que se debe hacer es conformar y fortalecer un Movimiento Popular –auténticamente de izquierda- capaz de asegurar que el Gobierno de Nuevo Tipo sea DIFERENTE, en contenido y forma de construir País, a los gobiernos de la Concertación que conservaron y perfeccionaron el modelo neoliberal, mantuvieron la Constitución de Pinochet, la legislación laboral, el sistema binominal de elecciones y que cogobernaron con la derecha hasta instalarla de nuevo en La Moneda.

Lo segundo será que la Gran Mayoría se construirá sobre la base del Pueblo motivado, organizado y movilizado tras la solución de sus problemas, poniendo el acento en el protagonismo de las organizaciones sociales para definir la agenda de los gobiernos y exigir su cumplimiento, independiente del carácter de clase de aquellos. No será una “mayoría electoral” que surge de la lógica del marketing impuesta por los medios de comunicación derechistas, y que se la disputan sólo la “Alianza por Piñera” y la “Concertación por la repartija”. Esta Mayoría Nacional deberá ser también de Nuevo Tipo en el sentido de poner a los trabajadores – no sólo los organizados en la CUT – a la cabeza del proyecto de construcción de Gobierno de Nuevo Tipo y en el sentido de disputar el Poder Comunal en el Territorio, con la Municipalidad o a pesar de ella, para ser el sustento social y político del nuevo gobierno.

La Convergencia, para que responda a los intereses de los trabajadores y pobladores, tendrá que ser con todas las fuerzas o partidos que estén disponibles para: apoyar una economía de nuevo tipo, solidaria, que deje fuera a los Larraín, Velazco y Eyzaguirre; nacionalizar el cobre concesionado a las transnacionales; frenar la reconquista española de los servicios básicos; recuperar un Estado al servicio del Pueblo, regulador y productivo; imponer el respeto más irrestricto a los derechos humanos en toda la extensión y profundidad del concepto; que estén por una política internacional que ponga a Chile en la esfera de los procesos antiimperialistas de la región.

Entonces “el principal desafío político actual” no es sólo “desplazar a la derecha del gobierno”, porque sacarla de La Moneda no es derrotarla sino sólo devolverle su condición de cogobernante. El verdadero desafío político es remover la base económica de la derecha que es el modelo Neoliberal y sacar a los neoliberales de la gestión de gobierno. Para eso es un Gobierno de Nuevo Tipo, porque el neoliberalismo hace rato que entró en crisis y no ha sido ni será capaz de resolver los problemas de subsistencia de la humanidad.

Si los partidos que conformaron la Concertación están dispuestos a gobernar con los trabajadores y con un programa como el expresado, entonces no hay que dudar un segundo en cerrar filas con ellos a partir de ahora mismo. Pero tengamos presente que los Walker, los Lagos padre o los Rossi hijo van a seguir poniendo las condiciones de siempre, a saber: seguir reprimiendo al Pueblo Nación Estado Mapuche; no tocar a las transnacionales del cobre sino con un pequeño royalty; seguir endeudando al pueblo con el modelo del lucro; seguir concesionando hasta el alma nacional. Los partidos con esa presencia de la derecha han estado y seguirán estando en disputa entre el proyecto de los empresarios y el de los trabajadores.

Vistas las cosas de este modo, los doce puntos del acuerdo de emergencia para salvar a Frei son insuficientes, a lo sumo sirven para seguir administrando la herencia pinochetista, con simples retoques cosméticos ya que no afectan nada esencial del proyecto de las transnacionales. De ninguna manera pueden ser la base para construir un Gobierno de Nuevo Tipo, por el contrario el Movimiento Popular, y en particular nuestro Partido, debe poner el piso programático en los acuerdos y desarrollos alcanzados en torno a la candidatura presidencial de Jorge Arrate. Sólo desde ahí la Convergencia puede ser un acuerdo y no una subordinación.

Comentario de un comunista a la carta de Ignacio Rojo

El fetiche de la Democracia

Laurentino Vásquez

He leído con atención sus dos “Cartas a los comunistas de Chile”, donde nos llama a realizar una “reflexión conciente para evaluar lo hecho en los últimos años, diagnosticar el escenario en el que se tienen que desenvolver las fuerzas del movimiento popular y diseñar la política que impulsaremos los comunistas en este periodo, que coincide con los cuatro años del gobierno de Piñera”. Me parece una loable iniciativa, sobre todo considerando que estamos en pleno XXIV Congreso, autoridad máxima del partido, donde todo, repito, TODO se discute. Ya el XV Congreso, en 1989, llegaba a la conclusión de que nunca más en nuestro partido podía existir la censura, la represión interna de iniciativas que enriquecieran el debate y la práctica de su política, todo esto considerando que nuestra organización, como cualquiera otra, es un organismo vivo, con contradicciones en su ceno, las cuales sólo son resolubles por un proceso sincero y fraterno de debate. Esto, en ningún caso, puede atentar contra la unidad de acción, al contrario, es requisito para ello. Tenemos esta permanente tarea para que el ser partido de la clase no quede en un imperativo y sea siempre verbo. Hoy debe ser la hora final de la más estúpida de las excusas: “es así, porque el partido lo dice”.

Nos hemos propuesto la tarea histórica de la emancipación Socialista, ése es y debe ser nuestro punto de fuga en la perspectiva de nuestro análisis.

Usted hace su análisis partiendo de la premisa de que la contradicción principal del momento es neoliberalismo v/s democracia. Es decir, que la contradicción está dada entre una forma particular del capitalismo, el neoliberalismo, y  una forma determinada de gobierno, la democracia.

De allí se desprende que “la mayor expresión de la democracia es un Socialismo de nuevo tipo”. Y esta tesis siempre se me ha hecho interesante, provocativa. Si bien pareciera no ser original, pues desde los setenta comenzó en Europa todo un proceso revisionista, lo que conocimos como eurocomunismo, como reacción natural contra las desviaciones estalinistas que sucedían en la Unión Soviética y el bloque socialista de Europa oriental. Además, entraba a la escena mundial un fenómeno totalmente nuevo para la Izquierda: el caso chileno, la Unidad Popular, que se veía en el horizonte como un socialismo posible sin los costos en vidas que habían tenido tantos otros procesos. Su particularidad: la democracia. Unos hijos chilenos de este revisionismo son conocidos nuestros: Guastavino, Leal y compañía; les antecedían los Kautsky, los Plejanov y los Bernstein.

Decía que me parecía interesante esta tesis, y esto porque hoy, cuando hablamos de Socialismo, ya no planteamos con él el carácter social de la propiedad. No, al parecer, el nuevo dogma es hoy la democracia. Cuando decimos Socialismo decimos Democracia. Es nuestro fin.

No niego que la democracia es parte y carácter de nuestra lucha por el Socialismo, sin embrago, ésta está determinada por el problema de la propiedad, antes que la propiedad esté determinada por la democracia. Sólo hay democracia plena en la medida que el producto del trabajo sea de quien lo produce. Confundimos las formas con los problemas de fondo.

Este es un problema central y fundante de nuestra concepción política. Este no es el espacio para profundizar, pero tengo la certeza de que un debate profundo en torno a la contradicción principal del momento, es lo que nos permitirá ordenar nuestra estrategia para el periodo y nuestra táctica, nos evitará repetir historias –como nos decía Marx, siempre como comedias- y nos acercará más al final del camino que iniciaran hace mucho tantos grandes hombres y mujeres en su lucha emancipadora por la construcción socialista.

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